Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 17 de octubre de 2019
  • Actualizado 07:33

Volcán: “Ahora vendo repuestos, pero voy a volver”

Óscar Soliz, el boliviano que brilló en Colombia hasta 2017, cumple castigo por dopaje. Le falta un año y medio.
El potosino, de 33 años (d), en la Vuelta a Cochabamba de 2017, justa que ganó.
El potosino, de 33 años (d), en la Vuelta a Cochabamba de 2017, justa que ganó.
Volcán: “Ahora vendo repuestos, pero voy a volver”
Si a uno se le da por desordenar el manojo selecto de periódicos locales que suele guardar en su biblioteca personal y, entonces, decide hojear los del 6 de octubre de 2014 (para ser exactos), se encontrará con la imagen repetida de un hombre con sonrisa pícara sosteniendo un trofeo, con piernas tan fibrosas como delgadas y de no más de 1.68 metros de altura.

En tal caso, será posible que lo asalte la nostalgia. No a diario la retina se llena con la fotografía de un personaje que (aunque suene trillado) hizo un corte transversal en la historia del país al convertirse en el primer ciclista boliviano en ganar el Clásico RCN Claro de Colombia.

Ahora bien, si a uno se le da por zambullirse en las olas vertiginosas de las redes sociales y escribe “doping en la Vuelta a Colombia 2017”, el servidor le devolverá información sobre ocho pedalistas que cayeron en el infortunio.

Soliz corrió para el Movistar Team
Voltear la mirada hacia atrás le genera nostalgia al Volcán Soliz, sobre todo cuando recuerda que fue parte del Movistar Team de América, ese conjunto internacional que lo tenía como bandera, como líder, por sus condiciones naturales para las contiendas.
Su satisfacción hace que el Volcán publique, a veces, fotos de él con la indumentaria azul en el Facebook. 
 

Ironías del destino, quizás. Lo cierto es que ambos acontecimientos tienen a un mismo actor: el potosino Óscar Soliz.

Alejado de todo tipo de competencias, pero siempre cerca de la esencia de las carreras, el Volcán cumple el “castigo” impuesto por la Unión Ciclística Internacional (UCI) desde noviembre de 2017, fecha en la que fue comunicado formalmente sobre su resultado adverso en la Vuelta a Colombia de ese año. Consumió CERA, un EPO de tercera generación prohibido por el ente máximo del pedal y por el que cumple una suspensión de cuatro años (de agosto de 2017 a agosto de 2021).

Le falta un año y medio para regresar. Porque ese es su deseo, volver con todo.

Por el momento radica en Tarija y se gana la vida vendiendo repuestos para bicicletas e indumentaria para los deportistas. Si los pedidos surgen de otros departamentos, ¡bienvenidos sean! El Volcán hace envíos. También realiza correcciones en las bicis.

“Hay gente que me pide desde el interior. Toca mandar. También pongo correcciones en la bicicleta. Debo seguir trabajando. Sigo practicando ciclismo, pues mi idea es volver a competir luego de que cumpla el castigo. Me voy rebuscando la vida, estoy sobreviviendo. Me siento tranquilo. Gracias a Dios, mi problema no me afectó mucho”.

Parece una ilusión poco amable, de esas que uno no desea. El muchacho de 33 años que provocó el delirio nacional en más de una ocasión ahora debe limitarse a entrenar con la idea contínua de mantenerse en forma. “Atado de pies” hasta que se cumpla la bendita fecha que aguarda, Soliz sigue “rodando” por la ruta.

Regresar y retirarse por la puerta principal, como debe ser, es su aspiración mejor alimentada. Montarse nuevamente sobre dos ruedas para medirse en la Vuelta a Colombia, la quimera no tan quimera.

“Me falta un año y medio. Voy a volver y salir por la puerta grande. Me siento capaz de ganar algunas carreras que tengo en la mente”.

Porque si el corazón se estruja con los recuerdos, las piernas también guardan memorias de lo palpado. “Pienso en la Vuelta a Colombia, en el Clásico RCN que he ganado una vez y en dos oportunidades fui subcampeón... uno extraña. Más que todo, las piernas quieren estar encima de la bicicleta. Extraño mucho todo eso”.

PROPIO EQUIPO ÉLITE Una vez que se consuma el ansiado regreso, el  múltiple campeón de la Vuelta a Bolivia y de la Vuelta a Cochabamba dirigirá su atención en un proyecto: crear su team. “Correré, quizás, cinco años más, hasta donde la fuerza me acompañe. Después de eso me retiraré. Me mantendré metido en el ciclismo, pero de otra forma.  Mi objetivo es tener un equipo aquí en Bolivia. Voy a luchar por ello”.

LA GRAN LECCIÓN No es mezquino. Su grado de empatía para con sus pares, aquellos que sí pueden competir, es notable. Por ello, el especialista en escalar hace un corte en el relato en primera persona para pensar en el otro.

Aconseja siempre, claro, desde su experiencia, desde el bajón que desequilibró su vida, desde las cenizas que ha dejado la mala decisión. “Recuerdo que estaba entrenando para ir a Colombia. Me enteré del positivo cuando me encontraba en la ruta. Ahí fue. Ha sido una noticia que me produjo frío. No sabía qué hacer. No se lo deseo a nadie. Lo único que les digo a los chicos es que tomen todo con calma, que siempre se informen y pidan consejos a los médicos antes de cometer este tipo de errores”.

Ha madurado. Le sirvió el cachetazo para despabilarse y darse cuenta de que el tiempo no es condescendiente.

El Volcán “descansa”. Por el momento no está activo, pero su fuerza promete despertar pronto.

“Confíen en mí. Voy a volver”, es la promesa.