Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 16 de septiembre de 2019
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Dos “gigantes” que nos dejan

Dos “gigantes” que nos dejan
En menos de una semana, dos reconocidos personajes bolivianos, una en el teatro y otro en el boxeo y la lucha libre, han dejado este mundo, sin que antes recibieran los reconocimientos que bien lo merecían por el trabajo que realizaron a lo largo de su vida.

La primera en partir fue la destacada actriz de teatro popular Agar Delós, quien revalorizó, a lo largo de seis décadas de trabajo, a la mujer de pollera, la chola paceña.

La mujer que hizo reir y llorar con su actuación en diversas obras teatrales falleció el pasado domingo luego de una larga enfermedad.

Quienes la conocieron personalmente o a través de las pantallas de televisión, por donde hace años se transmitían en diferido las obras teatrales, lamentaron su partida.

Agar Delós como era conocida en el mundo de las tablas, en realidad se llamaba Agar Antequera Maldonado, una mujer cien por ciento paceña que incursionó en el teatro en la década de 1950 y en el cine, en 1980.

La partida de Delós afectó a muchas personas, quienes escribieron en las redes sociales recordando cuándo y dónde la conocieron, en qué obras la vieron actuar junto a comediantes como el popular David Santalla o Daniel Gonzáles.

Para los jóvenes de hoy, tal vez Delós no haya sido una de las actrices bolivianas más conocidas, pero para los adultos siempre será la chola paceña, aquella que actuó en la histórica obra de Antonio Díaz Villamil, La niña de sus ojos.

A pocas horas de la muerte de la “gigante” del teatro popular, el lunes por la noche, los medios difundimos el lamentable fallecimiento de otro gran personaje boliviano: Walter Tataque Quisbert.

También conocido como el Gigante de América, Quisbert brilló en el mundo del boxeo y la lucha libre.

Su altura de 2.25 metros y su cuerpo robusto llamaron la atención de propios y extraños. Ambos aspectos fueron bien aprovechados por el paceño, quien con disciplina supo destacarse en el deporte hasta lograr preseas doradas para el país.

Fue un gigante que le dio muchas alegrías a Bolivia. Quién no recuerda los Juegos Deportivos Bolivarianos de 1977, cuando el Tataque Quisbert se alzó con el oro en boxeo en la categoría pesos pesados.

Otro gran recuerdo inolvidable es el de 1980, cuando el gigante boxeador se convirtió en campeón sudamericano.

Quisbert era un boliviano que aspiraba llegar muy lejos, por lo que incursionó en la lucha libre hasta convertirse en campeón mundial en 1990, en Panamá.

Fue un hombre muy disciplinado y exigente, firme en sus objetivos y deseoso de seguir brillando, pese a la diabetes que padecía.

Aunque se sometió a varios tratamientos, Quisbert no pudo vencer a la maldita enfermedad que hoy también afecta a miles de bolivianos.

Tanto Delós como Quisbert fueron dos personajes notables que hicieron historia y llevaron en alto el nombre del país. Ambos merecían ser reconocidos en vida por las autoridades, pero, como casi siempre ocurre, las distinciones no llegan a tiempo.

Sin embargo, ellos vivirán en la memoria de quienes los vieron en el teatro o en el cuadrilátero, en los amigos y colegas que compartieron sus logros, risas y también llanto.

Paz en la tumba de Agar Delós, la eterna chola paceña, y de Walter Tataque Quisbert, el gigante que hasta el año pasado siguió formando a jóvenes luchadores y creó el show de las famosas cholitas luchadoras.