Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 17 de mayo de 2021
  • Actualizado 12:36

‘El público español ha conectado con Saxoman y músicos bolivianos’

“Niños somos todos” es un documental europeo que sigue el viaje del cantante de flamenco Niño de Elche por las expresiones sonoras del país. 

El cantante El Niño de Elche en uno de los paisajes de Bolivia. IVÁN CASTIÑEIRAS
El cantante El Niño de Elche en uno de los paisajes de Bolivia. IVÁN CASTIÑEIRAS
‘El público español ha conectado con Saxoman y músicos bolivianos’

La productora Alba Calani es una de las personas responsables por llevar la música boliviana a un público español, con representantes como la Orquesta de Instrumentos Nativos (OEIN), Iván Leopoldo y Saxoman y los Casanovas. Tuvo la idea de explorar las expresiones sonoras del país, recorriendo pasajes como la Chiquitanía o los Yungas, creando el documental “Niños somos todos”, dirigido por el catalán Sergi Cameron.

La película resultó ganadora de mejor música original en los premios Gaudí de la Academia de Cine Catalán. Compartimos una entrevista con Calani en la que revela cómo escogieron a los músicos que harían parte de este viaje, la experiencia de filmar en Bolivia y el alcance y repercusión que está teniendo en tierras españolas. 

P: ¿De cómo surgió la idea de hacer el documental en Bolivia?

R: La idea de mostrar Bolivia, sin estereotipos y a través del lenguaje universal, de la música, nace hace más de 10 años cuando, por primera vez, vuelo junto a mi padre a Bolivia. Me dijo: ‘el arte supera todo: política, razas, sexo, dinero… por eso a mí me interesa el arte’. Ahí sembró la idea de algo que estaba gestando en mí desde niña: deseaba compartir con el mundo la riqueza del país de mi padre y mis abuelos, mi país también. Y sus palabras encendieron mi lucecita: la música. Decidí quedarme el tiempo necesario para conocer mejor mis raíces y me quedé tres años. Al volver a Barcelona, conocí al director y músico, Sergi Cameron, al cual ya admiraba por su ópera prima “Bugarach”. Juntos empezamos a trabajar en la idea de dibujar el alma de Bolivia a través de su música. La idea de un conductor siempre estuvo ahí, pero fue el director del festival de música electrónica Sonar, Ricard Robles, el que nos presentó a Paco. Posteriormente hicimos la elección de los artistas con los que deseábamos colaborar y eso definió la ruta del documental. Rodamos la película viajando por tierra y con equipo reducido de profesionales de primer nivel, españoles y bolivianos. La experiencia del documental es real, transparente y extrañamente humana. Lo que más orgullo me da es haber conseguido una película redonda con personajes y artistas sublimes, y de un director que sin grandes pretensiones consigue que haya un antes y un después tras el visionado del film, a través del lenguaje universal del arte.

P: ¿Cómo se puede entender la popularidad de El Niño de Elche en España?

R: Paco era un niño prodigio del flamenco y como tal fue reconocido en su momento. En su edad adulta, se ha consagrado como artista contemporáneo con un discurso muy sólido que incomoda a los ortodoxos del flamenco. Para mí es un artista, activista e intelectual de nuestro tiempo con una visión y voz propias que es clave para entender la actual escena cultural en España. Actúa junto al bailarín Israel Galván, en Sonar y, en dos temas, junto a C. Tangana en el súper ventas “El Madrileño”.

P: ¿Qué faceta de su propio país se encontrará el espectador boliviano en “Niños somos todos”?

R: La fuerza, diversidad, genialidad, talento, sabiduría, historia, gracia y brillo de este país.

P: ¿Cómo ha reaccionado el público español frente al documental?

R: Muy bien. Debido a la pandemia no hemos podido hacer el estreno en salas. La película se ha emitido directamente por la plataforma de pago Movistar Plus. La película fue premiada como mejor película española en el Festival de Documental Musical. La observación unánime es que el público de aquí ha conectado con Iván Leopardo, Enrique (menonita) Saxoman o Don Juanario. Eso es maravilloso.

P: ¿Cómo se escogieron a los músicos bolivianos que hacen parte del documental?

R: Esta fue una elección de entre más de 500 artistas propuestos por varias fuentes. En el research trabajó equipo español y boliviano. Tardamos más de 6 meses y tuvimos asesores de lujo como el equipo del Sonar y Ricard Robles o Playground. La historia que había detrás de estos artistas, el lugar, la conexión con Paco, y su discurso fueron algunos de los criterios que tuvimos para ir acortando la lista. La decisión final la tomamos después de las entrevistas personales que se realizaron cuando director y artista trabajaron juntos mano a mano en casa de Sergi, un trabajo más íntimo que llevaron a cabo el Niño de Elche y el director Sergi Cameron.

P: En la película han participado músicos de diferentes corrientes, como la académica de la OEIN, pero también de una vertiente más popular como Saxoman ¿Existió algún parámetro para seleccionar algún estilo de música en particular?

R: No. Estábamos abiertos, queríamos sorprendernos a nosotros mismos. Siempre tuve la idea de que una mirada sin prejuicios y muy libre era del todo necesaria. A veces no queremos ver lo bello que somos como somos. Todas las propuestas que están en la película tienen nuestra mirada sincera. Nuestra intención no era demostrar nada ni poner una línea de corte, sino ser honestos con nosotros mismos y sumergirnos en aquello que nos fascinaba, nos atraía o nos interesaba. Hay un trabajo detrás de todo, elegir no es fácil porque los parámetros de las elecciones no son nunca los mismos.

P: El sonido es uno de los pilares fundamentales del filme, ¿cómo ha sido diseñado y desarrollado a lo largo del filme?

R: El diseño de sonido lo ha conformado un equipo amplio: Sergi Cameron como director y músico ha sido clave. Cristian Subirà hizo el sonido directo y Diego Pedragosa la edición de sonido.

P: ¿Qué posibilidades, tanto estéticas como de producción, le ofrecieron filmar en Bolivia?

R: Bolivia es un país con escenarios únicos en el mundo como el Salar de Uyuni, la Chiquitanía o los Yungas. Creo que nos quedaron demasiados sitios y artistas que conocer. Desde luego ¡hay país para por lo menos una segunda parte!