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  • Diario Digital | viernes, 30 de septiembre de 2022
  • Actualizado 22:05

Tyson vs Holyfield: 25 años del icónico mordisco en la historia del boxeo

En el tercer asalto de la pelea celebrada en Las Vegas, en 1997, el excampeón del mundo mordió no una sino las dos orejas de Holyfield, hasta arrancarle un pedazo y escupirlo en la lona del ring.
 
Momento en el cual Mike Tyson muerde la oreja de Evander Holyfield. INFOBAE
Momento en el cual Mike Tyson muerde la oreja de Evander Holyfield. INFOBAE
Tyson vs Holyfield: 25 años del icónico mordisco en la historia del boxeo

Este martes 28 de junio se cumplen 25 años de uno de los momentos más insólitos e icónicos de la historia del boxeo y del deporte en general: el mordisco de Mike Tyson a la oreja de Evander Holyfield en su pelea de revancha.

Con esta acción, Tyson tal vez no se consagró como el mejor boxeador de todos los tiempos, pero indiscutiblemente sí lo hizo como el más temible. Y aunque oficialmente perdió esa pelea, su nombre quedó grabado en la memoria de todos los aficionados del deporte e incluso se convirtió en un referente de la cultura popular.

 

¿CÓMO SUCEDIÓ?
Para entender un poco el surrealista momento hay que remontarnos un cuarto de siglo atrás, al 28 de junio, pero de 1997. El escenario del encuentro era Las Vegas y enfrentaba a Tyson y Holyfield, quienes ya se habían medido el año anterior dando como ganador por knock out a Evander.

Sobra decir que el buen Mike tenía sed de venganza, la de 1996 contra Holyfield había sido la segunda derrota en toda su carrera, que en ese momento, con 30 años, lo quería devolver a la cima del mundo del boxeo.

Mike “Iron” Tyson, lo apodaban por entonces, y venía de una racha de victorias por KO, algunas de las más rápidas registradas en el mundo del boxeo. Estaba recién salido de la cárcel, a donde fue a parar en 1992 y desde que salió había tenido cuatro peleas en 13 meses, obteniendo dos versiones del título mundial. Ninguna de las peleas superó el tercer round.

El puño de hierro de Mike se sentía pesado y se lanzaba con una sorprendente rapidez, velocidad y poder, sus dos principales armas, que fueron la fórmula para convertirlo en uno de los boxeadores más potentes que se han enfundado los guantes.

También fueron las virtudes que hicieron obviar su aparente desventaja, pues con 1,78 metros de estatura, era más bajo que los boxeadores que habían dominado y dominaban entonces el deporte.