Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 18 de noviembre de 2019
  • Actualizado 16:11

Chiquitanía y políticos

Chiquitanía y políticos
En lugar de lanzar acusaciones y utilizar los devastadores incendios en la Chiquitanía para hacer campaña electoral, los políticos del Movimiento Al Socialismo (MAS), Comunidad Ciudadana (CC) y Bolivia Dice No (BDN) deberían ocuparse en aunar esfuerzos para sofocar las llamas que siguen afectando a la flora y la fauna de nuestra riqueza natural.
Es una vergüenza que los políticos que buscan ganar los comicios electorales del próximo 20 de octubre hagan bandera de una desgracia que afecta a todos y compromete el futuro del planeta.
Da pena tener candidatos que se aprovechan de una situación tan terrible como la que se vive desde agosto pasado en toda la Chiquitanía boliviana. El tema ahora no es quién hizo qué, sino encontrar soluciones estructurales, primero, para apagar el fuego y, segundo, evitar que se siga depredando los bosques.
No es tiempo de pelea, sino de acciones conjuntas y concretas para frenar los chaqueos, que de forma indiscriminada se practican, argumentando que son necesarios y que están autorizados por ley.
Si bien existen normativas que permiten el chaqueo, estas deben ser revisadas en la Asamblea Legislativa Plurinacional para controlar la deforestación no solo de la Chiquitanía, sino de otros lugares del país, donde gente inescrupulosa “le mete nomás” fuego, sin importar el gravísimo daño que hace al medioambiente.
El país no necesita de políticos que se aprovechen de la desgracia, sino de gente trabajadora, honesta y transparente, entre otras cualidades, que represente al pueblo en el Parlamento o en cualquier espacio de Gobierno.
La Chiquitanía no requiere que los políticos vayan hasta el lugar para que se tomen fotografías y se muestren como solidarios o salvadores. Sin necesidad de ir hasta la zona de desastre, deberían buscar ayuda, trabajar de la mano uno del otro, olvidándose de su rivalidad y color político. Sin embargo, ocurre todo lo contrario. Es más, no solo tienen tiempo para posar en medio de las áreas quemadas, sino para lanzar acusaciones y ver quién queda peor.
Los bolivianos no son tontos para no darse cuenta de las intenciones de los políticos, por lo que seguramente en las urnas expresarán con su voto el rechazo a las malas y desatinadas acciones de ciertos candidatos.
Por otra parte, es preciso indagar quién o quiénes están detrás de las quemas, aunque esta labor no es tan urgente como la de sofocar las llamas que siguen corriendo en la extensa zona chiquitana.
Sin embargo, es un tema que no debe ser dejado de lado y mucho menos quedar en la impunidad, como casi siempre ha ocurrido con otros hechos similares.
Duele ver imágenes de cómo el fuego devora la riqueza natural boliviana. Pero, molesta también el comportamiento de  algunos políticos, que se llenan la boca asegurando ser defensores del medioambiente, cuando sus  actos dicen todo lo contrario.
Ojalá pronto el fuego cese y comiencen las labores para reforestar la Chiquitanía, que, pese a todo, no será la misma.
La Gobernación de Santa Cruz informó que hasta el jueves de la semana pasada al menos 1.7 millones de hectáreas fueron arrasadas por el fuego, de ellas 41 por ciento en parques naturales. Lamentablemente, esta cifra sigue subiendo, porque el incendio aún no puede ser controlado, a pesar de los esfuerzos que se vienen realizando con la ayuda internacional.