Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 18 de noviembre de 2019
  • Actualizado 16:05

Otra vida más que se lleva el fuego

Otra vida más que se lleva el fuego
Pablo Miguel Suárez Núñez se ha convertido en la tercera víctima de los voraces incendios que se registran en el país desde hace más de un mes.
El boliviano de 34 años acudió a la Chiquitanía porque creía que podía ayudar a sofocar las llamas junto con otros valientes jóvenes amantes de la naturaleza.
Pablo no era ningún inexperto, sino alguien que recibió capacitación exprés para enfrentar el infierno que aún reina en tierras orientales.
Su objetivo era ayudar, por eso junto con su amigo Cristian del Río viajó desde La  Paz hasta la zona del desastre. Sin embargo, su cuerpo no resistió a pesar de la preparación que recibió y a la agilidad que tenía. Pablo era deportista, le gustaba practicar el fútbol.
Es un héroe, así como los cientos de voluntarios y bomberos que vienen apagando, poco a poco, las intensas llamas que a su paso van matando animales y quemando árboles y la rica vegetación que hay en tierras chiquitanas.
Apena que en esta tragedia que ha movilizado al país entero se tenga que perder vidas como la de Pablo, quien, si bien no falleció calcinado como ocurrió con  otro joven (Jorge Hinojosa Vela) que fue alcanzado por el fuego en el intento de sofocarlo en el Parque Nacional Tunari, en Cochabamba, cayó tendido por un infarto en el miocardio con obstrucción de la arteria coronaria posterior.
“Me acuerdo de él, muy buen tipo con el que jugábamos fútbol hace años. Tan buen tipo que esto no puede ser menos que una injusticia gigante. Esto nunca debió pasar. Nada de esto debió pasar. Que no te olviden nunca, Pepo”, escribió en su cuenta de Facebook el periodista boliviano de la BBC Boris Iván Miranda.
Así como Miranda, varios amigos de Pablo escribieron en  las diferentes redes sociales recordando la calidad humana de este joven y destacaron la valentía y amor que tenía por la naturaleza.
“Pablo Miguel Suárez Núñez era un valiente bombero voluntario que llegó desde La Paz para ayudar a combatir el fuego en la Chiquitanía cruceña, luchó hasta que sus fuerzas y su corazón no pudieron más... Qué tristeza, qué dolor, hay duelo departamental de tres días mientras que el fuego sigue devorando todo a su paso y la declaratoria de #DesastreNacional se sigue haciendo esperar, cuántas vidas más tendrán que ofrendarse? #Piedad #Misericordia #Oremos #Lluvia #DescansaEnPaz #Héroe”, escribió en su cuenta de Facebook la presentadora de noticias Mercedes Guzmán.
Otra de las víctimas que perdió la vida, aunque no precisamente en la Chiquitanía, sino en Coroico, fue Efraín Mamani Calisaya, un joven bombero policía que cayó al barranco tras ayudar a mitigar las llamas en la zona paceña.
Tanto Pablo como Jorge y Efraín son héroes bolivianos  que  perdieron la vida este año en su intento de apagar el maldito fuego, presumiblemente provocado por la mano de algún inadaptado que  no ama su vida ni la de los otros. Esa gente cargará en su conciencia el gran daño que ha causado a la naturaleza y a estos tres héroes que ya no estan con nosotros.
Las autoridades no deben desmayar en su  intento de controlar el fuego e impedir que nuevas tragedias se registren. Urge que analicen medidas radicales no solo para sancionar a quienes dañan la naturaleza, sino adopten acciones de protección para todas aquellas áreas potenciales de quemas como los parques nacionales y las reservas forestales, entre otros. Basta de impunidad, basta de incendios. No más muertes.