Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 29 de mayo de 2020
  • Actualizado 15:59

ESPECIAL DEPORTES

Pablo, el ex Bolívar que llegó a Chile en medio del drama y se refugia en su fe

El defensor boliviano arribó hace poco más de un mes y medio a Santiago para sumarse al Barnechea. Solo jugó tres fechas por la crisis social y sanitaria. Muy creyente en Dios, asegura: “Ahora vamos a empezar a pensar en el otro”.
Pedraza, cuando fue parte de Bolívar- CLUB BOLÍVAR
Pedraza, cuando fue parte de Bolívar- CLUB BOLÍVAR
Pablo, el ex Bolívar que llegó a Chile en medio del drama y se refugia en su fe

Pablo Pedraza pisó Santiago de Chile los primeros días de febrero de este año. Llegó al país vecino junto a su esposa, precisamente, cuando el pueblo trasandino se encontraba ensimismado en su idea de sacar a Sebastián Piñera del poder “por la razón o por la fuerza”, haciendo honor al imperativo que reposa en el escudo nacional. 

El defensor, de 25 años, cargó consigo el objetivo que identificó incluso antes de tomar el avión que lo depositó en la capital chilena: hacer que el Barnechea, club de la segunda división santiaguina que apostó por él, ascendiera esta temporada.

Bien sabía Pablo que el momento no era el más propicio, que la aventura de ser solidario y demostrar su juego en ese escenario iba a ser complicada y que la incertidumbre podía poner en amenaza su anhelo sin aviso alguno. Pero confió. Después de todo, estaba un poco curtido.

La convulsión social que atravesó Bolivia entre octubre y noviembre, cuando una parte de la sociedad se levantó para exigir la renuncia de Evo Morales tras unas elecciones generales irregulares, fue la suerte de “vacuna” para que afrontara lo que se presentara. “También nosotros, en 2019, pasamos momentos difíciles y similares. La fe que teníamos en Dios marcó la diferencia. Es lindo llegar a otro país y atravesarlo, sabiendo que nosotros veníamos de algo reciente”.

Para el cruceño, que mamó la experiencia de Pablo Escobar en The Strongest y de Juan Carlos el Conejo Arce en Bolívar (a quienes agradece reiteradamente), habría una segunda prueba en el camino, una que ya no sería solo propia, sino de todos: la pandemia del nuevo coronavirus, el COVID-19. La crisis sanitaria en Chile, que actualmente supera los 1.000 casos de infectados y dibuja al territorio como el segundo con más portadores de Latinoamérica, haría que Pablo apenas pudiera disputar tres partidos con la camiseta azul y oro (sí, la casaca es parecida a la de Boca, incluso muestra la franja amarilla en el pecho).

Pero hay algo que lo caracteriza: su fe infinita en Dios, aquello que lo mantiene sosegado a estas horas ¿Si se arrepiente de haber dejado la Academia paceña en busca de mayor regularidad fuera de Bolivia? Ni un poco. Si bastante tuvo que ver en ello su compañera de vida, que se casó con él hace tres años, mucho más el “Señor”, como respetuosa y cariñosamente Pablo se refiere al omnipotente. “A veces se vuelve normal el despertar, el tener salud, a tus familiares, un trabajo y poder darle un beso a mamá. Ahora que ya no podemos salir, ahí empiezas a valorar los sencillo, lo que el Señor nos regala”.

Confinado en su casa junto a su esposa, el defensor, dos veces campeón con el Bolívar y una con el Tigre, asume todo con calma y mucha fe. Su propósito de levantar la copa con el Barnechea y llegar a primera lo espera a la vuelta de la esquina.

P: Te tocó llegar en un momento muy complicado a Chile, ¿cuáles son tus sensaciones?

R: Justo nos tocó llegar a Chile este año, con las protestas y ahora con esto del coronavirus. Mi sensación es de tranquilidad con lo del virus. Soy una persona que confía mucho en Dios. Sé que también hay un propósito detrás. Lo llevo con serenidad.

P: Si pudieras retroceder en el tiempo, ¿cambiarías tu decisión?

R: No me arrepiento para nada de venir. De los momentos difíciles uno saca las mejores cosas, la mejor versión de uno mismo. No cambiaría mi decisión de pasar este tiempo acá. Por ahí es un poquito difícil porque no estamos cerca de nuestros padres y amigos. Pasarlo en tu casa es diferente, pero creo que todo nos enseña. Me tocó jugar tres fechas el torneo. Después se paralizó. Me queda una experiencia muy buena. 

P: ¿Cómo pasas la cuarentena?

R: Tuve la bendición de casarme hace tres años y tres meses. Nos tocó ir a La Paz juntos, estar en The Strongest, al comienzo, y después en Bolívar. Es mi compañera, con la que atravieso los momentos alegres y también los difíciles. Hace una semana y media mis padres pudieron venir a pasar un tiempo con nosotros. Gracias a Dios, tengo la compañía de mi esposa. Estar solo sería un poquito más difícil todavía.

P: ¿Cómo asume un momento así un deportista de alto rendimiento?

R: Los primeros días no sabía qué hacer debido a la energía y todas las calorías que estamos acostumbrados a quemar. Tenemos una vida muy activa. Al comienzo fue difícil. Se paró el fútbol. Ya no pudimos ir a entrenar ni juntarnos en grupo. Nos dieron trabajo para hacer cada uno en las casas, pero no es lo mismo. Sabes que no puedes salir, que simplemente (puedes) para hacer alguna cosa o resolver una emergencia. Es un poco complicado lo que vivimos día a día, pero ahí estamos, acostumbrándonos. 

P: ¿Entrenas en casa, como muchos otros?

R: Desde el primer dia en que no se pudo entrenar y no logramos ir al complejo nos mandaron trabajos. Estamos cumpliéndolos. Tenemos mucho contacto con los del cuerpo técnico. Ellos nos van indicando qué debemos hacer, de acuerdo con las cosas que contamos para ejercitarnos. Tratamos de sacarle provecho a todo, a la bici y a la trotadora. Es un poco diferente la rutina.

P: ¿Tienes pasatiempos que te ayuden en este contexto?

R: Sí. Me gusta mucho estar en casa, leer, mirar películas y escuchar música. De vez en cuando tomo mate, aunque ahora acá está haciendo mucho calor. Me gusta estar tranquilito.

P: ¿Te genera cierta tranquilidad que tu condición de atleta y tu edad hagan que el impacto del virus sea menor, en caso de sufrirlo, o cómo lo asumes? 

R: Por un lado, contamos con esa ventaja ante las personas mayores, que son más propensas. Les agarra más fuerte, pero todos tenemos familiares. La responsabilidad está en nosotros. Si bien, quizás por la juventud y las defensas, no nos afecta ni lo sentiríamos tanto, ahí actúa la responsabilidad de todos, de pensar no solo en nosotros, sino en las personas con las que nos relacionamos, amigos o familiares. En este caso, no estamos cerca de los nuestros, pero sí entendemos que podemos contagiar a aquellos a los que no les puede sentar bien. Soy responsable. Me gusta pensar en los que tengo al lado. No es miedo. Todo se dio como algo muy rápido. De un día a otro salió lo del virus y eso nos sorprendió, pero confío mucho en Dios y sé que todo esto tiene un propósito. Si te pones a pensar, te lleva a valorar las cosas muy simples que a veces te olvidas de agradecer, como poder salir, despertarte, tener salud, a tus familiares cerca, un trabajo o la posibilidad de darle un beso a tu mamá. Ahora que ya no podemos salir, ahí empiezas a valorar lo sencillo, lo que el Señor te regala. El verlo desde ese punto me hace tomarlo con mucha fe. Mejores días van a venir. Cada uno de nosotros va a comenzar a pensar en el otro, no solo en uno mismo, sino en el bienestar de los demás.

P: ¿Qué te provoca que todo en las redes sociales esté asociado con el COVID-19?

R: Ese tema es increíble. Las redes ayudan mucho. Por un lado, es bueno saber lo que pasa en el mundo y conocer lo necesario sobre el virus, pero la saturación de información genera temor y caos. Es importante seleccionar la noticia y quedarse con lo que sirve.

P: ¿Cómo recuerdas tu experiencia en el Tigre y el Bolívar?

R: Recibí la bendición de jugar en los dos equipos más grandes de Bolivia. Tuve excelentes compañeros, hice muy buenos amigos y conocí entrenadores increíbles. Cada uno me dejo una enseñanza muy grande. Tuve a Pablo Escobar de capitán y al Conejo Arce en Bolívar. Fueron personas que me marcaron mucho, me enseñaron a ser profesional y a valorar lo que el fútbol nos permite vivir. Pasé tiempos lindos en esos dos clubes. Estoy más que agradecido. Lo repito. Tuve la bendición de estar en esos equipos.

P: Ni bien se solucione todo, ¿cuáles son tus planes?

R: Estoy seguro de que esto va a pasar, que es por un tiempo. Son momentos difíciles que nos toca atravesar, pero estoy convencido de que cuando todo esto pase, nos va a dejar una gran enseñanza a todos los seres humanos. Nos lleva a ser agradecidos con todo lo que Dios no da. Cada uno regresará a lo que hace. Nosotros, en nuestro caso, nos tocará volver a jugar, a disfrutar y ver lo afortunados y bendecidos que somos de vivir de lo que nos gusta. Una de las metas que visualizamos con el club es subir a primera, ser campeones del torneo y estar a fin de año festejando ese título.