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  • Diario Digital | viernes, 03 de julio de 2020
  • Actualizado 09:22

El debate sobre la propiedad intelectual

El debate sobre la propiedad intelectual
El Servicio Nacional de Propiedad Intelectual (Senapi) informó que sólo el 10 por ciento de las solicitudes de registro corresponde a bolivianos y bolivianas. La inscripción de marcas y de composiciones pertenece, en un 90 por ciento , a extranjeros. En Bolivia, cada vez hay un mayor interés en el registro, pues la propiedad intelectual se define como el conjunto de derechos que otorga el Estado sobre creaciones que tengan eventualmente valor comercial.

Mientras el 2010, el Senapi registró 4.500 marcas, hasta agosto de 2011 ya se tenía 5.400 marcas inscritas.

El año pasado se registraron 72 patentes y 1.159 obras literarias.

El derecho de patentes es una conquista de los gobiernos progresistas de finales del siglo XVIII para que los inventores puedan comercializar sus creaciones.

Actualmente, en una economía basada en la tecnología, el sistema de patentes es un elemento esencial. Hace poco Estados Unidos aprobó la ley "EEUU Inventa", para que la Oficina de Patentes, que acumula 1,2 millones de casos pendientes, agilice la tramitación de la propiedad intelectual. Venezuela enfrenta un conflicto de patentes con la empresa Polar por las arepas, plato típico venezolano.

En el mercado globalizado, la protección de patentes ha sido reconocida por la Organización Mundial del Comercio.

El problema es que la legislación sobre propiedad intelectual tiene un sesgo empresarial, donde lo que importa es el lucro, antes que el interés colectivo. Ejemplo de ello es el célebre caso de la empresa Novartis contra el Gobierno de India. Lleva años en juicio, porque la India produce medicamentos genéricos a bajo precio y Novartis reclama el pago del derecho de patente.  Este caso es delicado porque está en juego la vida y la salud de millones de personas, principalmente de países pobres que antes no podían acceder a fármacos que tienen un alto precio debido a las patentes.

Otra de las deficiencias del derecho de propiedad intelectual es que se excluye al público de los foros en donde se hacen esas leyes.

Por esto, los que cuestionan la actual legislación internacional plantean utilizar otras doctrinas legales, como las leyes de derechos humanos y de protección de consumidores, para acortar la expansión de los derechos de propiedad intelectual.

También se plantea promover el acceso abierto a los recursos educativos. Por ahora, esto es posible en países como Bolivia por la amplia difusión de libros piratas que no pagan derechos de autor, igual que los discos o el software de las computadoras.

El primer congreso de Propiedad Intelectual e Interés Público, celebrado a fines de agosto en Washington planteó la importancia de fortalecer las limitaciones y excepciones necesarias para promover la creatividad, innovación y otros usos socialmente benéficos de la información y sus productos.

También sugirió apoyar la creatividad cultural por medio de la experimentación con nuevos sistemas que premian y empoderan a los autores con nuevas tecnologías y difusión de información, pero a la vez controlar los excesos en la protección de la propiedad intelectual con más salvaguardas, procesos justos y proporcionalidad en los tribunales de justicia y en el internet.

Los expertos recomendaron implementar agendas de desarrollo económico, social y cultural de los países, a tiempo de crear las políticas de defensa de los derechos de autor.

Si la propiedad intelectual no recupera su balance para beneficiar al público como fue planteado originalmente, entonces, no se necesita.

El tema de la propiedad intelectual es una discusión difícil, amplia, muy técnica y con grandes intereses en juego. El derecho de patentes es importante, pero tiene que evolucionar para que sirva a quienes realmente lo requieren.