Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 26 de noviembre de 2020
  • Actualizado 11:48

Richter vuelve a las dudas de la adolescencia en 98 segundos

Las familias disgregadas y los “dolores del crecimiento” son algunas de las manías del director beniano que ya se pudieron ver en su primer largo, “El Río”.
 
Juan Pablo Ritcher filmando a Geraldine Chaplin (i) e Irán Zeitun (d). PUCARA FILMS
Juan Pablo Ritcher filmando a Geraldine Chaplin (i) e Irán Zeitun (d). PUCARA FILMS
Richter vuelve a las dudas de la adolescencia en 98 segundos

En “98 segundos sin sombra”, película basada en la novela homónima de Giovanna Rivero, el cineasta beniano Juan Pablo Richter retrata a Genoveva, una adolescente de 16 años que debe hacer frente a los problemas frecuentes de su edad: sobrevivir a las monjas de su escuela, a sus compañeras hostiles o a sus padres sin esperanza.  Estos tintes de coming of age, de autodescubrimiento personal ya fueron revisados por el director en su opera prima, “El Río”.

“Son historias que dialogan mucho (la de “El Río” y “98 segundos”. Son películas sobre la falta de comunicación, personajes adolescentes tratando de entender el mundo que los rodea. En el caso de Sebastián (protagonista de la cinta de 2018), es a partir de esta toxicidad masculina que hay en él; en el caso de Genoveva es la violencia intrínseca que hay en ella, y como encontrase a solas, la lleve a tomar decisiones. Los quiero a todos mis personajes, pero encuentro en Geno un poco más de valor y decisión, es un personaje valiente, es lo que más me enamoró la novela. En el fondo la película es un homenaje, una carta de amor a este personaje”, comentó el director en entrevista con OPINIÓN.

“98 segundos sin sombra” fue recientemente premiada en el Bolivia Lab, que finalizó en octubre pasado, con el incentivo Finaliza, que le otorgó 10 mil dólares para la postproducción con la productora chilena Filmo Estudios; además de un bono de 1.000 dólares para su distribución en Bolivia y asesoría en su promoción. Aún no tiene fecha de estreno en Bolivia, con proyecciones a fin de año, pero es una cinta a la que Ritcher tomó mucho cariño, destacando un rodaje con ambiente “familiar, de compromiso y amigable”.  

La filmación se realizó en la capital cruceña de Santa Cruz y en los municipios de Porongo y La Guardia, en pleno paro cívico del año pasado, en condiciones tan particulares que hicieron “que el equipo se amasará”. En su segundo largo, Ritcher vuelve a trabajar con Fernando Arze, “siempre generoso con su trabajo” y dirige a la británica Geraldine Chaplin, hija del mito Charles Chaplin y tres veces nominada al Globo de Oro, quien se mostró “100% receptiva a la hora de entender su papel y cómo yo lo quería”.

Completa el cast principal la protagonista y debutante Irán Zeitun, de quien el cineasta trinitario apuesta que “dará mucho para hablar” y “quien se carga la película”. Genera mucha expectativa las escenas en las que actúa con Chaplin, “desbordadas por una gran química” y las favoritas de Ritcher de toda la película.  La pandemia ha retrasado los planes de proyección de la cinta en el país, que se espere llegue a finales de 2021, para pasar primero por festivales, sin descartar un estreno por streaming.