Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 28 de octubre de 2021
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ACIERTOS Y DESACIERTOS DESDE 2006

Evo cumplió 13 años en el poder con inclusión y conflicto

La nueva Constitución y el paso de la República al Estado marcan la gestión de Morales.
Evo cumplió 13 años en el poder con inclusión y conflicto



ÁLVARO GARCÍA LINERA Y EVO MORALES AYMA EN SU POSESIÓN, EL 22 DE ENERO DE 2006.


Hubo fiesta en Tiwanaku y un acto oficial en el ahora ex Palacio de Gobierno, en La Paz. Ahí juró, le impusieron la banda y la medalla presidencial. También lloró de emoción. Hace 13 años, el 22 de enero de 2006, comenzó la era de Evo Morales Ayma.

Entonces, con el puño izquierdo en alto, juró cumplir con la Constitución Política del Estado, las leyes y desempeñar legalmente el mandato de Presidente de la República, hoy Estado, de Bolivia. Morales cumple su tercer mandato y va en busca del cuarto.

Los analistas y constitucionalistas José Antonio Rivera y Henry Pinto dicen que en este tiempo hubo luces y sombras.

En 2006, el vicepresidente, Álvaro García Linera, le tomó juramento. Se dirigió a él como “ciudadano, hermano, amigo y compañero”.



“¿Jura usted por Dios o por la creencia o convicción que profesa, la Patria y la memoria de nuestros antecesores cumplir y hacer cumplir la Constitución Política del Estado y las leyes nacionales (…)?”

Morales juró ya tres veces, en 2006, 2010 y 2015. En la actualidad está en carrera para las elecciones primarias rumbo a las nacionales de octubre de este año. Busca gobernar una vez más, de 2020 a 2025.

Cuando asumió el mando, en su discurso inaugural prometió a “mandar obedeciendo al pueblo”.

Entonces, se refirió al Parlamento como el “ejército de la liberación nacional y de lucha por la segunda independencia”, haciendo referencia al referendo autonómico y la Asamblea Constituyente, con el objetivo de “refundar Bolivia”, como uno de los 10 mandatos fijados al iniciar su gestión. Otro fue el de la nacionalización de los hidrocarburos, que empezó en mayo de 2006.

En agosto del mismo año, invitó a la Asamblea a reescribir la Constitución. La nueva Carta Magna entró en vigencia el 7 de febrero de 2009.

Para Rivera, la reforma constitucional fue la parte dogmática en la que Bolivia es considerado uno de los países más avanzados en reconocer derechos fundamentales, entre ellos los derechos colectivos de las naciones y pueblos indígena originario campesinos; también se incorpora a grupos sociales vulnerables reconociéndoles derechos adicionales. “Bolivia es uno de los 10 estados en el mundo que reconoce expresamente la alimentación, el agua como derechos que enfrentan problemas estructurales de la población. Esto es altamente positivo”.

Acotó que otro factor positivo es haber reparado la deuda histórica de la exclusión y la marginación de los pueblos indígenas, integrándolos al sistema constitucional reconociendo su derecho de autodeterminación.

Sin embargo, también ve aspectos negativos. “El problema de esta Constitución no es que expresa un proyecto político de Estado, sino un proyecto de ejercicio hegemónico (…). Es una peligrosa centralización del ejercicio del poder político (…). Existe la pretensión de perpetuación del poder político”.



“¿(…) y desempeñar fiel y lealmente el mandato de Presidente constitucional de la República (hoy Estado) que el pueblo de Bolivia le ha conferido con su voto mayoritario (…)?”

En las elecciones de 2005, Morales ganó con el 53.7 por ciento de los votos; en 2009, 64.2 por ciento ; y en 2014, el 61 por ciento .

Hubo reformas en su gestión. En 2009, con la nueva Constituyente, Bolivia pasó de ser República a Estado.

Rivera ve en esto avances que son fruto de la característica de los estados latinoamericanos.

“Los habitantes tienen diversas raíces matrices étnicas, raciales y culturales lo que tiene que reflejarse en el diseño de la sociedad en la estructura política. Bolivia toma el principio de afirmación de su cualidad multicultural y adopta este modelo de organización política y social plurinacional”.

Pero, por otro lado, observa que estos temas se quedan solo en la teoría. “Sigue siendo el viejo modelo de Estado, donde se maneja de escudo y estandarte lo indígena originario, lo nativo. En la práctica, estas estructuras societales siguen siendo totalmente marginadas”.

Citando a Georges Burdeau, el analista Pinto explica que el Estado es una forma contemporánea de cómo se organiza el poder político y “no es única ni definitiva”. “Es altamente dinámica, porque responde a las necesidades organizativas y políticas de cada sociedad. El Estado Plurinacional viene a ser una suerte de respuesta tentativa a esa nueva realidad social, cultural, política que Bolivia vive desde la década del 2000”.

Destaca el reconocimiento de derechos de género, laborales, los adultos. Pero, también expresa falencias o debilidades, “como el tema de la elección de jueces, que no funciona; las circunscripciones indígenas tampoco funcionan”.



“(…) Si así lo hiciera, la historia, la Patria y el pueblo le premiarán. De lo contrario, se lo demandarán. Queda usted posesionado como Presidente constitucional de la República (hoy Estado) de Bolivia

En la actualidad, están vigentes las manifestaciones de protesta en defensa de los resultados del referendo del 21 de febrero (21F) de 2016, cuando ganó el No a la reforma de la Constitución, lo que imposibilitaba que Morales vuelva a presentarse como candidato a la Presidencia.

Pero, en noviembre de 2017, el Tribunal Constitucional Plurinacional suspendió esa restricción. En la actualidad, está en carrera rumbo a las elecciones primarias de los próximos días y los comicios generales de octubre.

Rivera cuestiona que buscando la perpetuación en el poder se hagan “interpretaciones sesgadas de la Constitución” y se refiere al riesgo de “una concentración del poder político en el órgano Ejecutivo con una total delimitación de la independencia del resto de los órganos, con subordinación del Legislativo hacia el Ejecutivo, del Judicial hacia el Ejecutivo, de Electoral hacia el Ejecutivo”.

Acota que hay peligro de un Estado autocrático, “donde la característica es que los gobernantes acceden al poder haciendo fraudes (…), sin respetar ni subordinarse a las normas de la Constitución y las leyes y ejercer el poder incurriendo una sistemática violación de derechos fundamentales, como está pasando en Bolivia”.



BIEN Y MAL Rivera considera que el principal desacierto del Presidente “es haber abandonado el discurso y la práctica del proceso de cambio para simplemente abocarse al ejercicio hegemónico del poder político”.

Asegura que la gestión del Gobierno nacional no se preocupó por los temas estructurales como la salud y la educación. “La educación está mal, no está mejor que antes. Es una educación cuya única finalidad es la ideologización”.

Para Pinto, “ha sido un Gobierno histórico en la medida en que ha logrado propiciar una serie de reformas estructurales” como el Estado Plurinacional, la nueva Constitución, el nuevo modelo económico, las reformas laborales y otros.

El analista dice que esto marca un antes y un después en la historia política del país, que es equiparable a la Revolución de 1952 y a 1825.

Sin embargo, ve como aspectos negativos el tema de la corrupción con casos emblemáticos, el abuso a los derechos humanos y la excesiva concentración del poder. “Pero, a pesar de todo pienso que si es un Gobierno histórico”.



“- Sí, juro (...). Para recordar a nuestros antepasados, por su intermedio, señor Presidente del Congreso Nacional, pido un minuto de silencio (...)”.