Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 27 de octubre de 2020
  • Actualizado 16:31

Real Cochabamba enfrenta su desafío más grande en 18 años

En 2016, la  institución fue desalojada tras la expropiación del Hípico. Ahora, la pandemia le pone otra prueba. El titular advierte que su futuro depende de la reacción del alumnado. 
Un conjunto infantil de la Academia Real Cochabamba. Gentileza Eddy Subieta
Un conjunto infantil de la Academia Real Cochabamba. Gentileza Eddy Subieta
Real Cochabamba enfrenta su desafío más grande en 18 años
Este es el segundo y más duro golpe que sufre la Academia Real Cochabamba, que luego de casi dos décadas de funcionamiento y de haber colaborado activamente con la formación futbolística de jugadores que actualmente militan en la División Profesional experimenta la embestida de una pandemia que pone a prueba sus cimientos y amenaza 18 años de historia y lauros.
Dos embates en menos de un lustro fueron demasiado. En 2016, perdió el espacio físico en el que había consolidado su nombre y prestigio. Esto, luego de la expropiación que sufrió el ex Club Hípico Nacional, situado en la avenida Beijing, casi Blanco Galindo. 
La lucha y los bloqueos poco sirvieron para frenar el proceso, mediante el cual el Ministerio de Obras Públicas ejecutó la orden judicial y dejó sin un lugar a la Academia Real Cochabamba para que pudiera seguir con sus funciones.
Así lo entiende el presidente de la entidad, Eddy Subieta, quien reconoce que es incierto el panorama y que, definitivamente, la crisis sanitaria actual supone el desafío más grande para la subsistencia del establecimiento deportivo.
Subieta advierte que hay que aguardar, aunque la situación se presenta muy compleja para sostener la escuela. 
Cuando las actividades se acomoden podrá ser posible tener una figura más clara con respecto a la continuidad. Lo que sí es un hecho, es que todo dependerá de la respuesta de los alumnos y, especialmente, de lo que determinen los padres de familia.
Mantener las 10 categorías con las que el ente contaba antes de la pandemia es lo ideal, pero si tan solo un equipo llegara a conformarse, esto bastaría para que los esfuerzos se redoblen en la directiva.
“Al no haber una cura o vacuna, hay que ver si los padres mandan a sus hijos para proseguir con la formación deportiva. Deberíamos partir de ahí, si vamos a tener la respuesta, nuevamente, del alumnado. Después veremos con qué número de jugadores contaremos. Ahora puede hacerse una conversación subjetiva”, puntualiza.
El interés está. “Mientras haya un grupo, una categoría que quiera seguir siendo parte o utilizar el nombre de la Academia Real Cochabamba, estamos dispuestos a continuar formando deportistas y personas”, indica Subieta, quien fundó su institución en 2002”.
 El golpe no solo será para las bases de la escuela. Lo experimentarán todas. “Se está viendo en varias instituciones, no solamente en las deportivas. De por medio se encuentran siempre los entrenadores y la gente que colabora en la parte administrativa. Esos factores complican cuando las escuelas se autofinancian con recursos de los alumnos o colaboración de dirigentes. Es una situación que va a golpear a todos los clubes. Después de esto hay que ver si hay predisposición de alumnado”.
Así, la crisis pondrá en jaque la parte financiera de las escuelas y, en consecuencia, obligará a la inevitable reestructuración, en caso de que el deseo sea seguir apostando por la formación deportiva. “Va a perjudicar en la parte institucional organizativa”.
De acuerdo con Subieta, desde febrero de 2015 notó que terceros dieron paso a un establecimiento con el mismo nombre por supuesto “beneficio particular”. Luego de ello, el directivo comenzó con la defensa legal de su marca, que posteriormente registró formalmente.
Los frutos, producto  de años de trabajo en el área, se tradujeron en victorias internacionales que continuaron concretándose, incluso, en la última etapa, cuando el espacio físico les fue privado.
El año pasado, uno de los conjuntos infantiles consiguió el subcampeonato en la VIII Copa Tacna Heroica en Perú.