Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 29 de junio de 2022
  • Actualizado 23:38

EL SUCESO POLARIZÓ AL PAÍS

Proponen retirar estatua de Colón y que se aprecie en el cementerio

Algunos expertos sostienen que se asocia la idea de dolor y humillación al navegante, pero reconocen que tiene un valor patrimonial. 
Imagen de cómo quedo la estatua de Cristóbal Colón en el Prado paceño.       EFE
Imagen de cómo quedo la estatua de Cristóbal Colón en el Prado paceño. EFE
Proponen retirar estatua de Colón y que se aprecie en el cementerio

En el Día de la Revolución Agraria, Productiva y Comunitaria, manifestantes con indumentaria originaria se movilizaron hacia el monumento de Cristóbal Colón emplazado en el Prado paceño. Uno de ellos cruzó las barreras, trepó con una escalera hasta la cabeza de la estatua, le pintó el rostro de negro, le puso una soga al cuello y le rompió la nariz con un mazo.

El suceso se convirtió en el principal tema de debates en redes la pasada semana y ocupó la agenda mediática. Parecían enfrentarse dos claras posiciones: una que celebraba la reinvindicación y rechazo de rendir homenaje a los colonizadores y, otra, que renegaba del avasallamiento al patrimonio y ornato público. Entre opiniones tan polarizadas, aparecen sugerencias de admitir ambos extremos, retirar el monumento del prado y llevarlo a otro lado “más propio para su contemplación”, tomando fuerza la opción del cementerio.

Así lo propuso la restauradora y conservadora Tatiana Suárez, quien difunde el arte nacional a través de su cuenta de twitter, “Tu patrimonio es mi bendición”. En esa red abrió un hilo acerca de la intervención a la estatua de Colón, donde indico que su “criterio técnico” sería “desmontar la pieza (de Colón en el Prado de La Paz) junto con la escultura de Isabel la Católica y llevarlas al cementerio general, al panteón de nuestra historia”.

Hace principal énfasis en que la obra debe ser “retirada” y no “destruida”. “Ojo, estoy diciendo RETIRAR, es decir con especialistas en conservación que desmonten por anastilosis el monumento y cuiden y resguarden las piezas, dado que, aunque duelan, son parte del patrimonio y se deben conservar en un espacio de bajo o nulo tráfico de personas”, escribió en su cuenta de Twitter. Una idea similar surgió de los comentarios en Facebook de la antropóloga e investigadora Gabriela Behoteguy, quien igual piensa que el monumento debería ser traslado al cementerio, “donde debería estar los resabios del colonialismo, y donde la alcaldía lo pueda preservar”.

Por su parte, la historiadora del arte y exdirectora del Museo Nacional de Arte, Lucía Querejazu, compartió en su muro de Facebook su opinión frente a la intervención, aseverando que “apoyaba el retiro”, pero no de esa manera. “No así,  no con estudiantes disfrazados con plumas en el chulo, falseando todo, caricaturizado todo...y encima parece  que son de sociología, los que deberian estudian estos usos y abusos y no ejercerlos”, se puede leer en la publicación de Querejazu. 

Todos estos criterios coinciden en que existe un valor patrimonial en la obra escultórica, un regalo de la colonia Italia residente en La Paz por el primer centenario de Bolivia, en 1926, al considerar a Cristófor Colombo como el descubridor de América. “Son obras en mármol de buena factura que podrían enriquecer nuestro patrimonio funerario, estarían cuidadas y lejos”, recuerda la patrimonialista Suárez. La antropóloga Behoteguy cree que es un “mármol hermoso” y destaca la frase que tiene inscrita “Vivir es difícil, navegar es necesario”, citada en la novela “Felipe Delgado” de Jaime Saenz. 

VALORES ASOCIADOS AL MONUMENTO El principal conflicto y causa que intuyen frente a esta intervención hacia la escultura tiene que ver con los significados que se les otorga. Suárez recuerda la definición de monumento como “toda aquella construcción de gran valor para el grupo social que la erigió”; y Behoteguy contempla que históricamente a Colón se lo ha asociado como un símbolo de la colonia. 

“Si a una gran parte de nuestros iguales, les duele y les incomoda que ciertos símbolos que para ellos representan humillación y mucho dolor sean puestos encima de pedestales como imágenes de adoración, porque no ceder y retirar de los espacios públicos aquello que duele”, publicó en su hilo de Twitter. 

El fenómeno no se trató de un hecho aislado en Bolivia, ni mucho menos. El derrumbe de estatuas por parte de ciudadanos se ha dado en todo el globo. En el Reino Unido, la estatua de Edward Colston, un comerciante de esclavos que entre 1672 y 1689 sus barcos transportaron unos 80.000 hombres, mujeres y niños desde África al continente americano, fue derribada y lanzada al agua. En Bélgica, la estatua del antiguo rey de los Belgas, Leopoldo II, figura del pasado colonial, fue dañada. En Estados Unidos un monumento de Cristóbal Colón, fue decapitado en la ciudad de Boston. En Richmond, Virginia, fue vandalizado un monumento del general confederado Jefferson Davis.

Esta movilidad o despertar de la consciencia podría responder a lo que Suárez llamó “transmigración de valores”, que se entiende como un proceso de mutación en el que la postura moral de la sociedad sobre un tema cambia de manera opuesta. “Antes estaba bien tener esclavos, ahora está mal; antes había agradecimiento por la conquista, ahora se maneja de forma crítica”, ilustra. 

LOS AUTORES En un episodio del podcast “Las caras de llama”, participó un grupo de mujeres que se identificó como parte del grupo que intervino en la estatua de Colón. Se autodefinieron como una organización apartidaria, autoconvocada y que proviene de muchas disicplinas y varías identidades, pidiendo al mismo tiempo “no homogeneizar”, haciendo referencia al grupo de “indigenistas” con el que los vino calificando los medios. 

“Los espacios son de apropiación, los cambios van de la mano con las transformaciones de la cultura. Lo que nos incomoda son representaciones que todavía algunas ideas se plantan como definitivas y hegemónicas. En el colegio se nos enseña que Colón conquistó América, no que invadió. Queremos hacer saber que hay otra construcción”, refirió una de las participantes que mantuvo a lo largo del programa su anonimato para preservar su seguridad.