Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 13 de octubre de 2019
  • Actualizado 23:39

Educar sobre el uso del celular en clases

Educar sobre el uso del celular en clases
La comunicación móvil, es decir el celular, es uno de los avances más importantes en materia de tecnología y en consecuencia representa un hito. Su uso en Bolivia se ha ido expandiendo progresivamente y durante los últimos años, este servicio, llega a miles de personas. Por eso mismo, es común observar el uso de celulares en las calles y avenidas, en los trabajos, en las fábricas, o sea, que ha alcanzado un alto grado de popularización.

Como en toda tecnología innovadora, su uso, tiene aspectos positivos y negativos. Hay que coincidir que la era de la telefonía móvil tiene mucho de positivo porque se ha convertido en un instrumento de gran utilidad, pues facilita la comunicación entre personas, aportando al conocimiento por las aplicaciones que pueden cooperar en diversas fases de la vida diaria de las personas.

Asimismo, siendo una tecnología de alcance para todos, por los precios y la competencia de las diferentes empresas que operan en el mercado, llega a los jóvenes e incluso a los niños. En este aspecto, su uso tiene que tener controles porque está relacionado con la educación de este gran e importante segmento que se desenvuelve en la familia, en la escuela y colegios.

En el caso de los estudiantes, el uso de los celulares permite comunicación directa con sus padres y familiares, aportando a la seguridad. Pero al mismo tiempo, puede interferir las labores de educación. Es importante destacar en este aspecto, una Resolución del Ministerio de Educación que prohíbe el manejo de los teléfonos móviles en las aulas a los estudiantes y a los maestros. De tal modo que busca regular algo cuyo uso indiscriminado, ocasiona interferencia a las actividades educativas y el normal desarrollo de las mismas.

Es una norma adecuada y correcta, porque tan solo imaginar un aula donde los celulares de alumnos suenen y se registren conversaciones resulta un contrasentido a la función básica de la escuela de enseñar, impartir conocimiento, con métodos pedagógicos universales que demandan atención y capacidades para la enseñanza y el aprendizaje.

Sin embargo, de esta norma que debe ser de cumplimiento obligatorio, algunas indagaciones de lo que ocurre en colegios e incluso escuelas, establecen que los estudiantes hacen todo lo posible para ocultar sus celulares y evitar su decomiso. Lamentablemente, el celular con todas las características positivas que tiene, se convierte en un instrumento que perturba a los estudiantes en los períodos de clases.

La norma educativa sobre la prohibición, siendo adecuada, al mismo tiempo importa un proceso de educación que deben impartir los mismos maestros, pero sobre todo los padres de familia generando conciencia para que sus hijos no utilicen el celular o lo introduzcan al aula, donde en muchos casos se distraen viendo videos, escribiendo mensajes o escuchando música. De tal modo, que estaríamos ingresando a un campo donde hay que educar para el buen uso de un celular, definiendo los límites y las responsabilidades que son inherentes, en este caso, al proceso educativo, que es el fin para el cual asisten los alumnos a los colegios.

Existen otros aspectos negativos en la formación de los niños y jóvenes que tienen que ver con el uso indiscriminado de un celular y que según algunos expertos, aisla a los niños y jóvenes del entorno familiar, amén de otros peligros externos relacionados con acciones delictivas.