Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 04 de febrero de 2023
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Rocky Quilla se hizo boxeador tras golpear a un árbitro de fútbol

El pugilista potosino se consolidó en el país y el exterior con su técnica, fuerza y velocidad, logrando varios títulos. Hoy sigue vinculado a este deporte como entrenador.
Alberto Quilla en el gimnasio  del estadio (i), Quilla expone su cinturón y trofeos de campeón (d). OPINIÓN-ALBERTO QUILLA
Alberto Quilla en el gimnasio del estadio (i). Quilla expone su cinturón y trofeos de campeón (d). OPINIÓN-ALBERTO QUILLA
Rocky Quilla se hizo boxeador tras golpear a un árbitro de fútbol

Fuerza, pasión, dedicación y entrega son las características de Alberto Rocky Quilla Castellón (65 años), quien fue una de las principales figuras del boxeo nacional en la categoría 55 kilos y hoy es uno de los incansables entrenadores que tiene el pugilismo cochabambino.

Los guantes, manoplas, peras, sacos y vendas son los elementos que todos los días tiene en el gimnasio del estadio Félix Capriles (tribuna de general) para que los más jóvenes engrosen las filas de esta disciplina deportiva en la Llajta.

Para Quilla, el ring encierra la fuerza, técnica, destreza y velocidad en cada sesión de entrenamiento.

Antes de volverse boxeador, Quilla era aficionado al fútbol, pero su carrera terminó debido a un “duro castigo que le impusieron”, luego de propinar golpes a un árbitro tras ser sancionado con la tarjeta roja, según él “sin ningún motivo”.

Rocky, en una entrevista con OPINIÓN, explica cómo inició su carrera deportiva en el país y los logros que tuvo a nivel nacional e internacional.

P: ¿Cómo se inició en el boxeo?

R: Cuando tenía 18 (1974) practicaba todos los deportes, baloncesto, voleibol, natación, tenis, pero me gustaba mucho el fútbol.

En mi juventud trabajaba en la mina Siglo XX, en Catavi, Potosí, y en ese entonces mi dirigente fue el extinto Juan Lechín Oquendo (líder sindical de los mineros). Teníamos mucha juventud en las calles y aprovechamos para jugar todos los deportes.

En una ocasión, durante un partido de fútbol, un árbitro me sacó tarjeta roja, sin motivo, me enojé y al juez le di golpes y me castigaron.

Frustrado por no poder jugar fútbol, un tiempo se dedicó a la bebida, pero un amigo de la mina le propuso entrenar boxeo.

P:  ¿A qué edad comenzó en el boxeo?

R: Cuando tenía 22 años (1978) comencé con el pugilismo. Con el pasar de los días le fui agarrando el gusto a esta disciplina. Luego de una semana de entrenamiento participé en un torneo local y fui campeón.

El trabajo en la mina me permitió tener fuerza en los brazos, lo que me posibilitó ganar una fuerte pegada.

Con el pasar de los años, participé en campeonatos departamentales, logré varios títulos, y también terminé con cinco coronas nacionales.

Luego me fui a Argentina, donde el boxeo era más desarrollado y pude mejorar la técnica logrando consolidar mi nombre en esta especialidad.

P:  ¿Ese nivel que exponía le abrió las puertas al pugilismo profesionalismo?

R: Sí. Cuando tenía 25 años (1981) ya no me dejaron competir a nivel amateur por el nivel que demostraba en el ring. Eso me permitió incursionar en el boxeo profesional y me gustó ese ritmo de entrenamiento, dieta, dormir temprano, sin bebidas, tabaco y las peleas contra pugilistas de nombre internacional.

P:  ¿En Bolivia tuvo peleas pactadas a nivel profesional?

R: Sí. Cuando retorné a Bolivia se programaban las peleas en el coliseo de la Coronilla y el escenario quedaba chico para el público asistente.

Nunca olvidaré esa pelea contra Fausto Terceros, él trabajaba en el matadero y estaba invicto y de un gancho de derecha lo saque del ring.

De esa manera conseguí trabajo en el matadero y desde entonces me quedé en Cochabamba.

P:  ¿Tuvo la posibilidad de pelear contra Wálter Tataque?

R: Él era un gran boxeador, el tamaño y peso no correspondía a mi categoría, yo le llegaba al pecho, pues era mucho peso para programar una pelea con Tataque.

Pero sí hicimos una demostración en el centro minero de Llallagua, un round, él superaba los 100 kilos y yo tenía 59, la gente quedó muy contenta por la exhibición.

Me acuerdo que también se hizo una pelea por el título sudamericano, en La Paz, contra el argentino Faustino Comando y el coliseo Julio Borelli Viterito también quedó chico para este encuentro.

Tuve otro encuentro contra el chileno Ricardo Toledo, una pelea que se pactó en el coliseo paceño y también logré el triunfo. La revancha se disputó en la cancha del estadio Félix Capriles, donde se armó el ring en medio de la cancha, organizada por la empresa financiera Finsa que puso más de 20 mil dólares.

P:  ¿Cuándo colgó los guantes de forma competitiva?

R: He dejado de boxear de forma competitiva hace 25 años, aproximadamente. Las obligaciones con la familia y los hijos no permiten dedicar el 100% de tiempo a esta especialidad deportiva.

Con tres hijos en el hogar, me dediqué a trabajar para mantener el hogar. La vida cambia para un casado con relación a un soltero.

P:  ¿Ahora trabaja como entrenador?

R: Sí. Entré a trabajar a la Escuela de Sargentos como entrenador de boxeo, donde estuve más de tres décadas.

Posteriormente, me dediqué a entrenar a los jóvenes en el gimnasio del estadio Félix Capriles, pero nos sacaron hace cuatro años (2017) para refaccionarlo y este año nos devolvieron. Estoy muy contento porque vuelvo a mi casa (lágrimas).

Quilla hoy entrena y también se pone los guantes para llevar adelante las prácticas cotidianas con sus estudiantes. Pese a que los años pasaron, su agilidad y constancia por el pugilismo siguen intactas.

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