Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 05 de diciembre de 2020
  • Actualizado 11:01

ENTREVISTA AL HISTORIADOR

Rodríguez Ostria dedica nuevo libro a la resistencia yuracare

En esta investigación publicada por Kipus, el autor aporta sobre uno de los pueblos más importantes del trópico cochabambino, poco estudiado en publicaciones nacionales. 
La portada del libro “Yuracarés. De la evangelización a la colonización”. El historiador y diplomático, Gustavo Rodríguez Ostria.        KIPUS-PERU 21
La portada del libro “Yuracarés. De la evangelización a la colonización”. El historiador y diplomático, Gustavo Rodríguez Ostria. KIPUS-PERU 21
Rodríguez Ostria dedica nuevo libro a la resistencia yuracare

Los estudios historiográficos sobre pueblos y etnias cochabambinas se suelen limitar a las zonas altiplánicas y vallunas, olvidando la del trópico, la más extensa en cuanto a superficie. El historiador y diplomático Gustavo Rodríguez Ostria otorga luces sobre ese vacío en su reciente libro publicado por Kipus, “Yuracarés. De la evangelización a la colonización. Frontera étnica y proyecto civilizatorio en el Trópico cochabambino, 1765-1971”.

En este nuevo título, Rodríguez Ostria cuenta la historia de un pueblo emplazado en lo que ahora se conoce como el Chaparé y su resistencia frente a los intentos, desde la época colonial, de evangelizarlos y “educarlos”, siempre fallidos por su insistencia de ir en contra de una naturaleza nómada y aferrada al bosque. Compartimos una entrevista que tuvo OPINIÓN con el autor, en la que habla sobre la esencia, olvido e importancia de este grupo, así como los métodos y manera de investigarlos. 

P. ¿Cómo llegaste a esta etnia de los yuracares y qué te impulsó a estudiarlos?

R. Cuando era un niño, el trópico o el Chapare, aunque no es lo mismo, tenía una poderosa atracción. Saber que con solo cruzar una cordillera tú podías introducirte en un mundo de frondosos árboles, ríos tumultuosos y animales exóticos, convocaba a la imaginación. Cochabamba se había construido sobre la idea de valle, sobre la producción de trigo cuando fue posible, después del maíz, la idea del granero del Alto Perú estaba siempre presente. Siempre me llamó la atención que había ahí. En los años 90, publiqué un pequeñísimo libro sobre la historia del Trópico de Cochabamba, pero fui reuniendo, encontrando, buscando más material para transformarlo en un texto más grande. Los estudios geográficos bolivianos cuando hablan de tierras bajas hablan, hablan de sironó, de chácobos, de tobas, de guaraníes o lecos. Hay bastantes y muy buenos estudios, pero ninguno se refiere a los yuracares.

P. ¿Dónde se emplazaron geográficamente los yuracares?

R. Depende del periodo de tiempo. Si en 1850 habrías recorrido por la tortuosa senda mulas, rumbo al puerto Santa Rosa de conexión con el Beni hubieras tardado como una semana, y al cruzar el río Espíritu Santo, te hubieras chocado con los yuracares que te hubieran ayudado a cruzar el río y después probablemente los hubieras observado en chozas dispersas. No vivían en grandes poblados, eran un pueblo nómada que se movía y conocía el interior de la selva y vivía de la caza y la pesca de la recolección. No eran sedentarios. Pero si hubieras hecho ese mismo recorrido en 1950 la situación hubiera sido diversa y distinta, los yuracarés hubieran estado concentrados alrededor de Villa Tunari y el bosque Isiboro Securé, donde, desde principios del siglo XVIII, comenzaron a replegarse y a introducirse más en la selva húmeda, para protegerse.

P. ¿A qué se deben estos desplazamientos?

R. Era parte de su cultura, de su modo de supervivencia, de su modo de ser. Ellos eran nómadas, que vivían de la casa, la pesca y la recolección. Se vestían con la corteza de un árbol llamado coroncho. En general, podían permanecer en un espacio uno o dos años, y después buscaban otros.

P. En cuanto a su organización política…

R. No tenían una organización política. En realidad, no tenían organización porque no vivían en comunidades grandes, en general vivía una familia y cerca de ellas podría haber otras tres o cuatro. No tenían un mando único, un jefe. Su organización política, sus formas de defensa, lucha, eran diferentes a la de otros pueblos.

P. ¿Por qué el marco temporal se cierra en 1971?

R. Es otra historia. Es otro momento con muchas complicaciones de migración, que trajo procesos políticos que desbordaban mi capacidad y mi interés. Lo que yo quería era simplemente mostrar a un grupo indígena yuracaré en el territorio que ahora es Cochabamba, parte del Beni y Santa Cruz, antes de las transformaciones que se producen en los años 70.

P. ¿Qué fuentes utilizaste para la investigación?

R. Hay fuentes documentales del archivo de Cochabamba, del archivo de Sucre, prensa de la época, El Heraldo, El Comercio, diarios de Cochabamba, y, sobre todo, testimonios de viajeros extranjeros que por distintas razones cruzaron el territorio y vivieron cerca de los yuracarés. Es una fuente inestimable. Hablan del modo de vida de los yuracares, de sus mecanismos de resistencia, de sus concepciones religiosas y de su organización social.

P. ¿Qué objetivos e intereses tenía la Iglesia con la etnia?

R. Los franciscanos del convento de Tarata organizaron misiones dentro de los yuracares. La primera fase fue a fines del siglo XVIII hasta fines de 1820, fue un fracaso. No lograron convencer a los yuracarés, a quienes veían como impíos, apostatas, díscolos incapaces de asumir las reglas del trabajo y orden civilizado. Después, hubo una segunda fase de evangelización, porque creían que había que salvar sus almas y darle instrucciones para que trabajen y vivieran. En los años 50, fracasó. Después, la tercera fue en las dos primeras décadas del siglo XX. Ninguna funcionó, ¿Por qué? Porque había una confrontación entre la vida que los sacerdotes querían que los yuracarés cumplan, deseaban que sean sedentarios, que vivan en casas, que se transformen en artesanos, lo que no querían los yuracarés, querían la libertad del bosque, vivir en el bosque. La situación cambió cuando se incrementó el comercio con el Beni que pasaba el auge de la goma, y la demanda fue la mano de obra. Los yuracarés eran excelentes nadadores y remeros. Para llegar al Beni, ibas de Cochabamba al puerto de Santa Rosa o Todos Santos y de ahí ibas en una lancha, pero necesitabas el apoyo de remeros, tripulantes y cargadores, y esos eran los yuracares. En 1920 se fundó puerto Todos Santos iniciando la fase de presencia estatal en el Trópico, aunque en escala todavía pequeña.

Otro título 

“A morir o vencer. La política y lucha armada en Cochabamba, 1730-1816” es también un nuevo libro de Rodríguez Ostria donde trata la modernidad política de la ciudad antes de la Independencia.