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  • Diario Digital | domingo, 21 de abril de 2024
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‘Reinas’: Huellas de la memoria en un entrañable retrato familiar

El filme de la peruano suiza Klaudia Reinicke fue recibido con aplausos en la Berlinale. La cineasta habla, en esta entrevista, de su película incluida en la sección Generación KPlus.

Un fotograma de la película ‘Reinas’, dirigida por Klaudia Reinicke (i). Afiche del filme que integra la sección de la Berlinale (d)./ BERLINALE
Un fotograma de la película ‘Reinas’, dirigida por Klaudia Reinicke (i). Afiche del filme que integra la sección de la Berlinale (d)./ BERLINALE
‘Reinas’: Huellas de la memoria en un entrañable retrato familiar

En la convulsa Lima de los 90, Aurora (Luana Vega) y Lucía (Abril Gjurinovic) alistan las maletas para acompañar a su madre Elena (Jimena Lindo) en una nueva aventura en los Estados Unidos. Las tres están próximas a comenzar una nueva vida en ese país. Sin embargo, decir adiós a su padre, a su abuela (Susi Sánchez) y dejar atrás su vida en Perú se tornará cada vez más difícil conforme se acerca la hora de partir. 

Esta es la trama de Reinas, la más reciente producción de la directora peruano suiza Klaudia Reynicke (Love me Tender, Il Nido), que tuvo un cálido recibimiento en su estreno en la Berlinale. La cinta, que es una coproducción entre Suiza, España y Perú, es parte de la sección Generation Kplus del Festival de Cine de Berlín que se desarrollará hasta el próximo 25 de febrero.

 En Reinas, la directora se sumerge en lo determinante que podría ser una despedida en la infancia y ahí está uno de los elementos más ricos de esta película, pues desde ese lugar permite reflexionar profundamente también otros temas como la familia, la migración y la paternidad.

 Carlos, interpretado por Gonzalo Molina, es el padre ausente de la adolescente Aurora y de la pequeña Lucía. Se dedica a manejar un viejo taxi para conseguir su sustento –en medio de la profunda inflación y recesión que vivió el Perú durante el gobierno de Alberto Fujimori–, aunque si le preguntan, él bien podría decir que es un actor de cine o un agente secreto o quizá un explorador que trabaja en la selva. Carlos vuelve a la vida de sus hijas porque debe firmar el permiso de salida y allí comienza su verdadera relación con ellas. 

 Este padre podría ser el villano de la película, pero no lo es porque ese rol Reynicke se lo asigna muy perspicazmente al contexto en el que se desarrolla esta trama, sin necesidad de caer en explicaciones históricas o políticas. En la Lima de 1992 no hay azúcar, no hay harina, el aceite vale cinco veces más de lo que cuesta, los militares se apoderan de las calles, hay toques de queda y nadie tiene certeza de si esto va a mejorar. En ese contexto se hace difícil mantener a flote una familia por mucho amor que haya en ella como es el caso de la familia que protagoniza esta cinta.

 Lejos de anclarse en lo histórico, en Reinas, la directora pone foco en las emociones y los sentimientos que genera la incertidumbre de una partida. De esta forma la cinta invita a pensar en las relaciones que se van tejiendo en la familia y en las huellas o cicatrices que deja el proceso migratorio. 

  La directora conversó sobre esta emotiva película que ha arrancado aplausos en su primera función. 

P. Leía que esta película tiene tintes biográficos… 

R. Sí. Tenía ganas de hablar de cosas que yo conozco. Qué significa irte de tu país, pero ser niña, yo me fui de 10 años. Qué cosa quiere decir que un padre regrese a tu vida y trate de ser tu padre, pero por unas semanas. Creo que son cosas que están profundamente dentro de mí (...) quería crear una relación casi triangular entre dos niñas y este padre ausente que termina entendiendo cómo ser padre.

P. Reinas tuvo su estreno mundial en Sundance y ahora se presenta en la Berlinale ¿Cuál ha sido tu receta para que el espectador conecte tan bien con un país como Perú en una época y un contexto que pueden ser muy ajenos en estos tiempos?  

R. Creo que la gente se identifica porque mucha gente conoce cuáles son los sentimientos que surgen al irse de un país y estar en la preparación para ello. Mucha gente también conoce los sentimientos de ser parte de una familia. Qué quiere decir ser mamá, ser papá, ser hija cuando todo esto no está totalmente claro. Pero, más allá del contexto, tenía ganas de contar una historia de amor familiar. 

P. El tema familiar está presente en Reinas y en tus otros trabajos ¿De dónde nace tu interés por querer explorarlo en tu cine? 

R. A veces los intereses te llegan. Yo estoy atraída a estos temas como la familia y la inmigración desde algún punto de vista (…). El de la familia me fascina porque puede ser algo muy simple, pero en realidad es complejo. Uno no escoge a la familia, al menos eso se dice, pero la familia también te puede dar mucha fuerza y ahí dentro siempre hay pequeños relatos que se dan individualmente. 

P. ¿Hacia dónde te está llevando esta exploración?

R. Lo veo como que cada proyecto me hace crecer como profesional pero también como persona. El cine que yo hago necesita un gran equipo. Uno va creciendo humanamente, no es tanto buscar una idea, creo que es la experiencia de estar en este trabajo y la creación, para mí lo más importante es también poder respetar mi visión porque es lo único que me va a llevar a tener el lenguaje que mis proyectos necesitan (…).

P. En tu película pones la paternidad en conflicto. Estamos frente a un padre ausente pero encantador…  ¿Cómo has concebido al personaje de Carlos o cuáles han sido tus referencias? 

R. En realidad, Carlos está un poco inspirado en un tipo de relación he tenido con mi padre. Yo no crecí con mi padre, él se fue a Estados Unidos cuando yo tenía cinco años. Lo que entiendo es que él era una persona súper creativa y carismática que ha tenido varias vidas. El personaje de Carlos lo he coescrito con mi coguionista Diego Vega, juntos hemos inventado estas locuras, pero creo que son locuras que podrían haber ocurrido también en la vida de mi padre. 

P. La película tiene un detonador muy fuerte como es la despedida. ¿Cómo llegas a este lugar y decides aprovecharlo para que sea el hilo que nos guíe en esta historia?

R. La importancia de tener una preparación para irse es la intensidad del momento. Muchas historias que uno lee y que ve tienen que ver con el viaje o cuando se está llegando a un país. Pero es más difícil hablar de ese momento que no existe porque es un momento de preparación mental, pues es cuando tu presente está dividido en dos. Es tu pasado y que sabes que en una determinada fecha tu vida (en un determinado lugar) va a terminar. Y es tu futuro sobre el cuál no tienes nada bajo tu control. Entonces tienes al futuro, al pasado y al presente. Ese momento tan intenso de la despedida es lo que me parecía ideal para una relación en la cual nada había surgido. Porque este padre no ha tenido esta capacidad de acercarse más a sus hijas. Pero el hecho de tener miedo y de perderlas para siempre puede ser un motivo (para este acercamiento).

P. La memoria que es otro elemento muy fuerte en tu película, de pronto se plantea como el villano de la cinta. ¿Cuál ha sido el proceso de recrear esta época?  

R. Creo que era importante regresar a esa época porque es la época en la que yo dejé Perú, como muchas familias. Yo quería regresar a ese Perú de los 90. Entonces era importante poder hablar de este contexto que históricamente ha marcado nuestro país, pero no era una película sobre el terrorismo, ni social. Fue todo un desafío poder encontrar el balance y buscar cómo equilibrar para que uno no protagonice demasiado. Aquí me parece que al final el antagonista es el contexto es una realidad difícil, creo que era importante hablar de lo que pasó porque desgraciadamente la historia se repite y lo que ha pasado en Perú está pasando ahora en otros países. Yo tenía la necesidad de regresar a esto.