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  • Diario Digital | sábado, 25 de mayo de 2024
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Oropeza muestra en poemario premiado 'radiografía empañada de relaciones'

Roberto obtuvo el segundo lugar en el concurso municipal de literatura Franz Tamayo, este año, con su libro de poesía "Animal (Doméstico)".

El escritor y editor Roberto Oropeza./  CORTESÍA
El escritor y editor Roberto Oropeza./ CORTESÍA
Oropeza muestra en poemario premiado 'radiografía empañada de relaciones'

"Una suerte de radiografía empañada de las relaciones personales que podemos tener a lo largo de nuestra vida", es la definición que el escritor y editor Roberto Oropeza otorga a su poemario "Animal (Doméstico)", que lo llevó a ser galardonado como segundo lugar en el concurso municipal de literatura Franz Tamayo, este año en la ciudad de La Paz.

Aunque el actual editor en Yerba Mala Cartonera considera que el segundo lugar es "el primero que pierde", el galardón confirma sus apuestas al mundo de la poesía.

P.- Háblenos sobre el poemario "Animal (Doméstico)", ¿de qué se trata?

R.- Aborda la convivencia, la rutina diaria y el desgaste natural e inevitable de la misma. Utilicé dos elementos: los utensilios de cocina como símbolo de lo fraternal o cotidiano; y los animales en su estado de ataque y sobrevivencia como latencia de todo tipo de interacciones entre seres vivos. Intenté que esos dos aspectos se unieran lo más armoniosamente posible.

P.- ¿El poemario tiene influencias de algún otro poeta?

R.- Entre la influencia mayor, están los talleres tomados con la poeta chilena Julieta Marchant —impartidos en época de pandemia— que me sirvieron para desestructurar textos y en otras ocasiones para encontrar nuevas formas de construirlos desde cero; apoyándome en una idea base: que los textos no sean cristalinos, sino atisbos de cacerías, recetas de cocina y convivencia agotada.

Mención aparte para los poemarios de Mary Ruefle (Mi felicidad) y Mari Jo Bang (Teoría de la catástrofe) que fueron una suerte de norte, para entender qué era lo que buscaba decir con mis textos.

P.- Sobre su trabajo en Yerba Mala Cartonera, ¿de qué manera nutrió su propia escritura a partir de su experiencia? 

R.- El trabajo en la Yerba Mala me sirve para leer lo que escribe el entorno nacional e internacional y por lo tanto observar las nuevas tendencias.  

P.- ¿Cuáles son las historias que disfrutó haber escrito hasta hoy? Quizá en otros géneros literarios.

R.- He incursionado poco y mal en el cuento, tengo varios textos pero nada para destacar. La única función que les he encontrado es la de actuar como área de pruebas para lo que quiero con la poesía. 

También me he dedicado a la edición y diagramación de textos en mi trabajo con la Editorial Yerba Mala, lo cual ha sido de gran valor a la hora de trabajar con estructuras poéticas de otras personas, esto me ha permitido comprender más aún los procesos escriturales y la artesanía del oficio.

Dado mi desempleo en el primer semestre del año, me he encontrado con demasiado tiempo libre, lo que me ha permitido dar talleres de poesía como una forma de devolver lo que he aprendido estos años.

P.- Coméntenos cómo define la poesía y su lugar en ella.

R.- Mi poesía o lo que intento con ella, apunta a la sustracción de las palabras, solo esbozos, solo conjeturas. Nada claro. Ideas difuminadas que solo son indicios. Me aburren los textos que son manifiestos.

P.- Nombre a sus autores de cabecera, aquellos a los que suele recurrir con frecuencia.

R.- Los que mencioné anteriormente, Mary Ruefle y Mari Jo Bang en la poesía; y David Foster Wallace, Roberto Bolaño y Jack Kerouac en narrativa. Dentro los nacionales están Mónica Velásquez, Juan Malebrán y Claudia Michel. 

P.- ¿Cuál es la recomendación que más comparte con los lectores de Yerba Mala Cartonera y otros seguidores en cuanto a literatura? 

R.- A los lectores leer. Si es que uno se establece en ese punto del tablero, solo obtendrá ganancias. No hay nada mejor que sentarse y leer. Sin preocupaciones ni problemas. Estos surgen a la hora de escribir.