Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 07 de diciembre de 2021
  • Actualizado 12:07

Recuerdan que violinista Ivry Gitlis, muerto a los 98, tocó en Cochabamba

A Bolivia, llegó gracias al trabajo de la fundación de la fallecida pianista Elizabeth Schwimmer y Ana María Vega.
El violinista israelí Ivry Gitlis. VITA ZWEIG
El violinista israelí Ivry Gitlis. VITA ZWEIG
Recuerdan que violinista Ivry Gitlis, muerto a los 98, tocó en Cochabamba

El mítico e iconoclasta violinista israelí Ivry Gitlis falleció el jueves 24 de diciembre, dejando un legado musical que hizo escuchar a todo el mundo, incluyendo a Bolivia, donde llegó a la Llajta en el 2000, ofreciendo un concierto junto a la Camerata Concertante de Cochabamba, dirigida por Augusto Guzmán.

Gitlis no solo se unió, en 1968, a John Lennon, Yoko Ono, Eric Clapton y Keith Richards, en The Dirty Mac, sino que tocó al mismo tiempo estrenos de nuevas composiciones de vanguardia para violín, de Bruno Maderna y Iannis Xenakis. También participó como secundario en varias películas de los setenta, como en “Diario íntimo de Adela H.”, de François Truffaut, según una nota de El País. A Bolivia, llegó gracias al trabajo de la fundación de la fallecida pianista Elizabeth Schwimmer y Ana María Vega.

Por aquella época se gestionó la llegada de varios músicos de renombre de la escena de la música clásica mundial, entre ellos el director David Stern, hijo de otro gran violinista como fue Isaac Stern.

La autobiografía de Gitlis, “El alma y la cuerda”, que publicó en francés, en 1980, y reeditó ampliada, en 2013, en Buchet-Chastel, conforma el relato de un músico ardiente y ferozmente independiente. Nacido en la antigua Palestina, dentro de una familia de origen ruso, fue descubierto por Bronisław Huberman a los nueve años. Estudió con grandes maestros (Jules Boucherit, Carl Flesch, George Enescu, Jacques Thibaud y Theodore Pashkus) aunque no siguió a ninguno de ellos.