Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 11 de julio de 2020
  • Actualizado 14:22

El Team Medrano, fanático del cross, hace equipo en la cocina y sigue el legado de su mamá

Los cochabambinos,  que llevan el motociclismo en la sangre, descubrieron que heredaron el don de Patricia Salvatierra. Por ello, reactivaron la venta del plato mediante pedidos. 

Los hermanos Jhonn, Freddy y Julio César Medrano, junto a Jhomar y Manuel, quienes también son pilotos y reparten los pedidos en bici.  (Gentileza Jhon Medrano)
Los hermanos Jhonn, Freddy y Julio César Medrano, junto a Jhomar y Manuel, quienes también son pilotos y reparten los pedidos en bici. (Gentileza Jhon Medrano)
El Team Medrano, fanático del cross, hace equipo en la cocina y sigue el legado de su mamá

Los hermanos motociclistas Jhonn, Freddy y Julio César se encontraron con un talento escondido, pero nada curioso, tomando en cuenta que, a veces, los dones se transmiten de generación en generación: son buenos en la cocina. Lo acabaron descubriendo no hace mucho, cuando juntos resolvieron sacar adelante el negocio que con pasión y perseverancia forjó Patricia Salvatierra, su madre.

Ahora, cuando han pasado más de cinco años del fallecimiento de la mujer que conquistó a todos con su sazón y su original ají de fideo, los pilotos cochabambinos volvieron a unirse como el verdadero team que son, pero para una nueva causa, esta vez, gastronómica.

 Así fue como el equipo impulsó los fideos uchus Los Toby’s, emprendimiento que viene a resignificar la herencia de la extinta, aunque con el toque característico del trío tuerca. Jhonn se encarga de contextualizarnos un poco. “Mi mamita tenía buena mano. Era una qochala legítima. Nos infundió buenos valores a toditos. Ella falleció y los tres hemos decidido retomar (el restaurante) porque ya tenía su clientela. Con las redes sociales lo he masificado. Con la cuarentena, quedamos en hacerlo por delivery. La primera vez que abrimos se acabó la comida de 9:00 a 11.00. Somos tres varones los que cocinamos. Sacamos la gastronomía de mi mamita”.

El expiloto, que entrena a su hijo Jhomar (19 años) y a su sobrino Manuel (17), también describe que no precisan de la asistencia y/o ayuda de las mujeres en la cocina. En todos los pasos están presentes los hermanos, que hasta se ocupan del faenado de conejos para el tradicional lambreado.

“¡Cómo es la vida! Esa mujer que admiro tanto nos dejó esa herencia de cocinar. Nunca pensé que yo lo haría. No dependemos de las mujeres. Tenemos buena mano por mi mamá. Ahora ella no está y sacamos su mismo sabor. El plato llamado Caminante es el que más nos sale. Se trata del ají de patitas”, expone Jhonn, para luego desglosar que ese platillo fue bautizado por Patricia, en clara alusión a las “patas y los pasos”.

Y cómo no rendirle un homenaje al cielo a la que hizo posible el inicio de la historia culinaria, si fue ella también la que acompañó a los hermanos Medrano a las competiciones nacionales, cuando a ellos les tocaba viajar al interior. “Después de vender sus fideos uchus, preparábamos las motos y salíamos como a las 19.00. Nos íbamos a Monteagudo o Villamontes. Siempre, gracias a Dios, regresábamos con un trofeo”.

Jhonn no encuentra las palabras justas para describir lo que es el cross en la vida del team Medrano. Aclara que, para comprenderlo a cabalidad, es necesario estar en su lugar. “Tendrías que estar en mis pantalones para entender lo que se siente”, advierte, para finalizar contando que, junto a Julio César, dio “vida” a un experimento: armaron una motito, con ruedas gigantes, que descansa en el taller de su casa y que representa su creatividad y pasión.  

Asumen el motociclismo como una adicción. Con la cuarentena experimentan una especie de abstinencia a la que le hacen frente, precisamente, en el taller mecánico casero.

La herencia tuerca continuará con Jhomar y Manuel, los adolescentes que ya dan muestras de su virtuosismo en los circuitos nacionales.