Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 24 de octubre de 2021
  • Actualizado 20:32

Portugal es el nuevo campeón mundial de futsal tras vencer a Argentina (1-2), "con polémica"

La Albiceleste jugó gran parte de la final, condicionada por una expulsión y reclamó una mano como penal. La escuadra lusa impidió el bicampeonato de su rival y subió a lo más alto del podio. Argentina había ganado la final de 2016.
Zicky (c) festeja con sus compañeros uno de los goles con que Portugal superó a Argentina para ganar el Mundial de futsal. EFE
Zicky (c) festeja con sus compañeros uno de los goles con que Portugal superó a Argentina para ganar el Mundial de futsal. EFE
Portugal es el nuevo campeón mundial de futsal tras vencer a Argentina (1-2), "con polémica"

La selección de Argentina perdió hoy domingo la cima del mundo del fútbol sala, doblegada en la final por sus concesiones, por Portugal, por una controvertida mano que los árbitros no entendieron como penal a su favor, por un poste en el último segundo y por Pany Varela, el goleador decisivo que coronó a su país como campeón del planeta y frustró a la Albiceleste, lastrada por la expulsión de Borruto (1-2).

Su roja en el minuto 13 marcó la final. No hay excusas. Tan imprudente como innecesaria, tan antideportiva como frustrante, aún Borruto le estará dando vueltas al porqué del puñetazo que propinó a la altura del abdomen a Ricardinho en una conducción del astro luso en su propio terreno, lejísimos de la portería de Nico Sarmiento.

No la vieron en primera instancia los árbitros, pero el Mundial 2021 ofrece la oportunidad de pedir la revisión de vídeo. Lo hizo el técnico de Portugal, Jorge Braz, de inmediato, mientras se dolía en el suelo Ricardinho, atendido sobre la pista... Y mientras Borruto ya sentía el temor de lo que ocurrió en cuanto los colegiados observaron el golpe que le dio, sin ninguna aparente explicación.

Expulsión sin discusión, por muchas protestas del propio Borruto y por mucha reclamación posterior del banquillo argentino sobre una acción anterior, desestimada de nuevo por los árbitros. Una circunstancia decisiva a esas alturas de partido, a 7:22 del final del primer tiempo, que terminó con el 0-1 de Portugal: Pany Varela.

Su derechazo cruzado batió a Nico Sarmiento justo cuando los dos minutos en inferioridad numérica por la expulsión de Borruto apuraban sus últimos segundos, con lo que supuso la sucesión de ambos contratiempos para Argentina, que antes de la tarjeta roja había sido mejor. Después, en el recorrido al intermedio, no. Ni siquiera en igualdad. Y luego, por momentos, sí, en el segundo acto.

Aunque sí se sobrepuso, reaccionó y recuperó el ritmo del partido, jamás igualó el marcador Argentina, porque tal concesión adquiere una dimensión enorme en una final del Mundial. Lanzó su ofensiva, mientras Nico Sarmiento sostenía a su equipo dentro del choque cuando Portugal diseñaba cada respuesta en el otro marco.

Desde la estrategia, Pany Varela acertó con el 2-0 a 12 minutos y 26 segundos del cierre del choque, pero Argentina contestó de inmediato: en 8 segundos, Claudino anotó el 1-2. Y luego tuvo Edelstein el 2-2, pero falló a portería vacía una ocasión que casi nunca se falla, y también Claudino, al que se cruzó magnífico Bebe.

Ya en la carrera contra el crono por el empate, entre una tensión máxima, incluso con más de un encontronazo, entre la incertidumbre, entre la emoción, entre la ofensiva de Argentina, entre un penalti por mano a su favor que sí lo pareció y que los árbitros denegaron con polémica tras la revisión del vídeo a dos minutos del final y con un último tiro al palo en el último segundo. No hubo forma de impedirlo. Portugal y Ricadinho son los nuevos campeones del mundo.