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  • Diario Digital | domingo, 16 de mayo de 2021
  • Actualizado 08:21

Chelsea recibe a un Albo diezmado

El jugador Timo Werner del Chelsea ensaya un  remate al arco durante un partido de la Premier League. EFE
El jugador Timo Werner del Chelsea ensaya un remate al arco durante un partido de la Premier League. EFE
Chelsea recibe a un Albo diezmado

El Real Madrid de los imposibles, un equipo mermado en el presente curso, sin fichajes y víctima de plagas de lesiones, encara una nueva gesta que añadir a su historial, visitando por primera vez Stamford Bridge para medirse a un Chelsea que, pese a ser superior en la ida no fue capaz de vencer, en un precioso pulso por una plaza en la gran final de Estambul.

Sus trece conquistas de la Copa de Europa le convirtieron en el rey de la competición pero, la realidad, es que pocos podían contar con el Real Madrid esta temporada. Ni estando dirigido por mister Champions, el entrenador que venció tres ediciones consecutivas, Zinedine Zidane, y que solamente ha perdido una eliminatoria (ante el City el pasado curso), en sus cinco participaciones en el torneo.

Con una plantilla repleta de jugadores que saben gestionar los momentos de tensión y que han respondido cuando se asomaron al abismo. Superando hasta 55 lesiones entre problemas musculares y coronavirus, recuperando jugadores importantes para la gran cita.

El Chelsea atropelló al Real Madrid en la ida. Acusó el equipo de Zidane las pocas rotaciones en la semana de cuartos y el clásico. Pagó las consecuencias y aprendió una lección. A Stamford Bridge llega con las piernas más frescas, con Toni Kroos y Luka Modric descansados, y la duda del ritmo en otros recién recuperados. El capitán Sergio Ramos llega a tiempo para liderar la batalla, Ferland Mendy para ocupar el lateral izquierdo y la gran duda es el estado de Fede Valverde.

Si no llegase justo tras superar el coronavirus, el centrocampista uruguayo habría sido titular. Bien como solución de emergencia a un lateral derecho sin Dani Carvajal ni Lucas Vázquez o para aumentar en número el centro del campo. La realidad es que vuelve tras perderse cinco partidos y siendo una incógnita lo que aguantará en un ritmo alto.

Por lo que Zidane, que nunca mostró excesiva confianza en Odriozola, se puede decantar por desplazar a Nacho al lateral derecho y apostar por un tridente en el que Eden Hazard al fin asuma galones.

El 1-1 de la ida permite al Chelsea plantear un partido parecido al que hizo cuando acudió a este mismo escenario con una renta de 0-1 contra el Atlético de Madrid o cuando jugó la vuelta de cuartos con el 0-2 de la ida contra el Oporto. No es un equipo que busque encerrarse. No es la filosofía de Thomas Tuchel. El alemán intentará llevar la batuta del partido. Tenerlo bajo control, amasar ocasiones y desesperar a los Blancos desde la posesión.