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  • Diario Digital | domingo, 14 de agosto de 2022
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Alertan sobre uso de soya transgénica en el subsidio de lactancia

Alertan sobre uso de soya transgénica en el subsidio de lactancia

A partir de este año y por primera vez la carne de soya forma parte del subsidio de lactancia según establece la Resolución Ministerial 0527 emitida por el Ministerio de Salud y Deportes. Esta determinación no amerita ninguna preocupación salvo que la mayor parte de la soya que se produce en el país es transgénica, según los informes de los propios productores.
El informe que se encuentra contemplado en el Boletín Agronoticias señala que en el país el área cultivada de soya transgénica es de 780.000 hectáreas “equivalente al 88 por ciento de la superficie cultivada en Santa Cruz durante el año 2010”.
Pese a que en un principio los funcionarios del Ministerio de Salud negaron que la soya formara parte del subsidio de lactancia, la Resolución emitida por esta repartición estatal confirma que este producto fue incluido por primera vez en el paquete regionalizado que se empezó a distribuir en esta gestión.
El artículo primero de la norma aprueba la vigencia del nuevo paquete de asignaciones familiares regionalizado por 815,40 bolivianos y entró en vigencia desde el mes de enero de este año. En el artículo segundo se establece además que se procederá al pago retroactivo de las asignaciones familiares de los meses de enero, febrero, marzo, abril y mayo de diez productos entre los que se encuentra la carne de soya.
La bolsa de 250 gramos que forma parte del paquete de subsidio de lactancia no especifica si es orgánico o transgénico, precisamente en momentos que se discute en la Asamblea Legislativa el proyecto de ley de Revolución Productiva, Comunitaria, donde se amplía el uso de la biotecnología. Además, en el envase se puede apreciar el sello de la estatal Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (EMAPA).
El gobierno del entonces presidente Carlos Mesa (2005) aprobó la producción y comercialización de soya transgénica que es resistente al herbicida glifosato y que es utilizado como argumento por el actual gobierno para ampliar su uso a otros productos.
Cabe recordar que el 2002 se desarrolló en la ciudad de Santa Cruz una gran movilización para evitar la aprobación de la soya transgénica que se pretendía mediante una interpretación legal que contaba con apoyo del Congreso Panamericano de Semillas que se llevaba a cabo en el Hotel Los Tajibos.
Ese mismo año, el embajador norteamericano en Bolivia Manuel Rocha amenazaba con retirar la visa a quienes se opusieran a los transgénicos. Esta presión hizo que el 2005 el entonces ministro Erwin Aguilera decidiera aprobar la producción de soya transgénica pese a que en ese momento las organizaciones campesinas, ecologistas, productores ecológicos y de consumidores presentaron un recurso de inconstitucionalidad que fue apoyado por el entonces diputado Evo Morales y varios de sus compañeros de partido.
El Tribunal Constitucional declaró improcedente el recurso argumentando que la organización que lo presentó, el Foro Boliviano sobre Medio Ambiente y Desarrollo (FOBOMADE), no efectuaba trabajos con transgénicos.
A partir de 2005 se extendió la producción de soya transgénica hasta llegar al 88 por ciento del área sembrada, pero se conoce que el rendimiento del cultivo decayó en Bolivia debido a problemas irresueltos de mercados, de transporte y la plaga de la roya asiática que ataca de igual manera, por lo que es difícil asegurar que la autorización de la introducción y comercialización hubiera tenido efectos positivos en la producción, en el rendimiento y menos en la soberanía alimentaria.
Hasta el momento, los principales defensores para ampliar el uso de los transgénicos en Bolivia han sido los parlamentarios oficialistas, los empresarios de la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas y Trigo (ANAPO) y la misma EMAPA que fue la mayor difusora de semilla transgénica.
En 1996 se plantaron por primera vez los transgénicos y para el 2010 se contabilizaron 148 millones de hectáreas cultivadas que representan por primera vez el 10 por ciento de los 1.500 millones de hectáreas de cultivo del mundo. Se calcula que unos 29 países producen cultivos agro biotecnológicos y encabezan la lista China y la India en Asia, Brasil y Argentina en América Latina, y Sudáfrica en el continente africano. La soja sigue siendo el principal cultivo biotecnológico, con 73,3 millones de hectáreas que representan el 50 por ciento de la superficie agro biotecnológica mundial.