Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 22 de septiembre de 2020
  • Actualizado 14:20

MIGRANTES

John, el futbolista que sufrió la soledad en Chile y que ahora ayuda a sus padres

El futbolista, de 20 años, vivió en el país trasandino desde los 16, cuando fue en busca de sus sueños. Juega en el equipo de primera división y, preocupado por su familia que vive en Santa Cruz, envía dinero. “Era muy chico y me costó adaptarme, pero así fui aprendiendo”, asegura.
El boliviano John García, en un entrenamiento con su actual club, el Huachipato chileno.  Crédito- Gentileza Jhon García
El boliviano John García, en un entrenamiento con su actual club, el Huachipato chileno. Crédito- Gentileza Jhon García
John, el futbolista que sufrió la soledad en Chile y que ahora ayuda a sus padres

John García recuerda muy bien el día en que sus padres, Jhonny y María, lo dejaron en Chile cuando era solo un adolescente de 16 años con una sed inmensa de progreso y ganas de triunfar en lo que más le gusta, el fútbol. 

Aterrizó en la nación vecina a mediados de 2017, año en que el club Huachipato decidió sumarlo a sus filas y convertirlo, un año después, en el boliviano más joven en debutar en la primera división del balompié internacional. Así, el relato suena lindo e injustamente simplista, nada justo para el sacrificio que se esconde detrás de la historia de un muchacho que hace honor a la Tricolor fuera, pero que ha dejado jirones de su ser para conseguirlo.

“Lo más duro que viví fue cuando me quedé a los 16 acá (Talcahuano, Región de Bío Bío). Fue difícil. Mi familia vino a dejarme. Una semana me acompañó. Me dolió mucho cuando me dejó solo. Me costó eso, fue algo que me quedó, pero fue por mi futuro, por mi carrera. Siempre lo tendré en cuenta. En ese entonces aun no conocía a nadie. Estaba en una pensión. Era muy chico, pero así fui aprendiendo", razona el volante cruceño, que ahora refresca el recuerdo con 20 años y un trecho de experiencia importante que lo ha vuelto más maduro ante la adversidad.

El año pasado, Jhon fue parte de Oriente Petrolero, institución que, dicho sea de paso, admira del ámbito nacional. Fue cedido por el club chileno. Su paso por el elenco verdolaga le sirvió para afianzar su estilo. “Luego terminó mi préstamo y decidí regresar para acá después del Preolímpico. Ahora sobran dos años de contrato: este y el 2021”, describe el cruceño, que no duda, luego, ante el desafío de elegir qué técnico se sitúa en lo más alto de su vitrina personal: Mauricio el Loco Soria. De él aprendió el concepto de la exigencia al límite y el valor de confiar plenamente en su juego personal. “Me dio mucha confianza. Siempre le estaré agradecido. Me gusta cómo entrena. Él me hizo crecer como jugador y como persona. Es muy exigente”.

En filas de Huachipato no solo se transformó en el futbolista boliviano más joven en debutar en un elenco extranjero. También tuvo la posibilidad de disputar una Copa Sudamericana. Lo logró hace poquito, el 26 de febrero pasado, cuando el plantel trasandino consiguió clasificar a la siguiente ronda del torneo tras dejar en el camino al Pasto colombiano en una definición que tuvo un plus, ya que el pase se dio con una victoria (0-1) en condición de visitante. “Me gusta que mis compañeros me tratan muy bien, no son agrandados, me dan consejos. Igual, lo más lindo fue cuando jugamos la Sudamericana. Eso me motiva a seguir para poder entrar en un partido así”.

Su presente en el Huachipato es muy bueno. Por decisión de la directiva, el plantel no sufrió reducción alguna en los salarios, hecho que John destaca y utiliza como elemento para remarcar la diferencia que existe entre el balompié chileno y el boliviano. 

Por el momento, no contempla la posibilidad de regresar al país, claro que no descarta la probabilidad de hacerlo. Todo dependerá de las propuestas. Un motivo fuerte que lo mantiene pendiente a la actualidad sanitaria de su tierra es la presencia de sus padres y hermanos en el departamento cruceño. Sabe que los casos positivos de coronavirus se han disparado en el oriente y ello le preocupa. “Mis padres son comerciantes. Creo que mi madre, recién hace unos días, fue a vender a La Ramada. Le dije que se cuidara y que llevara guantes y barbijo. También, uno necesita plata. Yo siempre he mandado dinero para mi familia”, confiesa el volante.

Se conmueve con la realidad de muchos y lamenta que la pandemia golpee más a las personas con menos recursos. “La gente pobre está sufriendo mucho. Eso es lo complicado. Para los que viven al día es más difícil”, resume John, quien vive en Chile junto a su pareja.

Recientemente, el club realizó exámenes médicos a sus jugadores. Por fortuna, el boliviano se encuentra sano. De todos modos, toma los recaudos necesarios. Entrena en una cancha que le queda cerca. También lo hace en su departamento.

El jugador, que pasó antes por Deportes La Serena, entiende que el deporte rey será el vehículo mediante el que no solo logrará pulir su técnica y rendimiento, sino también el instrumento que lo ayude a ser mejor persona. “Más adelante, quiero ser técnico”, advierte, a sabiendas de que su recorrido como deportista aún es largo.