Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 05 de diciembre de 2020
  • Actualizado 04:58

Wilstermann pasa a octavos y “La Cenicienta” liquida al dragón

El “Rojo” dejó atrás al Atlético Paranaense de Brasil, al Peñarol uruguayo y al Colo Colo de Chile.

El jugador Moisés Villaroel (i) de Jorge Wilstermann, celebra un gol durante el partido contra el Colo Colo por el Grupo C de la Copa Libertadores 2020, en el estadio Monumental, en Santiago (Chile). EFE.
El jugador Moisés Villaroel (i) de Jorge Wilstermann, celebra un gol durante el partido contra el Colo Colo por el Grupo C de la Copa Libertadores 2020, en el estadio Monumental, en Santiago (Chile). EFE.
Wilstermann pasa a octavos y “La Cenicienta” liquida al dragón

Ganar en Chile, ganarle al Colo Colo en Santiago, clasificar a octavos de final y pasar la fase de grupos como primero dejando atrás también a equipos de la talla del Atlético Paranaense y Peñarol son cosas que no ocurren todos los días en el fútbol boliviano, ni en clubes ni en selecciones.

Wilstermann hizo todo eso de una sola vez gracias a un solitario gol de Moisés Villaroel (88’) y “La Cenicienta” liquidó de un sablazo al temible dragon de tres cabezas que le tocó enfrentar en la Copa Libertadores  y terminó gobernando el Grupo “C”.

Depender de sí mismo hasta la fecha final de la fase de grupos le valió a Wilstermann la clasificación a octavos de final como puntero del Grupo “C” de la Copa Libertadores. Los “aviadores” hicieron historia, le ganaron al Colo Colo chileno por 0-1 en Santiago y cerraron la primera etapa de su campaña 2020 con 10 unidades.

Díaz le ganó la pulseta a Quinteros y supo mantener la calma aún cuando, en varios pasajes del encuentro, su equipo estaba quedando fuera de la competencia debido a la Victoria de Peñarol sobre Atlético Paranaense y el 0-0 transitorio en Santiago. El técnico “rojo” tuvo el tino de ajustar sus filas y mover fichas en el momento justo, para romper la paridad, apostarlo todo en una sola mano, la última,  y llevarse el premio mayor.

Como de manual, el cuadro “aviador” supo mantener en cero su arco montando una estructura inexpugnable frente a su área que solo se hizo permeable en contadas situaciones, pero con tímidas aproximaciones aéreas del ataque local. La segunda tarea, que era la más difícil, la de herir al rival en su valla no llegó hasta la segunda mitad, luego de un primer tiempo que cerró en tablas.

En el complemento la esterilidad y la carencia de ideas de los chilenos comenzaron a ser capitalizadas por el equipo boliviano firme en su retaguardia y solvente en su medio terreno. Las conexiones entre las figuras llamadas al protagonismo como Chávez o Rodríguez con el resto del conjunto comenzaron a llevar peligro sobre el área local, como aquel zurdazo del “Patito” que el portero “blanco” desmontó de su ángulo ahogando el primer grito de gol visitante.

Pero en Montevideo Peñarol, que había comenzado ganando y cerró la primera mitad perdiendo 1-2, remontó heróicamente su duelo faltando 10 minutos para el final del partido, ganaba 3-2 y estaba clasificado. Con Colo Colo y Wilstermann eliminándose con el empate, Quinteros decidió ir al todo o nada y fue ahí que Díaz le leyó la mano. Ya había ingresado a Serginho por Chávez y, con Villarroel en la cancha, le dio Descanso a un fundido Rodríguez para darle refresco a las bandas con Arrascaita y Ballivián e instruyó aguardar el momento justo para responder el incesante bombardeo aéreo sobre su área con un golpe certero.

Pudo hilbanar un par de acciones de contragolpe justamente con ellos pero se diluyeron. Finalmente un desborde rechazado a medias fue capitalizado por Villarroel que, con un misil que se abrió paso entre las piernas de la defensa local, le dio la estocada final a la temible “garra blanca”.

“La Cenicienta” del grupo espera por un nuevo desafío en la cima y con la mirada en el horizonte. Podría ser el fin de la historia, pero continuará.