Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 19 de abril de 2024
  • Actualizado 13:26

INVESTIGACIÓN PERIODÍSTICA

Periodista investigó algoritmos y descubrió oscuro lado B de redes sociales

En su nuevo libro, “Las redes del caos”, el escritor estadounidense Max Fisher apunta contra Facebook, TikTok y otras plataformas que, según afirma, “eluden cualquier principio ético ante la perspectiva del lucro”.

Logos de las redes sociales Facebook e Instagram. ARCHIVO
Logos de las redes sociales Facebook e Instagram. ARCHIVO
Periodista investigó algoritmos y descubrió oscuro lado B de redes sociales

Para quienes usamos las redes sociales a diario, el nuevo libro del periodista y escritor de The New York Times Max Fisher no es fácil de leer. Las redes del caos, que revela “qué se esconde tras los likes y la aparente frivolidad” de plataformas como Facebook y TikTok, es una profunda investigación sobre los gigantes tecnológicos que “eluden cualquier principio ético ante la perspectiva del lucro”.

Fisher parte de dos inquietantes casos. Primero, una investigación de 2018 en la que se descubrió que el algoritmo de YouTube podía identificar correctamente un vídeo de un niño semidesnudo y determinar que esa característica era el atractivo de la grabación, al tiempo que lo promocionaba entre usuarios que buscaban contenido pedófilo.

Y luego, una situación análoga en Facebook, donde tardaron poco en darse cuenta de que los usuarios pasaban muchas más horas en su página cuando las informaciones que leían sobre vacunas eran alarmistas o conspirativas, con lo que no dudaron en promocionar ese tipo de publicaciones, en especial entre grupos de madres.

“Las redes sociales son probablemente el mayor experimento colectivo de la humanidad y su influencia es mucho más profunda de lo que imaginamos”, escribe Fisher, que ha formado parte de un equipo que informa sobre las redes sociales y que fue finalista del Premio Pulitzer en 2019.

Basándose en años de reportajes en todo el mundo, Max Fisher cuenta en Las redes del caos la historia de cómo Meta, Twitter, YouTube y otras redes sociales han explotado la fragilidad psicológica de sus usuarios para crear algoritmos que potencien la radicalización, el extremismo y la violencia. Todo ello con un único objetivo: maximizar sus beneficios y la cuenta de resultados de sus empresas.