Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 13 de diciembre de 2019
  • Actualizado 21:54

LIBROS Y OBRAS QUEDARON BAJO EL AGUA

Una ola de solidaridad cultural abraza a Venecia

La tradicional librería Acqua Alta, bajo agua y con pérdidas materiales tras la marea. EFE
La tradicional librería Acqua Alta, bajo agua y con pérdidas materiales tras la marea. EFE
Una ola de solidaridad cultural abraza a Venecia

Los actores que hacen parte del ámbito cultural no quedaron inertes ante el descalabro que sufrió Venecia, con la fatídica “acqua alta” del martes, y decidieron generar una ola de solidaridad con el fin de salvar lo que queda del patrimonio local.

Mientras que las autoridades valoran aún los daños que produjo la marea (la peor en más de medio siglo) con el 70% de la ciudad anegada, la Sociedad Italiana de Autores y Editores (Siae) donó 167.000 dólares para colaborar con el “renacimiento” de bibliotecas y librerías que resignaron su material bajo el agua.

El fenómeno natural no perdonó a la librería curiosamente llamada Acqua Alta y también fue implacable con la afamada Goldoni, empresa que utilizó las redes sociales para pedir que compren sus libros como forma de apoyo. Fue rápida la respuesta de estudiantes, que se aproximaron para colaborar con el rescate de los materiales publicados.

El aporte llegó, también en forma de obras. La Scala de Milán montó Bolero de Ravel y destinó lo recaudado al Teatro La Fenice de Venecia. El superintendente del templo de la ópera milanés, Alexander Pereira, agradeció el gesto de los actores relacionados con el ámbito, quienes se conmovieron con el panorama de desolación.

La Fenice, que data del siglo XVIII, planeaba estrenar su temporada lírica el domingo 24 del mes en curso mediante “Don Carlo” de Verdi, pero tuvo que cancelar ensayos debido a fallas que experimentó el sistema eléctrico. La fundación Querini Stampalia, poseedora de una biblioteca frondosa, recolecta fondos para recuperar algo de los miles de dólares perdidos.

Treinta y cinco metros de libros del final del siglo XIX aún pueden ser salvados mediante restauración.