Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 25 de septiembre de 2022
  • Actualizado 09:40

Don Enrique Happ, la leyenda que dejó un sueño

El alemán Happ, el hombre que revolucionó el fútbol y el deporte en los 70, cumpliría hoy 87 años. Su legado vive.
Enrique Happ (i), el emblema fundador de la actual escuela. Cortesía Alfredo Mancilla
Enrique Happ (i), el emblema fundador de la actual escuela. Cortesía Alfredo Mancilla
Don Enrique Happ, la leyenda que dejó un sueño

Posiblemente, en la década del 70 no existió otra persona con su grado de desprendimiento, con su consciencia social y su empatía hacia el otro, hacia el par. Aquellos que lo conocían y le profesaban respeto lo llamaban “don Enrique”, con evidente cuota de cariño.

Los que se animaban a romper las formalidades, que eran contados, le decían Enrique, a secas.

Ahora, cuando pasaron ya 22 años de su desaparición física, su nombre suele asaltar alguna que otra conversación. Entonces, sí. Imposible que no se genere un halo de emotividad y nostalgia por aquello que una vez fue y ahora se va diluyendo: su legado.

El cielo está de fiesta. Enrique Happ, ese alemán que revolucionó y evolucionó el deporte, en general, y al fútbol, en particular, cumpliría hoy 87 años.

Mucha falta hace ese germano que demostró interés genuino hacia la juventud mediante la creación de su club y su posterior fundación, mismos que llevaron (y aún llevan) su nombre y fueron formadores de figuras como William Ramallo, Eduardo Villegas, Marco Vallejos, Alfredo Mansilla y Ronald Becerra, entre otros.

Pilares como la disciplina, los valores en el juego y también fuera de la cancha hacen parte del pensamiento que instaló Happ.

Bien lo recuerda y lo exalta Mansilla, quien  lamenta que actualmente no existan políticas integrales en el balompié.

“Ahora se impone la estructura del individualismo  por sobre el trabajo en grupo. Happ dejó la faena de una escuela de fútbol capaz de contribuir en  la inversión del desarrollo humano. El judío alemán se comprometió con Bolivia y generó disciplina”.

La buena siembra que comenzó “don Enrique”, no obstante, se ha ido diluyendo en el tiempo.

“Antes teníamos tanta competencia entre los jugadores que uno no podía dejar de entrenar. Había estilo de juego. El fútbol actualmente es demasiado lento”.