Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 19 de noviembre de 2019
  • Actualizado 17:36

El derecho a la huelga

El derecho a la huelga
Gandhi, líder político indio, realizó al menos 17 huelgas de hambre, entre 1942 y 1948, con el fin de lograr la liberación de India del Imperio Británico. Este era un método de resistencia que utilizaba el Mahatma para llamar la atención de la opinión pública internacional sobre las tropelías que se cometían en su país.
En Bolivia, la huelga de brazos caídos, o la de hambre, es también utilizada para presionar a las autoridades cuando la demanda de un sector no es atendida mediante la negociación o el diálogo.
Ejemplo de ello es la huelga que realizaron cuatro mujeres mineras en diciembre de 1977, contra la dictadura de Hugo Banzer Suárez, logrando alejar a este presidente de facto del Gobierno.
En la historia boliviana son muchas las huelgas y movilizaciones que se han sucedido, a tal punto que en muchos casos las plazas principales de Cochabamba, La Paz y Santa Cruz se han convertido en marchódromos.

"Bien común: El derecho a la huelga está vigente en el país, es cierto, pero ante todo consideramos que se debe velar por el bien común, especialmente por la salud de la población"


La huelga es una forma de protesta que tienen los trabajadores y los diferentes sectores de la sociedad, pero a veces es tan utilizada, sin agotar todas las instancias de negociación, que la esencia de esta medida se desvirtúa.
Solo en Bolivia, por ejemplo, hay huelgas de hambre que duran semanas, sin que esta privación de alimentos haga mella en la salud de los huelguistas, quienes, por el contrario, en algunos casos, salen más robustos.
Por el sinfín de huelgas que se realizan en el país, la gente ya no cree mucho en esta medida de presión y, en los más de los casos, las critica porque afecta a sus intereses. Eso sucede, por ejemplo, cuando dejan de trabajar sectores importantes como el de los médicos, o  cuando los movilizados bloquean vías del Casco Viejo que provocan congestionamiento y perjuicios.
El pasado martes, el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) emitió un fallo que reconoce el derecho a la huelga del sector salud, pero establece también que la suspensión de los servicios no puede ser indefinida, para evitar perjuicios a los pacientes.
El presidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, no descartó que se analice la regulación de las protestas, según la Agencia de Noticias Fides.
El derecho a la huelga está vigente en el país, es cierto, pero ante todo consideramos que se debe velar por el bien común, y en este caso específico por la salud de la población en general.
En otras huelgas, de médicos, la Defensoría del Pueblo interpuso recursos con el fin de precautelar la salud de los pacientes, quienes, en muchos casos, necesitan atención de emergencia.
Cuando se agotan las instancias de diálogo, los sectores afectados pueden recurrir a esta medida, la huelga, pero debería ser la última acción que se considere, porque la población es perjudicada, y no así las autoridades que no responden oportunamente a una demanda.
La mejor estrategia, para evitar las huelgas de cualquier tipo, es el diálogo, que las autoridades y el sector que demanda atención se sienten a la mesa para avanzar en la solución de un conflicto.
El Gobierno nacional y los departamentales tienen la obligación de administrar de la mejor manera los recursos del Estado y eso implica también resolver las demandas de la población, en la medida de sus posibilidades, con prioridad cuando se trata de salud, educación y justicia.