Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 22 de enero de 2020
  • Actualizado 21:26

CENTRO SIMÓN I. PATIÑO

Paredes trae desde Holanda su violín para brindar una velada clásica

El destacado artista boliviano denuncia una mayor apreciación y financiación para la formación en la música académica. Interpretará desde Bach hasta Beethoven. 
El violinista boliviano-brasileño Eduardo Paredes, formado en Holanda. 	Colour Collective
El violinista boliviano-brasileño Eduardo Paredes, formado en Holanda. Colour Collective
Paredes trae desde Holanda su violín para brindar una velada clásica

El músico Eduardo Paredes Crespo, acompañado del  pianista paceño Guery Ticona, trae desde Holanda su violín para presentarse esta noche en el salón principal del Centro Simón I. Patiño, a las 19:00 horas. Interpretará obras de  Bach, Beethoven, Vitali, Debussy,  Saint Saens y Falla. El ingreso tiene un costo de 30 bolivianos. 

Paredes, de padres bolivianos, nació en Brasil en 1984. A los 14 años ganó una beca para estudiar en el Real Conservatorio de La Haya (Holanda), donde actualmente radica. El artista ha sido destacado por su solvente y profusa formación académica. Comenzó sus estudios en el Instituto Eduardo Laredo con Eduardo Rodríguez Campadello. Pudo  continuar su educación en Holanda, Londres, Nueva York y Fiesole, donde estudió con Hans Scheepers, Ofer Falk, Pinchas Zukerman, Gordan Nikolic y Joan Berkhemer. Tuvo coaching regular con P. Vernikov, M. Fuks y varias master class con pedagogos y solistas. 

“Me fui a Holanda en 1999, entre tanto viví algún tiempo en Paris, Nueva York, pero siempre regresando a Ámsterdam. La última vez que vine a Bolivia fue el 2011”, comentó Paredes a este medio. 

Después de ocho años fuera del país, Paredes tuvo la oportunidad de regresar a Bolivia para brindar clases a estudiantes de violín en La Paz. El músico manifestó que se ha propuesto estar más tiempo presente en su tierra natal. “Quiero desde ahora volver a Bolivia por lo menos un mes al año. Lo ideal sería tres meses, justamente porque siento un apego muy fuerte a mi patria y quiero ayudar a los jóvenes músicos a crecer”, expresó Paredes. 

Del mismo modo señaló que para alcanzar dicha meta se necesita el  apoyo financiero de empresas tanto privadas como públicas. Debido a que postergar conciertos en Europa por varios meses supone un costo alto; además que los estudiantes en Bolivia necesitarían materiales y otras clases complementarias aparte del violín. “Este mes yo financie el viaje con el fin de dar clases a chicos en La Paz”, aclaró.

Mencionó que en el país hay mucho talento, que pese al progreso que se ha dado  estos últimos  años, la población  todavía considera que la música clásica es algo foráneo. “Yo he visto mucho avance en Bolivia, y el talento nacional es extraordinario. Desde afuera he observado proyectos de una calidad que no existía cuando yo estaba en Bolivia. A pesar de eso, me gustaría que el apoyo y apreciación  a la música clásica crezca y se haga más profunda”, finalizó.