Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 21 de noviembre de 2019
  • Actualizado 23:30

Morales: “Me pasaron cosas peores. Esto para mí no es nada”

Morales, el lateral de Wilster que volvió a ser presa de una lesión, está positivo. Confía en llegar al partido del domingo ante Destroyers. El tiempo con la reserva le trajo añoranzas.
Omar Morales no oculta su sensación de impotencia, tras dejar la cancha en el partido ante Real Potosí. Dico Solís
Omar Morales no oculta su sensación de impotencia, tras dejar la cancha en el partido ante Real Potosí. Dico Solís
Morales: “Me pasaron cosas peores. Esto para mí no es nada”

Tiene razón cuando dice, con una seguridad que convence a cualquiera, que la situación que le toca atravesar ahora no se asemeja a ninguna de las que ya debió sortear con éxito.

El ejemplo más cercano lo respalda: viene de una lesión dura en la rodilla derecha (rotura fibrilar del ligamento cruzado, técnicamente hablando) que le impidió jugar los últimos meses. Aquella bendita dolencia, en realidad, comenzó en 2017. Desde allí, la inactividad, con eventuales tramos de participación.

El lateral derecho Omar Morales, de Wilstermann, sufrió, hace cuatro días, un microdesgarro que -según él y el cuerpo médico del club- no le supone mayor gravedad. De hecho, el tarijeño se ilusiona al señalar que le informaron que el cuadro evoluciona en un 90%, por lo que, si todo marcha bien, podrá estar en la fecha 18 del Clausura, cuando su equipo reciba a Destroyers.

Para Omar, de 31 años, la experiencia poco agradable que encara ahora no merece preocupación. “Me siento tranquilo. Me pasaron cosas peores en cuanto a lesiones. Esto, para mí, no es nada. Claro que me molesta, es obvio. Quería aprovechar la oportunidad que me dio el profe (el DT Cristian Díaz), pero me sucedió a mí. Igual, no es una dolencia que me vaya a llevar mucho tiempo. Es pequeña”, se esmera en  tranquilizar.

La experiencia de compartir meses con los juveniles, durante el tiempo en el que recuperó ritmo en la reserva, fue linda. Movió su estantería de recuerdos, le hizo rememorar sus inicios, cuando todo se hacía “a pulmón” y las condiciones para entrenar no eran las más propicias. El feedback, ese ida y vuelta cómplice entre el crack y los que recién labran su camino, dejó huellas.

“Los partidos de reserva me ayudaron a regresar. Fue como volver a empezar, cuando tenía que ir a jugar de un lado a otro, sin  las mismas condiciones que hay en primera. Aproveché haber estado con los chicos. Uno aprende de ellos y ellos de nosotros, los más grandes”.

Y cuando ya la sombra oscura se había disipado, cuando por fin Omar estaba listo para el gran retorno a las ligas mayores, sucedió el microdesgarro. La impotencia y la sorpresa fueron inevitables en el futbolista, que se retiró aturdido en el compromiso ante el Lila. Lo único que deseaba era completar los 90 minutos.

Por fortuna, las sensaciones amargas se esfumaron. “Estaba contento, lleno de felicidad y emoción por volver. Quizás me afectaron la ansiedad y el nerviosismo previos. La tensión influye en el cuerpo. Ahora me siento tranquilo”.

Tras una segunda ecografía, le dijeron que la recuperación evoluciona y que es probable que entre hoy y mañana realice labores en el campo de juego.

Alzar la copa del Clausura siendo un actor activo, no desde el banco, es su ambición más inmediata.