Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 14 de abril de 2021
  • Actualizado 19:39

Pandemia y piratería golpearon duramente a editoriales en 2020

Para sortear la crisis económica en la que se encuentran, que implicó el despido de trabajadores, la Cámara Departamental del Libro impulsa la venta de libros virtuales.
Una persona observa la oferta de libros en la Quinta Expolibro navideña.DICO SOLÍS
Una persona observa la oferta de libros en la Quinta Expolibro navideña.DICO SOLÍS
Pandemia y piratería golpearon duramente a editoriales en 2020

La cuarentena que se implementó en el país a causa de la COVID-19 y la “piratería” golpearon duramente a la industria del libro, provocando el cierre temporal de al menos cuatro editoriales, la quiebra de dos y el recorte de fuentes de empleo, afirmó ayer el presidente de la Cámara Departamental del Libro, Boris Vargas.

Puntualizó que de acuerdo con los datos que manejan, antes de la pandemia había 1.146 trabajadores del sector editorial asociado, cifra que se redujo hasta 686, lo que representa un 41% de despidos.

En el sector no asociado del rubro librero, antes del inicio de la pandemia había en el municipio de Cochabamba 4.584 trabajadores, número que bajó a 2.750.

Vargas adelantó que se tendrá que despedir a otros profesionales que trabajan en imprenta, como diseñadores, columnistas y correctores literarios.

Por su parte, el presidente de la editorial Nuevo Milenio, Marcelo Paz Soldán, afirmó que el panorama literario en Bolivia en 2020 fue desastroso, porque predominaron los libros “piratas”, hubo abandono del Estado en torno a las políticas de fomento al lector, los lectores cada vez son menos y la pandemia no ha dado tregua.

A la “piratería” y al abandono del Estado se sumó, a decir de Paz Soldán, “la pandemia que nos ha arrinconado a todos; librerías cerradas, editoriales con baja o nula producción, distribución truncada, lectores que casi nunca demandaron lo producido por escritores nacionales y ferias del libro internacionales canceladas. A fin de año se hizo un esfuerzo notable por compensar la falta de actividades y se trató de hacer todas las ferias posibles en poco tiempo. Solo, levemente, a partir de septiembre de 2020, el sector se reanimó para terminar el año pandémico de la mejor manera posible. Todos han decidido concentrar sus esperanzas en el 2021, que empieza incierto”.

LIBROS VIRTUALES

Vargas manifestó que la mayor parte de las editoriales (80%) está trabajando medio tiempo, por lo que se han visto obligadas a reinventarse para sobrevivir.

Para sortear la crisis en la que se encuentran las editoriales, la Cámara Departamental organizó la primera Feria Virtual del Libro, “lo que coadyuvó en su economía. Sin embargo, se debe trabajar más para que los lectores opten por los libros virtuales”.

Asimismo, en diciembre pasado se realizó una feria presencial, la Quinta Expolibro navideña que trajo cierto alivio a la economía de las editoriales.

PIRATERÍA

Vargas lamentó que “la piratería”, en vez de desaparecer se fortalece, sin que las autoridades llamadas a combatir este delito reaccionen.

Afirmó que durante la cuarentena el sector pirata gozó de mayores ventajas, porque no pagó tributos ni beneficios sociales, mientras que una editorial legal contribuye con sus impuestos, paga a su personal e invierte en equipos.

Recordó que los “piratas” que se encuentran en la intersección de las avenidas Heroínas y Ayacucho están haciendo su agosto, porque no hay quien frene esta actividad que está vigente en las calles desde hace varios años.

Vargas señaló que los lectores deben asumir mayor conciencia y optar por comprar un libro original, dejando de lado la fotocopia que es de mala calidad.

El representante de la Cámara dijo que, por ejemplo, un libro que imprimieron para una universidad privada, con un costo final de 55 bolivianos, sin margen de ganancia, es vendido en una fotocopiadora en 45 bolivianos, dejando sin venta a la editorial.

“Lamentablemente, la idiosincracia hace que el lector prefiera siempre lo más barato, aunque sea en blanco y negro”.

“La fotocopiadora sigue vendiendo sin mayor problema, les hicimos citar y ellos se disculparon, pero siguen incurriendo es ese delito”.

Para 2021, las editoriales apuestan por vender sus libros mediante páginas web. El lector ya no tiene que salir de su casa.