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  • Diario Digital | martes, 18 de enero de 2022
  • Actualizado 16:02

Sidney Poitier, ilustre defensor de los derechos civiles en el cine

Autoridades lo destacan como un ícono cultural, actor y director de cine, empresario, activista de derechos humanos y civiles y, últimamente, diplomático.

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El actor Sidney Poitier recibe un Oscar por su papel protagonista en la película "Los lirios del valle" en 1963. CDN
Sidney Poitier, ilustre defensor de los derechos civiles en el cine

Dejando un rastro de rectitud, elegancia y saber estar que ningún otro actor ha podido personificar, Sidney Poitier, el primer dandi negro de Hollywood falleció a los 94 años, no sin antes recordarle al mundo sobre la reivindicación de los derechos civiles a través del cine.

"Seguirá brillando intensamente durante las generaciones venideras", fueron algunas palabras del primer ministro de Bahamas, Philip Davis, a momento de confirmar el deceso del reconocido actor originario del archipiélago este viernes.

Casi por encima de su sello como primer actor de color en conseguir un Oscar con la película "Lilies of the Field", 1964, Poitier fue el símbolo de Hollywood durante el movimiento por los derechos civiles, un periodo en el que se convirtió en la mayor estrella de la industria del cine americano.

"Pero, incluso mientras lloramos, celebramos la vida de un gran bahameño: un ícono cultural, actor y director de cine, empresario, activista de derechos humanos y civiles y, últimamente, diplomático", dijo el primer ministro, a tiempo de destacar que todos admiraban a Poitier "no solo por sus colosales logros, sino también por quién era".

El legendario actor, nacido en Miami en 1927 y de padres naturales de la isla de Cat, también fue intérprete, director, activista y diplomático estadounidense de origen bahameño. Era un auténtico ídolo de Hollywood, con medio centenar de películas a sus espaldas, entre las que destacan To Sir, with Love", "In the Heat of the Night" y "Guess Who's Coming to Dinner", estrenadas entre junio y diciembre de 1967 - justo cuando las calles ardían-, éxitos que cimentaron su icónico estatus en la sociedad estadounidense.

Esas interpretaciones, que en mayor o menor medida hablaban del racismo en EEUU, ayudaron a derribar las barreras sociales entre afroamericanos y blancos, y le convirtieron en la primera gran estrella negra de la industria.

Poitier lo consiguió con talento, conciencia, integridad, carisma y un encanto extraordinario, sin que eso impidiera a sus personajes replicar a una bofetada o pedir respeto con iracunda frialdad.

Su figura fue un bálsamo para el público, alguien con la contención de Martin Luther King en plena era de rebeldía y convulsión.

"El hombre que expresó su rabia contra la injusticia racial a través de una tranquila dignidad; el humanitario que usó su férrea determinación no solo para mejorarse a sí mismo, sino también para mejorar el mundo en el que vivía", señaló Davis.

También recordó al niño que se mudó de una granja de tomates de Cat Island (Bahamas) a Estados Unidos y al joven que "no solo aprendió por sí mismo a leer y escribir, sino que hizo de la expresión de palabras, pensamientos y sentimientos el centro de su carrera".

Poitier nació el 20 de febrero de 1927 en Miami (EE.UU.), pero se crió junto a sus seis hermanos en Cat Island, donde pasó sus diez primeros años de vida, hasta que se mudó a la capital, Nassau, y posteriormente a Florida.

EL OSCAR

El actor, quien también se destacó como activista de los derechos civiles, ganó el Oscar por su papel protagonista en la película "Los lirios del valle" en 1963.

Años antes, en 1959, se consagró como el primer estadounidense negro en recibir una nominación al Oscar a mejor actor por "Fugitivos".

En sus más de cincuenta años de carrera como actor participó en más de cuarenta películas, con clásicos como "Adivina quién viene esta noche", "En el calor de la noche" o "Semilla de maldad".

Sus películas mostraron la división estadounidense, pero también las ganas y el deseo de unirse para dejar atrás la confrontación, un mensaje que quedó grabado a fuego en el rostro impávido del actor, imagen de la resistencia y estandarte de la dignidad en unos tiempos donde el cine pedía a gritos la figura de un héroe que ejemplificara esa lucha por la igualdad.

Y Poitier no solo aceptó ese rol, sino que agitó las conciencias.

AGITACIÓN

"Los negros que aparecían en las películas cuando yo empezaba siempre eran estereotipos negativos: payasos, mayordomos arrastrados, inadaptados... Yo elegí no formar parte de esos tópicos. Quiero que mis hijos se vean reflejados en el cine", explicaba el intérprete en 1967.

Que Poitier naciese en EE.UU. fue fortuito. Sus padres, ciudadanos de las Bahamas y propietarios de una granja de tomates, viajaron a Miami a vender la cosecha cuando la mujer se puso de parto de forma prematura.

Poitier nació el 20 de febrero de 1927, pero se crió junto a sus seis hermanos en Cat Island, la humilde localidad de las Bahamas donde pasó sus diez primeros años de vida. De allí se trasladó a Nassau y poco después se fue a Florida a vivir con uno de sus hermanos mayores.

Solo entonces comenzó a comprobar el racismo que existía en aquel país que comenzaba a ser su hogar, adonde acudió con un encargo de su madre: "Cautívalos, hijo. Haz que sean neutrales".