Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 18 de octubre de 2021
  • Actualizado 17:12

ALCALDÍA ANUNCIA PROYECTO DE MANTENIMIENTO

Salas de exposición municipales con tres carencias

La iluminación, la disposición de los cuadros y el estado de las paredes afectan la experiencia pictórica.
Salas de exposición municipales con tres carencias

La iluminación irregular, el mal estado de las paredes y la ausencia de un montador profesional son las principales carencias de los salones municipales de exposición Gíldaro Antezana, Mario Unzueta y la Casona Santiváñez. 

De estos espacios de exhibición de artes plásticas, el que se encuentra en peor situación es el Gíldaro Antezana, según el secretario de Relaciones de la Asociación Boliviana de Artistas Plásticos-Filial Cochabamba (ABAP), Ángelo Benito Guzmán. 

3 AÑOS

Lleva los salones Gíldaro Antezana y Mario Unzueta sin recibir mantenimiento. El principal problema es la limpieza de los centros que recae en los mismos artistas quienes deben encargarse de la higiene en los días de inauguración. 

No existe personal de limpieza ni montadores, por lo que son los mismos artistas quienes se encargan de la higiene del salón, así como de la instalación de cuadros. 

El salón Mario Unzueta, según Guzmán, se encuentra más cuidado. Sin embargo,   al estar emplazado en la planta baja de la Casa de la Cultura, su apertura de puertas depende de los horarios y la disposición de esa institución. 

Finalmente, la Casona Santiváñez, que dedica sus salas mayormente  a la exposición de obras patrimoniales, es el que tiene mejor estado; no obstante, presenta carencias en el colado de cuadros, responsabilidad que cae en el portero de la edificación.

Alberto Salazar, montador por más de 40 años en el Centro Simón I. Patio y formado en talleres internacionales de curaduría explica cómo debería ser la iluminación, paredes  y disposición de cuadros en una exposición comparando lo ideal con el que se desarrolla actualmente en los salones municipales.

ILUMINACIÓN Para Salazar la iluminación es fundamental en una exposición. “Destaca la obra o la mata”. Argumenta que la luz blanca de LED no es la idónea ya que cambian el color de la obra. 

“Me inclino por la amarilla porque es neutra y más calida hacia el color. Es muy importante la luz y contraluz que, además de destacar la textura de los cuadros, resalta el colorido”.

Los salones Gíldaro Antezana y Mario Unzueta son los que mayores problemas aquejan con este punto. Muchos de los focos de las lámparas, que están dispuestas en rieles para cada uno de los cuadros, están quemados, por lo que muchos no cuentan con iluminación individual.

PAREDES En los muros tanto del Gíldaro Antezana como del Mario Unzueta y de la Casona Santiváñez se observan rajaduras y suciedad, aspecto que, según Salazar, dispersa la atención del espectador además de ser “una falta de respeto para los artistas”. De acuerdo a Guzmán, esta ha sido la principal queja de la ABAP frente a las autoridades municipales.

Siguiendo la curaduría de Salazar el color de las paredes debe ser blanca, pero no “enceguecedoras”, sino de un “blanco brillante maté”, y de acuerdo a la obra se puede cambiar el tono de los muros, incluso hasta negro o acompañar con cintas de color que se dispongan detrás de las piezas artísticas para que se luzcan.

MONTAJE La disposición e instalación de cuadros en el Gíldaro Antezana y Mario Unzueta corre a cargo de los artistas. Guzmán apunta que está de acuerdo que sean ellos quienes elijan  el orden de muestra de los cuadros, pero dice que necesitan ayuda logística. 

En la Casona Santiváñez    el montaje está a cargo del portero de la institución, lo que implica mayores falencias en este apartado. 

“Las obras (en la Casona) están colgadas con nailon y con cuerdas lo que hace que estén chuecas y susceptibles a ser movidas por los visitantes”, recuerda Salazar. Para él lo ideal es  instalar las piezas con clavos y con dos ganchos detrás. Se debe medir la altura del cuadro para que coincida con la vista del espectador, “el centro debe estar unos cinco centímetros por encima del mismo. 

El principal problema es que las obras no tienen aire y el espacio es muy reducido entre ellas y no las dejan destacar y verse como independientes”.

PROYECTO El jefe de Patrimonio de la Secretaría de Cultura del Municipio, Juan José Ayaviri, indicó que se aprobó un proyecto para el “mantenimiento e intervención de las edificaciones culturales” con un presupuesto de unos 900 mil bolivianos.

Los trabajos que se desarrollarían entre diciembre y enero del 2020, están dirigidos al cambio de sistema eléctrico, de sonido, plomería y mantenimiento básico de higiene.