Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 02 de diciembre de 2021
  • Actualizado 22:04

Ruperto Salvatierra se lleva el Gran Premio de la edición 54 del Salón 14 de Septiembre

La hija del pintor, Scarlett, se llevó el galardón de otros medios.
 
Ruperto Salvatierra se lleva el Gran Premio de la edición 54 del Salón 14 de Septiembre. NOÉ PORTUGAL
Ruperto Salvatierra se lleva el Gran Premio de la edición 54 del Salón 14 de Septiembre. NOÉ PORTUGAL
Ruperto Salvatierra se lleva el Gran Premio de la edición 54 del Salón 14 de Septiembre

El reconocido artista nacional Ruperto Salvatierra se llevó esta noche el Gran Premio de la edición 54 del Salón 14 de Septiembre.

El evento de premiación fue realizado en la Casona Santiváñez y los galardones fueron entregados por algunos miembros del Concejo Municipal de Cochabamba.

La hija de Salvatierra, Scarlett, se llevó el galardón de otros medios

En cuanto al Premio Único de Pintura, fue para José Rodríguez. Las otras especialidades fueron  para Ramiro Machaca (Dibujo) y Fernando Antezana (Grabado). Angelo Guzmán obtuvo dos menciones honoríficas. Una exposición se llevará a cabo con todos los ganadores.

 

RUPERTO SALVATIERRA
Este artista nació en esta ciudad en 1950, por cuestiones económicas no pudo terminar sus estudios de bachillerato.

A pesar de haber estudiado en la Escuela de Artes Plásticas de Cochabamba, Ruperto se considera un autodidacta, ya que está convencido de que la mayoría de sus destrezas en el campo de la pintura fue desarrollando de manera independiente.

Según narró el artista, en una anterior entrevista con OPINIÓN, la vocación por el arte ya venía en sus venas y su madre, doña Leonor Lazarte Caballero, fue su gran mentora, crítica y aliada para poder encaminar su trabajo.

Una de las figuras que marcó su vida fue su abuelo a quien no llegó a conocer, el cual pintó en los muros de adobe de su vivienda asombrosos murales de temáticas extrañas y muy profundas.

Ruperto nunca olvidó los paisajes de la campiña donde transcurrieron su niñez y adolescencia y donde pudo hacerse de grandes amigos, los que luego le apodaron “el Pintor de Chávez Rancho”, debido a que se dieron cuenta de su gran habilidad para pintar rostros en los lienzos.