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  • Diario Digital | viernes, 07 de agosto de 2020
  • Actualizado 14:53

Olivia de Havilland, 104 años de la última superviviente de la edad dorada de Hollywood

Olivia de Havilland. AGENCIAS
Olivia de Havilland. AGENCIAS
Olivia de Havilland, 104 años de la última superviviente de la edad dorada de Hollywood

A partir del sonado escándalo mediático que produjo la decisión de HBO Max de retirar temporalmente “Lo que el viento se llevó” de su catálogo para reponerlo unas semanas después, la historia de aquel film y su producción volvió al centro de la escena 71 años después de su estreno. Y mientras muchos opinaban a favor y en contra de la medida tomada por el sistema de streaming, la única protagonista viva de la película permaneció en silencio.

Olivia de Havilland, que cumplió ayer 104 años, esta vez no opinó sobre el destino del film que marcó su exitosa carrera, ni tampoco habló sobre su papel, la inocente y buena Melanie Hamilton, cuya docilidad contrastaba con el efusivo temperamento de Scarlett O'Hara. Y lo cierto es que en la vida real de Havilland siempre fue más Scarlett que Melanie.

De hecho, aunque está retirada desde hace varias décadas la legendaria actriz ganadora de dos premios Oscar se volvió a convertir en noticia en 2018 cuando, a los 102 años, decidió ir en contra del poderoso productor Ryan Murphy. Fue por el retrato que se hizo de ella en la miniserie Feud, que relataba la rivalidad entre Joan Crawford (Jessica Lange) y Bette Davis (Susan Sarandon), y en la que De Havilland (interpretada por Catherine Zeta Jones) aparecía como una testigo privilegiada de la pelea.

En desacuerdo con la reconstrucción de aquella historia de Hollywood y su participación en ella, pero sobre todo de cómo se contaba su propia rivalidad con su hermana menor Joan Fontaine, De Havilland demandó al productor. Y aunque el reclamo no prosperó -a principios de 2019 la Corte Suprema estadounidense lo desestimó definitivamente-, lo cierto es que para muchos se trató de un buen recordatorio del carácter de la actriz.

Acostumbrada a pelear por lo suyo desde la infancia, cuando su madre solía ponerla a competir con su hermana, De Havilland fue una de las estrellas más rutilantes de Warner, estudios que manejaban su carrera con un férreo control que ella misma desafío en más de una oportunidad. Uno de sus reclamos más resonantes fue su enfrentamiento con Jack Warner para que la dejara trabajar con el productor David O. Selznick de un estudio rival, para poder participar de “Lo que el viento se llevó”.

"Estaba acostumbrada a los típicos papeles de chico conoce chica. Se enamoran, ¿la conseguirá o la familia de ella pondrá algún impedimento? Siempre era lo mismo. Pero Melanie pasa por la guerra, tiene hijos. ¡muere! Era un personaje que pasaba por todo tipo de experiencias, un gran espectro de emociones humanas fantástico para interpretar y yo estaba deseando hacerlo", contó De Havilland años después de haber conseguido el permiso que rara vez se otorgaba en el rígido sistema de estudios de los años 30 y 40.

Aquel desafío, de todos modos, le costó bastante caro. Cansada de los papeles que le proponían los estudios Warner, la actriz esperaba ansiosa el fin de su leonino contrato de siete años con ellos para avanzar en su carrera. Sin embargo, cuando el plazo estaba a punto de cumplirse los abogados de la empresa le impusieron una extensión -que equivalía a una suspensión sin goce de sueldo- de seis meses debido a los muchos proyectos que ella había rechazado hacer. Finalizado ese periodo, Warner volvió a utilizar la misma estrategia para mantenerla bajo su control.