Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 14 de junio de 2024
  • Actualizado 01:30

Pame Ballivián: “Si hubiera nacido hombre, ya estaría jugando afuera”

Admiraba a Ramiro desde chica, cuando él pateaba la pelota en cancha de tierra. Ahora ella milita en Bolívar. Hace una crítica a los que manejan el fútbol en el país y sueña con jugar en Boca, pues se reconoce hincha.
Pamela, la mujer futbolista de la familia Ballivián.     Gentileza Pamela Ballivián
Pamela, la mujer futbolista de la familia Ballivián. Gentileza Pamela Ballivián
Pame Ballivián: “Si hubiera nacido hombre, ya estaría jugando afuera”

Pamela Ballivián no tiene la típica respuesta en puerta, esa contestación que los futbolistas suelen ofrecer cuando dicen “juego por la camiseta”. Va adelante, derriba lo previsible y replica que lo hace por ella, porque puede más su deseo de que su sacrificio un día se traduzca en trayectoria. Claro que aprecia a Bolívar, que reconoce la magnitud de la institución y valora haber sido incluida en el equipo femenino.

El domingo pasado debutó en la Asociación de Fútbol de La Paz (AFLP) con el Celeste. Está contenta. Aunque no anotó (sabe que en su condición de delantera, los goles son inherentes), las cuatro asistencias que dio y que terminaron en el arco le alcanzan para sentirse conforme. Claro que –advierte- todavía no logró nada. Claro que -está segura- llegará lejos. “Estoy muy convencida de mí”, subraya. 

La menor de la familia Ballivián (tiene 24 años) y  hermana de Ramiro, defensor de Wilster, confiesa que su parentesco con el coripateño no le significa simplificar caminos. Quiere trazar su historia. Es por eso que, luego de un paso temporal por el Rojo y de ser fanática del Aviador, Pamela decidió marcharse.

Ramiro es su ídolo. No tenía más de 11 años cuando ella, en Los Yungas, veía llegar a su hermano con la ropa sucia y las rodillas con tierra, después de dejar el alma en la canchita del pueblo. Ese es su recuerdo más recurrente.

Enfocada en fichar, algún día, en el exterior (si es Boca, mejor), Pamela sabe que los que manejan el fútbol en Bolivia tienen una deuda grande con las mujeres jugadoras.

“A veces digo que si hubiera nacido hombre, ya estaría afuera. No hay equidad. Por ejemplo, yo no recibo sueldo. Juego por mí, por mi familia y para llegar lejos”. He aquí la confesión-argumento. En un mundo futbolero que bastardea a las mujeres, ella va adelante.

P: ¿Por qué la decisión de meterte en este mundo?

R: Me llamó la atención la pelota, porque veía a mi hermano, volvía sucio de la cancha. Era pequeña, debía tener unos 11 años. A mi hermano siempre le decían “El Sucio” porque se iba limpio y volvía recontra sucio. Fui creciendo con la mentalidad de que el fútbol en mi pueblo es prioridad para todo niño. Me armaba las canchitas afuera de mi casa, en la calle. Ponía piedras como arcos. 

P: ¿Los juguetes convencionales no iban tanto contigo?

R: Rompía mis muñecas cuando me las regalaban, porque prefería que me dieran un balón. El único muñeco que me gustó fue un Chucky, ja ja. 

P: ¿Qué es Ramiro para ti?

R: Nunca lo vi borracho, jamás lo vi agarrar un cigarrillo. Siempre será mi ídolo, el mejor jugador. Es un tipo muy disciplinado, me apoya, me manda videos, me motiva. En mi debut, que fue el domingo pasado, estaba nerviosa. Él me dijo que confiara en mí.

P: ¿Te apoyó tu familia en el sueño de pequeña?

R: Mi mamá me apoya hasta el día de hoy, es una mujer de fútbol. Ella es el motor para seguir mi sueño, quiero demostrarle que lograré mi anhelo. De hecho, lo estoy haciendo. Me suele llamar para decirme que me levante temprano. Valoro esas llamadas porque algún día ya no habrá. Le hago charla, le saco chisme, ja ja.

P: ¿La pasión y el talento se heredan?

R: Puede ser que se hereden y también que se trabajen. No nacemos sabiendo las cosas. Aprendí mucho de Iván (Castillo), quien es mi profesor. De hecho, salí de la escuelita Hermanos Castillo. Él me preparó para la Sub 20, ahora aspiro a la Absoluta. Quiero vestir la Verde. Espero que mis hijos y sobrinos sigan esta cadena y que haya Ballivián para rato. 

P: ¿Qué se te viene a la mente cuando haces un repaso por tu carrera?

R: Estuve en Bolívar antes de ir a Wilster. Luego llegó la pandemia. Después, el Rojo me llamó para reforzar al club en la Simón Bolívar. Yo soy, pucha, wilstermanista. Crecí desde los 7 años en Cochabamba y Wilster me encantó, me gustaba ir a ver los clásicos. El club me convocó en 2020, hice buenas amistades en el equipo. Eso es lo bonito del fútbol. Luego acabó la Copa, nos fue mal, pero aprendí muchas cosas. Después me llamaron del Bolívar y yo decidí regresar porque tengo sueños en este club, que es grande y respetado.

P: ¿Fue difícil para ti llegar a donde estás?

R: No por ser hermanita de un jugador todo va a ser una belleza. Me está costando conseguir mis metas. Ahora no he logrado nada, me falta mucho. Ha sido difícil estar lejos de mi familia, tengo mucha presión por ser hermana de Ramiro. Desde muy chica, me decían: “estás aquí por tu hermano”. Esas cosas duelen. Por eso dejé Wilstermann, para hacer mi propia historia.

P: ¿Ves diferencia notoria entre el fútbol femenino y el masculino en términos de valoración?

R: Si hubiera igualdad, incluso ganaría más que mi hermano. A veces digo que si hubiera nacido hombre, ya estaría afuera. No hay equidad. Por ejemplo, no recibo sueldo. Bolívar es un club muy grande y no me da ningún salario. Juego para mostrarme. Puedo decir que estoy llegando a apreciar al club, pero más que todo juego por mí, por mi familia y para llegar lejos, para que algún día mi sacrificio valga la pena. Sé que muchas chicas lo están pasando como yo. Hay que seguir. Ojalá nos den un poquito de importancia a las mujeres.

P: Que no te paguen es un obstáculo y ello le debe suceder a la mayoría…

R: Es verdad. Hay muchas compañeras con talento y que han dejado de jugar porque no les dan nada. Han preferido ir a trabajar. Si no fuera por mi familia, que me ayuda, estaría igual. Son pocas familias las que colaboran con sus hijos. Varias dejaron de jugar porque nadie apoya el fútbol femenino en Bolivia, habiendo equipos grandes que tienen dinero.

P: Intuyo que tienes una idea crítica con respecto a la Federación Boliviana de Fútbol…

R: Sí, debería poner un ojo en las mujeres… lo tiene en los chicos. Hasta cuando vas a la Selección te dan todo lo que es de los hombres y te queda recontra grande ¡Nada que ver!

P: Apuntas a la Selección…

R: Mi objetivo es vestir la Verde, hacer goles y demostrar que en Bolivia hay buenas jugadoras. Mi sueño es llegar a la Absoluta. Sé que con esfuerzo lo lograré. Estoy muy convencida de mí misma. Me gustaría ir a España, Estados Unidos o Argentina, donde el fútbol es desarrollado. Quisiera jugar en Boca, soy hincha. Si no lo logro, ojalá mi hija o hijo juegue en el Xeneize. Boca tiene un equipo femenino potente. Me falta estar al nivel, pero puedo lograrlo, nada es imposible.