Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 01 de febrero de 2023
  • Actualizado 00:52

Después de una década, Beni tendrá fútbol profesional

Libertad Gran Mamoré le ganó otra vez a la U de Sucre (por 0-3 de visitante) e inscribió su nombre en la primera división del balompié boliviano.
Una jugada del triunfo de Mamoré (0-3) sobre la U en Sucre. APG
Una jugada del triunfo de Mamoré (0-3) sobre la U en Sucre. APG
Después de una década, Beni tendrá fútbol profesional

Gracias a un 0-6 global, Libertad Gran Mamoré de Beni inscribió ayer su nombre en la temporada 2023 de la División Profesional, adonde el departamento regresa después de 10 años, tras vencer 0-3 a Universitario de Sucre en el estadio Patria de la capital.

Este equipo será el sexto representante de su región en la máxima categoría del balompié nacional (desde la fundación de la Liga en 1977) después de las participaciones de 20 de Agosto, Real Beni, Universitario de Trinidad, Atlético Pompeya y Real Mamoré.

El último formó parte de la Profesional entre 2006 y 2012, por lo que Beni esperó una década para contar otra vez con un equipo entre los de “arriba”, que serán 17 en 2023 después de la resolución del Consejo Superior, que tuvo lugar hace tres semanas, donde determinaron dar por concluido el Campeonato Clausura, debido al paro cívico de Santa Cruz y a que “los tiempos no daban” para que el certamen acabara en la cancha. 

Quedaban seis fechas (18 puntos) por jugar, pero los dirigentes tomaron esa decisión a la par de subir el número de equipos de 16 a 17 en la gestión entrante, con un formato de competencia aún pendiente de su definición.

Regresando a lo acontecido anoche, hay que recordar que Mamoré había sacado el domingo pasado una renta importante al prevalecer por 3-0 en la ida del descenso-ascenso indirecto, que se desarrolló en Trinidad.

La mano venía complicada para la escuadra del paraguayo Francisco Argüello por la holgada diferencia que obtuvieron los de Cristian Reynaldo más la presión de remar a contracorriente en su cancha y frente a su gente.

El club beniano, además, abrió rápido el marcador en el duelo de vuelta, gracias a un “gol de vestuario”, que Miguel Mendoza concretó a los tres minutos de iniciado el cotejo (0-1).

Aquello significó un duro golpe en el ánimo del equipo local porque, de entrada, requería tres dianas (y no encajar ninguna) para al menos forzar a la tanda de penales. Después de la conquista de su oponente, debía hacer cuatro tantos para ir a penales y cinco si pretendía superar directamente la llave.

Mamoré, por el contrario, supo administrar la ventaja y sacar provecho del nerviosismo de un rival, que estuvo parado desde finales de octubre por la pausa forzada y posterior suspensión del torneo Clausura.

Las cosas fluían en la escuadra visitante, que amplió la brecha a los 49 minutos, merced al doblete de Mendoza (0-2).

Mauro Milano le “puso la frutilla al postre”, cuando marcó el 0-3 final al 89, lo que desató la fiesta beniana por haber logrado el tan ansiado ascenso.

Lo que viene será acondicionar su escenario (Gran Mamoré) para implementar el VAR y jugar allí sus partidos de local por la División Profesional. Es un requisito imprescindible.