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  • Diario Digital | lunes, 26 de septiembre de 2022
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El cartagenero que halló a Dios, jugó contra Boca y triunfa en Palmaflor

Oswaldo Blanco, uno de los goleadores del torneo actual, perdió a su mamá. El miércoles 7 enfrentará a Wilster y avisa: “Si marcamos, lo complicamos”. Superó eventos de discriminación.

Oswaldo Blanco, pieza clave en Palmaflor. NOÉ PORTUGAL
Oswaldo Blanco, pieza clave en Palmaflor. NOÉ PORTUGAL
El cartagenero que halló a Dios, jugó contra Boca y triunfa en Palmaflor

El 20 de marzo pasado, poco después de poner el 3-1 final ante San José, no era precisamente un gesto cargado de alegría el que reflejaba el rostro del colombiano Oswaldo Blanco. Ni bien cerraba la victoria en el estadio Jesús Bermúdez, el goleador de Palmaflor lloraba. Entre la satisfacción por decretar la victoria del grupo y la preocupación concentrada en el pecho por la salud de su mamá, claro que podía más lo segundo. Los de afuera poco entendían la imagen. Los de adentro, sus compañeros, comprendían, a medias, la batalla interna del delantero.

Tras el silbatazo final, llegaba la explicación. Una entrevista con la TV se encargaba de desnudar, casi sin querer, el motivo. “Hoy es un día muy difícil para mí porque mi madre se encuentra entre la vida y la muerte. Siempre me ha dicho que juegue con el corazón”. Y, de nuevo, las lágrimas.

Una semana después, su madre, Nimia, fallecía. El jugador nacido en Cartagena lleva dos tantos con la camiseta del cuadro quillacolleño en lo que va del torneo 2021 de la División Profesional. Ha anotado goles decisivos a favor de su plantel, a poco más de dos meses de haber arribado a Cochabamba y encontrarse con un fútbol distinto con respecto al de El Salvador, donde militó anteriormente. La altura, confiesa, es el factor al que aún se adapta. Su presente futbolístico y proyecciones van muy bien. Sin embargo, está lo emocional. El duelo lo acompaña.

Claro que Oswaldo, de 30 años, pelea siempre con una sonrisa y la coraza de saberse muy creyente en Dios. Adoptó el cristianismo hace seis años y ello le ayudó a encontrar el consuelo.

El 7 de abril, su equipo buscará la clasificación ante Wilstermann, por la vuelta de la primera ronda de la Sudamericana, con un 2-1 en contra que el colombiano sabe que podrán remontar.

Palmaflor cuenta con un arma letal. El cartagenero es una pieza clave en el equipo. Gran parte de su carrera se dio en el ascenso de Argentina. Cuando el Hércules se mida con el conjunto de Quillacollo, en breve, tendrá al frente al colombiano que en 2012 disputó la Copa Argentina con Boca Juniors. En aquella ocasión, jugaba en Deportivo Merlo, equipo que estuvo a punto de eliminar al elenco xeneize, pero que cayó en los penales (5-4) tras el 1-1.

Blanco llegó a militar en la institución merlense tras haber sido intercambiado por el portero Franco Armani, quien a la postre se convertiría en uno de los mejores de Sudamérica con River. El colombiano se desempeñó en Atlético Nacional hasta 2010. Esa entidad resolvió cambiar sus servicios por los del Pulpo Armani. El resto de la historia es conocido.

A continuación, las sensaciones del goleador de Palmaflor, que asume al grupo como una “gran familia”.

P: Estás con una actuación destacada en el medio local, ¿cómo asimilas tu presente en Cochabamba?

R: Dándole, primero, gracias a Dios porque me da la oportunidad de estar en este país. Es un lindo desafío para mí. Las cosas están saliendo bien. Me encuentro en un equipo que es nuevo. El 7 (de abril) tenemos un partido muy importante. Hay que tratar de revertir.

P: La dirigencia prescindió de los servicios de Baldivieso…

R: Sí, es lo que me desayuné. Yo estaba con mi esposa (en ese momento). Agarré el celular y me enteré de las noticias.

P: Remontémonos a tu pasado más reciente. Estuviste en El Salvador, ¿se nota la diferencia en el fútbol de ambos países?

R: Sí, la diferencia también se da en lo geográfico. Yo, por lo menos, estuve jugando con Nacional de Potosí, en Potosí, y la altura cuesta. Acá me adapté, pero sí, se siente. Después, en cuanto a las canchas, aquí todo ello es mucho más profesional.

P: ¿Cuán importante es lo mental para que el jugador se mantenga fuerte y no se desmotive en la adversidad?

R: Donde estoy, trato de disfrutar, agradeciéndole a Dios porque me permite trabajar en lo que me gusta. Es un día a día. No tenemos que bajar los brazos. Cada partido es como una final. Lo tomo como tal y lo disfruto como lo que es.

P: ¿Cómo es tu relación con el grupo?

R: La dirigencia de Palmaflor armó una linda familia. Son chicos humildes y eso se nota. Dios permita que todo transcurra de la mejor manera y sigamos con la misma ideología.

P: Causó emoción verte, en plena entrevista con la TV, recordando a tu mamá. No pasas el mejor momento en lo personal, ¿cómo haces para estar con la cabeza firme en lo deportivo?

R: Sí. Me preguntan lo mismo. Mis compañeros se me acercan y me dicen: “¿cómo puedes entrenar, cómo puedes estar así?”. Todo pasa porque hoy conozco al Dios de la Biblia. Estos temas tan difíciles de aceptar, Dios te los muestra como tal. Somos efímeros. Mi mamá no era eterna. El conocer al Dios eterno te hace vivir confiado y con esperanza. Ello te ayuda a estar tranquilo, aceptando su voluntad. 

P: Esa serenidad no estaba hace unos días, cuando tu madre se encontraba delicada…

R: Sí. Yo estaba jugando, hice el gol y sentí algo. Terminé una entrevista, fui al vestuario, miré el celular y ya mi mamá no estaba, se había ido de este mundo. Es algo que siempre voy a recordar. 

P: ¿Ese evento te hizo replantearte cosas?

R: No. Tengo una familia, mi esposa y un hijo de 6 años. Me necesitan. Ese fue el legado que me dio mi mamá. Me enteré el último día qué enfermedad tenía porque ella no quería que supiera nada para no preocuparme y sacarme del foco de mi carrera.

P: Pronto jugarán con Wilster, por la Sudamericana, ¿cuál es el objetivo del grupo y el tuyo, particularmente?

R: Apunto a lo más alto. Wilster es un gran equipo, pero todo se puede, así es que estoy motivado. Ellos (los jugadores) se encuentran con un gol arriba, pero si nosotros marcamos, también los complicamos. Me siento tranquilo y confío mucho en Dios, en que podremos hacer las cosas bien.

P: ¿Cómo procesas tus objetivos?

R: Paso a paso, aceptando lo que Dios quiera para mí. Por ahora trato de disfrutar donde estoy.

P: Has pasado cosas difíciles y lindas, ¿cuál es el balance?, recuerdo la experiencia que tuviste con el mexicano Salcedo. Te chocaste con la discriminación en la cancha…

R: Sí, hay que lidiar. Vengo de hacer mi carrera, mayormente, en Argentina. Allá, también, está mucho la cuestión del “negro”. Depende de cómo se lo tome cada persona. No le presto atención a esas cosas y trato de buscar y ver lo positivo.

P: ¿Cuándo te convertiste al cristianismo?

R: Hace seis años que conozco al Señor. Es lo mejor que me ha pasado en la vida.