Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 13 de noviembre de 2019
  • Actualizado 19:48

Al-Attiyah, el jeque que brilló desde el primer día

El catarí se quedó con la primera casilla del raid que concluyó ayer en Lima. Dominó de principio a fin la competencia gracias a las fallas que tuvieron sus rivales directos, como Loeb, Peterhansel y Roma. Ganó el Rally Dakar en 2010, 2015 y 2019.<BR>
Al-Attiyah, el jeque que brilló desde el primer día



El piloto catarí Nasser Al-Attiyah se consagró ayer como el jeque del Dakar en coches al coronarse por tercera vez como campeón del rally más duro mundo y hacerse un hueco por méritos propios entre la aristocracia de una carrera a la que llegó hace 15 años por la puerta pequeña.

Este tercer trofeo para Al-Attiyah es el primero de Toyota, la marca japonesa a la que el catarí ha llevado a la gloria del raid más mediático tras ocho años de presencia, a través de su filial sudafricana, sin conseguir el éxito hasta ahora.

Antes de triunfar con Toyota, el catarí lo consiguió en 2011 con la marca Volkswagen y en 2015 con un Mini, a cargo del equipo alemán X-Raid, de la familia dueña de la alemana BMW.

Sin embargo, Al-Attiyah comenzó a escribir su historia en el Dakar mucho antes, cuando en 2004 participó por primera vez de manera particular al volante de un Mitsubishi Pajero, con el que fue el mejor debutante de esa edición del rally al terminar en la décima posición.

Esa fue su carta de presentación para después ponerse al mando de las mejores escuderías del Dakar, donde antes de Toyota ha pilotado BMW, Volkswagen, Mini e incluso llegó a crear un equipo propio con buggys.

Con los BMW tuvo tres abandonos y un sexto puesto entre 2005 y 2009, pero los éxitos llegaron con Volkswagen, con un segundo puesto en 2010 y la victoria de 2011.

A su primer triunfo le siguieron dos abandonos (2012 y 2013), cuando pilotó un Hummer del estadounidense Robby Gordon y su buggy.

Luego pasó a conducir un Mini en la época en que este auto dominó el Dakar y donde el jeque logró una victoria (2015) y dos podios (segundo en 2014 y tercero en 2016).

Después aceptó liderar el proyecto de Toyota para ganar su primer Dakar y, ante un abandono en 2017, acabó segundo en 2018 ante la potente flota de Peugeot, un resultado que supo a triunfo para Al-Attiyah y que predecía el éxito de este año.

El árabe no defraudó en un Dakar cuyo terreno era en un 70 por ciento dunas, su hábitat natural, donde lo ganó a lo grande, liderándolo de principio a fin, a excepción del segundo día, y sin cometer ningún error, al contrario que sus rivales, que fueron eliminándose por el camino hasta dejarlo solo a la cabeza del rally.

Chaleco López se queda con el cetro en UTV

PISCO/EFE

El piloto chileno Francisco Chaleco López se proclamó ayer campeón del rally Dakar en la categoría de los coches ligeros UTV (vehículos utilitarios todoterreno), por delante del español Gerard Farrés y el brasileño Reinaldo Varela, segundo y tercero, respectivamente.

López, que reapareció en el Dakar tras cinco años de ausencia, se impuso en una categoría donde continuamente hubo grandes cambios entre los pilotos de la cabeza.

Chaleco terminó con una ventaja de más de una hora sobre Farrés, que también debutaba en la categoría junto a su copiloto Dani Oliveras, y Varela, campeón de 2018.

El chileno, que anteriormente había corrido el Dakar siete veces en moto, afirmó que nunca pensó que su regreso al rally más duro del mundo iba a ser tan bueno.

“Nunca pensé que iba a triunfar, así que esperamos volver el año que viene. Las cosas se dieron y estoy muy contento por eso”, valoró.