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  • Diario Digital | jueves, 09 de febrero de 2023
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ESPECIAL

Cantinflas: la voluntad de un crack que triunfa por su hermana asesinada

La vida de Víctor Ábrego, la “joya” de Bolívar y de la Selección sub 23, fue muy dura. En 2016, su padrastro mató a Sara, de 15 años. “Todo es por ella”, dice el jugador, que trabajó ayudando en un restaurante y disfrutó en los Pluris.

Cantinflas: la voluntad de un crack que triunfa por su hermana asesinada

Comenzar un relato supone siempre una tarea mística. El arte de escribir es mucho más que reglas de gramática, sintaxis y cohesión. Bien lo saben aquellos que se ganaron un sitio en la historia de la literatura y que, por su estilo, robaron un free pass (pase libre, en inglés) para burlar lo establecido en honor a la estética muy propia.

 Sin embargo, esta vez, la labor parece poco menos que enrevesada ¿Cómo hacer para no caer en una entrada cursi, morbosamente emotiva o trilladamente descriptiva? Bueno, ¿para qué dar más vueltas? El caso es que el titular desenreda lo hasta aquí dicho y ayuda, un poquito, a desenmarañarnos. Pero que quede claro: incluso así, el reto está sentado.

Aquí, una aproximación al último ida y vuelta de mensajes en el WhatsApp, entre el protagonista y quien escribe:

-Supe sobre el drama que atravesó tu familia por tu hermana Sara, ¿toda tu gloria va para ella, cierto?

-Sí. Todo es por ella (frase acompañada por el emoticón de las dos manitos que van en dirección al cielo).

-La asesinaron en 2016...

-Así es. Bendiciones.

A Víctor Ábrego, de 23 años, le colgaron el mote de Cantinflas, así, por mera imposición de los amigos que compartían la cancha con él desde niños. Ese short obstinado, que siempre se bajaba ante la vista de todos cuando el delantero se ensimismaba en la pelota, fue el gran causante de que ahora lo identifiquen con el apodo del actor mexicano que enamoró con su comicidad sana en los años 50 y 60.

Y Víctor, nacido en San José de Chiquitos (Santa Cruz ) el 11 de febrero de 1997, lo aceptó gustoso. “Ah... ¡los cortos me quedaban grandes!”, justifica, aquel que tuvo una vida dramática, con el asesinato de su hermana Sara, de 15 años, en 2016 (la mató su padrastro en Chile), y con la eterna paciencia de esperar a que una puerta, solo una, se abriera en el fútbol ante el cierre de tantas otras. 

Porque aunque es un tremendo crack, la revelación sub 23 de Bolívar y de la Selección Nacional de la categoría no tuvo un camino fácil. Los escollos fueron muchos en Destroyers, club en el que debutó profesionalmente en 2017. Los cuerpos técnicos que se fueron sucediendo no apostaban demasiado por él. Parece increíble, pero su talento comía banco. Tampoco las cosas iban bien en el camarín del Canario. Según un artículo de Deporte Total, le escondían el documento para que no pudiera jugar. Y su actitud era pasiva y pacífica. Callaba.

Todo cambiaría con la asunción del DT Víctor Antelo en el equipo cruceño. Él pondría sus fichas por Cantinflas y lo lanzaría a la cancha en diciembre de 2019. Era su oportunidad más grande para ser descubierto por César Farías. Tres fechas le bastarían en el torneo Clausura para que el venezolano lo convocara a la Verde (dicho sea de paso, buen ojo el de Farías).

Y sumando más elementos a la historia, vale decir que no conoció a su papá, que debió mudarse a Pailón y trabajar allí, desde adolescente, ayudando a Lourdes (una amiga de su madre) en la venta de pollo. Acomodaba sillas, limpiaba o cobraba. Hacía lo que fuera para devolver gratitud por el techo y la comida que le facilitaban en la casa de quien ahora es “mamá Lourdes”.

Si bien es sabido que detrás de cada deportista suele descansar un pasado duro, el de Víctor gana por goleada. Ni las trabas que le pusieron en el camino, ni  las veces que no le alcanzaba el dinero para los pasajes para ir a entrenar, ni la confianza que le negaron algunos técnicos pese a su inmensa voluntad fueron equiparables al dolor sufrido con la pérdida de Sara, la China. La adolescente murió hace cuatro años, luego de que la pareja de su mamá le propinara puñaladas en Antofagasta, Chile, donde residía parte de la familia del jugador.

Todo se desencadenó cuando Sara intentaba defender a su madre.

Fueron muchas carencias, mucha tristeza acumulada que el crack celeste supo convertir en una fuerza de voluntad estruendosa.

La memoria es selectiva. Eso ayuda para seguir adelante. Y aunque el recuerdo de la tragedia vaya con él, sabe que avanzar es una obligación. A continuación, la conversación de EL LÍDER con Cantinflas, el protagonista único de una historia de superación que nada tiene que ver con la comicidad.

P: Tuviste un gran debut con Bolívar...

R: Así es. Marqué dos goles por la confianza que tengo para seguir trabajando y mejorando cosas que aún faltan. Es bueno arrancar con pie derecho.

P: ¿A qué le atribuyes esa confianza que mostraste en la cancha?

R:Se dio gracias al apoyo que te dan los compañeros y el cuerpo técnico. También, la táctica es confiar en uno mismo. Sabía que era un estreno, tenía que  pelear un puesto. Hay buenos delanteros en el club ¡Debo desmostrar mi parte tras la contratación! En el primer tiempo no tuve muchos toques de balón, es que al principio estaba  medio ansioso. En el segundo entré con más calma y logré convertir.

P: ¿Cuenta mucho lo psicológico?

R: Claro. Y el grupo está ahí hablandote y dándote consejos.

P: Eres de San José de Chiquitos. Tuviste una infancia complicada...

R: Ahí tengo familia. No fue nada fácil llegar hasta acá, a esta institución tan grande como es Bolívar. Primero se me dio en Destroyers. Tampoco fue un campeonato muy bueno. Al final, sí lo fue, pero al principio no. No confiaron en mí los técnicos y algunos dirigentes. Pero no di mucha importancia, yo confié en mi trabajo. Se me dio una oportunidad el año pasado, en los últimos partidos. Supe aprovechar. También, gracias a la chance en la sub 23 que me dio el profe Farías. Gracias a Dios, se me abrieron las puertas en este equipo. A seguir trabajando ¡Se vienen grandes cosas!

P: ¿Por qué no fue sencillo?

R: Cosas de la vida. Algunos técnicos llegan, no te ponen, te marginan y te mantienen sentado. Otros me botaron. Dos veces me echaron del club. A pesar de eso supe salir adelante porque confiaba en mi potencial. Eso lo dejo atrás, ya pasó. Estoy en una buena racha y ello me hace seguir trabajando. En Destroyers fue donde algunas veces me costó bastante, pero aproveché la oportunidad del técnico (Antelo). 

P: ¿Qué hacías antes de ser jugador profesional?

R: Solamente participaba en los Juegos  Plurinacionales. Estaba en el colegio Carlos Gómez. Estudié ahí. Empecé en los Juegos.

P: ¿Disfrutaste los Juegos?

R: Sí. Fue una  bonita experiencia porque de ahí me fui conociendo más para dar un paso e ir a Santa Cruz y trabajar en un equipo. Tenía como 14.

P: ¿Tu foco es solo Bolívar o amplías el espectro?

R: Siempre uno piensa en salir, pero hoy por hoy estoy en Bolívar.  Me estoy enfocando en eso, en el torneo de la División Profesional y en la copa interncional, que también es una vitrina para ir a otro lado. Me siento feliz en Bolívar.

P: ¿Fuera del fútbol?

R: Solo me quedo en casa, escuchando música y mirando películas. No me gusta mucho salir.

P: Si te animases a soñar, ¿en que club de Europa te gustaría jugar?

R: Si se me da la chance, me gustaría ir a Barcelona, de España, o Milan, de Italia. Sería una buena opción, pero con el transcurso del tiempo. 

P: Un referente...

R: Luis Suárez, el uruguayo. Admiro bastante su juego. Me gusta verlo mucho.

P: Hay alguna persona que te haya dado una mano en tu carrera?

R: Dirigentes, no. Amigos, sí. He tenido amigos que me ayudaron. El arquero que ahora está en Nacional Potosí, por ejemplo. Él fue un pilar fundamental en mi vida. Fue el que me ayudaba cuando no tenía nada, cuando no contaba con pasajes ni para comer. Es una persona muy importante para mí. Siempre lo voy a estar nombrando y agradeciéndole.

P: ¿Por qué ‘Cantinflas’?

R: Ja ja. El apodo me quedó desde niño. Cuando iba a jugar a la pelota se me bajaban los shorts porque me quedaban grandes.

(Y, para no remover el dolor, apenas una pregunta sobre Sara).

P: Supe sobre el drama que atravesó tu familia por tu hermana Sara, ¿toda tu gloria va para ella, cierto?

R: Sí. Todo es por ella.

P: La asesinaron en 2016...

R: Así es. Bendiciones.