Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 04 de abril de 2020
  • Actualizado 17:09

DIVISIÓN PROFESIONAL

El campeón desnuda sus limitaciones (4-1)

Wilster fue víctima de una paliza tremenda ante Real Potosí, en la Villa Imperial. Las críticas por parte de la hinchada apuntan a la línea de tres.
El plantel aviador se retira de la cancha con las manos vacías y la desilusión a cuestas. APG
El plantel aviador se retira de la cancha con las manos vacías y la desilusión a cuestas. APG
El campeón desnuda sus limitaciones (4-1)

Wilstermann, aquel que en diciembre de 2019 levantó la copa del Clausura de la División Profesional, fue humillado ayer (4-1) por Real Potosí, en la séptima fecha del torneo local. El actual campeón se mostró desconocido y desnudó sus falencias en un inicio que se presenta complicado para un conjunto que avisó sobre sus intenciones de repetir la dosis de victoria plasmada el año anterior.

Una vez más quedó ratificado que en el fútbol no hay lógica, pues los lilas, hasta el cotejo de ayer, no habían mostrado todos sus argumentos futbolísticos.

Francisco Pastor, con un doblete, fue uno de los jugadores desequilibrantes y hasta se dio el gusto de convertir dos de los cuatro tantos. Anotó el primero tras escapar y vencer a los defensores, quienes nada pudieron hacer ante un remate cruzado.

A los 40, Serginho puso el empate, en un golazo de pelota parada que dio cuenta de la calidad del aviador brasileño. El encuentro quedó igualado (1-1) al término del primer tiempo.

En la segunda etapa, los lilas no fueron contemplativos. Aprovecharon las opciones que se les presentó, al igual que los toques rápidos. Los balones precisos de los jugadores también tuvieron su cuota aparte para dejar a la defensa de la visita sin opciones.

Con esa propuesta y en su mejor presentación del año, Real Potosí se acercó más para sumar en el marcador. 

Por segunda vez, Pastor expuso su habilidad, a los 61 minutos, con un golazo que no pudo contener el arquero Hugo Súarez, que fue abatido y quedó sin opción a nada. Era el 2 a 1 parcial de la fiesta en la Villa Imperial.

La tercera conquista llegó a los 75 con un cabezazo de Oscar Balodomar. Tras otro tiro de esquina al corazón del área, el jugador fue desequilibrante y continuó con el concierto de goles realistas.

El cuadro local selló la goleada después de un cabezazo de Ronald Eguino, quien apareció de pronto para mandar la pelota al arco, a los 88 minutos.

Wilstermann se retiró de la cancha con la desilusión de quien se sabe sin puntos. Ni bien terminó el choque, las críticas por parte de los hinchas en las redes sociales apuntaron a la línea de tres que paró el DT Cristian Díaz. También los dardos señalaron la flaca defensa del Rojo y el mediocampo, que atinó a los pelotazos en clara referencia a la pérdida de brújula.