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  • Diario Digital | martes, 30 de noviembre de 2021
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ENTREVISTA A GONZALO LEMA

‘Toda novela policial se convierte desde la primera línea en denuncia social’

El escritor tarijeño radicado en Cochabamba habló sobre las características del género en Latinoamérica y la importancia de tener en la Feria a Leonardo Padura y Ramón Díaz.
El escritor Gonzalo Lema en entrevista.               OPINIÓN
El escritor Gonzalo Lema en entrevista. OPINIÓN
‘Toda novela policial se convierte desde la primera línea en denuncia social’

Uno de los eventos más destacados de esta 14ava Feria Internacional del Libro será los dos conversatorios que dirigirá Gonzalo Lema sobre la novela policial latinoamericana. Primero, este domingo 10, con el destacado escritor cubano, traducido a más de 25 idiomas, Leonardo Padura, y el próximo, el domingo 17 con el chileno Ramón Díaz, influyente literato y estudioso del género, autor de varias antologías.

Compartimos una entrevista con el escritor ganador del L’H Confidencial en 2017, sobre algunas particularidades de la novela policial, como se transforma de un relato de crimen a una “denuncia social”, además de la importancia de los invitados y otros temas. 

P: ¿Por qué se escoge a Padura y Díaz cómo los ideales para hablar sobre novela policial latinoamericana?

R: Padura es un escritor extraordinariamente difundido en gran parte del mundo, ni hablar en nuestra lengua. Ha sido traducido a unas 25 o 30 lenguas más. Tengo la impresión de que, exceptuando a Mario Vargas Llosa, la fama de Padura es la más impresionante de América Latina. Además, sus contactos van desde reyes, expresidentes, hombres de cultura extraordinarios, hasta la base social misma. Eso hay que tomar en cuenta para iniciar un conversatorio con Leonardo Padura, quien hace más de 15 años atiende 250 entrevistas anuales, según él mismo dice.  

Intentaré desarrollar un conversatorio con él sobre temas menos frecuentados. Porque los temas que construyen la imagen de un escritor y de su obra, yo mismo conozco las preguntas y las respuestas de memoria. Estoy ante ese problema tratando de encontrar el sendero y el camino y el escenario de los menos frecuentados de los centenares de entrevista que él ha concedido.

P: Y en cuanto a Díaz…

R: El año 2014 publicó una antología del cuento policial latinoamericano. Entonces tiene un seguimiento bastante ceñido de lo que es su sede en América Latina, con autores consagrados, nuevos autores, cuentos, policiales. 

El tema es más amplío con Díaz y se podrá comentar con él la aparición del relato policial en nuestra tradición cultural, creo que es Borges quien traduce a Edgar Allan Poe. Imagínate que Borges haya introducido lo policial a Latinoamérica; condicionó un camino. Hay que notar que la novela policial latinoamericana no tiene un estante diferenciado del resto de la literatura. El estante diferenciado está presente en Estados Unidos, Suecia, los países nórdicos que producen mucha literatura policial. Los libros de Padura están a lado de Carpentier, de Cabrero Infante, son novelistas de género universal. Aquí no se escribe género, se escribe novela con trama policial; sigue siendo novela y tiene sus exigencias: gran prosa, gran estructura.

P: Hablando de literatura y narrativa ¿Qué elementos destacas de ambos autores?

R: En el caso de Padura hay que averiguar cuál es el mecanismo de su novela policial que lo aproxime tanto al nivel social, a la novela de denuncia social. Porque puede estar resolviendo el problema de la desaparición de una mujer de cabaret, sin embargo, está hablando de La Habana y Cuba. Como es cubano, La Habana es esencial. Está presente desde Alejo Carpentier, hasta Padura, pasando por Cabrero Infante y por todos sus magníficos escritores, porque Cuba es una islita de 15 millones de habitantes, con un punto altísimo de la cultura latinoamericana. 

Entonces, la literatura de Padura retrata Cuba con nitidez y Cuba está siempre en la preocupación en el mundo entero por todo lo que sabemos, desde la Revolución del 59 hasta hoy: el embargo latinoamericano, la crisis de los misiles. 

En el caso de Ramón Díaz va también por ahí porque toda novela policial tiene un mecanismo interior que la convierte desde la primera línea en una novela social. Yo he afirmado que, como se las escribe de abajo para arriba y no viceversa, se ve permanentemente la mugre de la sociedad, la basura que se esconde debajo de la alfombra, las fortunas de los millonarios esconden cadáveres, el buen nombre de las familias esconden miserias, pobrezas, disimulos, falsedades; la buena marcha de un gobierno tapa la corrupción de sus miembros. Sea el tema que apuntemos, la novela policial rápidamente gira a novela social, de denuncia. 

P: ¿Existe alguna diferencia entre novela policial y negra o se maneja como sinónimos?

R: No hay sino pequeñas justificaciones para llamarla negra, pero es novela policial. Daría la impresión de que la novela negra es más violenta, más sangrienta, pero no es así. Son ideas afines para nombrar la novela policial, que en un principio era de suspenso. 

Debido a la aceleración del mundo que vivimos en occidente también abundan escritores que escriben género. Es como en el fútbol americano: hay un tipo que solo patea los tiros libres, a veces patea una vez, otras ninguna y vuelve a sentarse, es un recontra especialista. También hay el escritor de género, no le interesa escribir la nueva novela, sino el género de novela policial, entonces chorrea sangre y es crimen, maldad y no se va enraizar con el contexto social. Pasa lo mismo con la novela erótica, pensemos en el “Amante de Lady Chatterley” de D.H Lawrence, bellos pasajes eróticos, pero es en realidad una novela de amor. 

P: ¿Qué características singulares le atribuirías a la novela negra latinoamericana y cómo se diferencia de la norteamericana, por ejemplo?

R: Creo que fundamentalmente la diferencia es la de no diferenciarse del estante de la novela en general, respecto a las otras tradiciones literarias, porque está compitiendo esa novela policial con lo mejor de su literatura nacional o latinoamericana. No está escribiéndose género, sino literatura. Hay búsqueda de lenguaje, nuevas formas de expresión, construcción de personajes, contextualización.

P: Hablando de este género como una excusa para exhibir a las sociedades ¿En tus novelas policiales qué aspectos de la sociedad cochabambina y bolivianas en general te parecen los más sorpren- dentes respecto a la falta de ética?

R: Hasta donde voy mi novela expone, exhibe la fragilidad de nuestras instituciones y al mismo tiempo la falta de ética de los gobiernos. Por supuesto está presente, como acechanza, la pobreza en que se desarrolla la vida de los bolivianos, siempre está cerca, al acecho, cualquier traspié nacional que nos devuelve a esa realidad de pobreza humana, rural. También la estratificación social, las clases sociales, los roles subalternos para la gente humilde, casi invisibilizados a los ojos de la clase media estable o grupos económicos que tiene nuestra sociedad; y el racismo, siempre exacerbado por una razón o por otra. 

Blanco camina por esos lugares sin querer, porque al mismo tiempo en esos mismos ambientes, populares, son los que van a proveer la mano de obra barata, la gente para los roles subalternos como policía, portero, toda la base de la administración del país, la más humilde. Al mismo tiempo ahí está la fiesta de la comida, de la bebida, del amor, de la ocurrencia, la chispa de llokalla.

DATOS

Las 5 novelas policiales favoritas de Gonzalo Lema

1. “El largo adiós” de Raymond Chandler

2. “Un ciego con una pistola” de Chester Himes

3. “El cartero siempre llama dos veces”  de James M. Cain

4. “Los mares del sur” de Manuel Vázquez Montalbán

5. “Los relatos de El Padre Brown” de G.K. Chesterton