Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 24 de junio de 2022
  • Actualizado 21:57

Muestra patrimonial y reglamentación alientan a la “ciudad de la acuarela”

La identidad de la ciudad con la técnica acuosa se ha ido acentuando y visibilizando internacionalmente en los últimos años gracias a ciertas gestiones y organizaciones. 

Obras de Gonzalo Mamani y Darío Antezana en la Casona Santiváñez. CAIO RUVENAL
Obras de Gonzalo Mamani y Darío Antezana en la Casona Santiváñez. CAIO RUVENAL
Muestra patrimonial y reglamentación alientan a la “ciudad de la acuarela”

La acuarela — técnica pictórica per se de la identidad cochabambina, cuya práctica y difusión está resguardada por una ley municipal y otra departamental — viene encarando una serie de actividades y gestiones que ayudan a preservar su legado y asegurar su empleo en el futuro. 

Por un lado, se lleva a cabo una muestra retrospectiva en la Casona Santiváñez de los ganadores históricos del Concurso Plurinacional de Acuarela Salón Municipal de Verano de la que ya se han desarrollado 26 versiones, desde 1995 y, por el otro, se ha elaborado, finalmente, la reglamentación de la Ley Municipal 289 de 2018 que declara a Cochabamba como ciudad de la acuarela. 

Además, Bolivia celebra cinco años de estar afiliada a la Sociedad Internacional de la Acuarela (IWS, por sus siglas en inglés) que ha permitido la exportación del trabajo de varios acuarelistas bolivianos en capitales del arte, así como la posibilidad de realizar un concurso internacional cada dos años. 

El sentido de pertenencia de la técnica acuosa con Cochabamba se suele atribuir a diferentes razones, una de ellas es su estilo impresionista, de registro de “luz y colores” que los paisajes vallunos de la ciudad sugieren capturar. Otros, como el artista y presidente de la IWS Bolivia, José Rodríguez Sánchez, lo relacionan con la relación de “amor y odio” que tiene la Llajta con el agua, representada en largas sequías o devastadoras inundaciones. Lo cierto es que el medio ha sido labrado desde hace décadas, con una importante generación de maestros que fueron instruidos por Ricardo Pérez Alcalá durante su estadía en Cochabamba, el pintor que mejor encarna un estilo propio de “acuarela boliviana”. 

La técnica que aún persiste y que caracteriza a los artistas cochabambinos se resume en tres palabras: transparencia, delicadeza y sutileza, nombradas así por el especial manejo del color y la disolución de la acuarela”, aporta el acuarelista cochabambino Jesús Florido.  “Emparejado con el clima local, la técnica por su húmeda luminosidad, recrea este esplendor de atmósferas y colores abigarrados que permiten translucir una de las más antiguas facetas de la expresión humana”, resalta por su parte el ex Oficial Superior de Culturas de la Alcaldía y exdirector de la unidad de Cultura de la Gobernación Departamental, Uvaldo Romero. 

MUESTRA PATRIMONIAL

Hasta finales de mes, la pinacoteca de la Casona Santiváñez acoge una exposición que reúne unas 12 obras ganadoras del Concurso Municipal de Acuarela Salón de Verano, cuyas pinturas premiadas se convierten en patrimonio y propiedad de la municipalidad. 

Entre ellas se pueden ver los ásperos retratos de Gonzalo Mamani, el estilo perfeccionista y de largo aliento de Darío Antezana, la tendencia más sutil y diluida de su hermano, Víctor Hugo (+); los paradisiacos desnudos de Zenón Sansuste; el hiperrealismo de Donald Moreira; el trazo contemplativo y al mismo tiempo alegórico de Rodríguez Sánchez; o la corriente costumbrista de Amadeo Castro (+) o Escarlet Salvatierra (vencedora de la última edición 2022). 

La exposición se complementa con otros 22 cuadros del Concurso Municipal Salón 14 de Septiembre, pudiendo apreciar pinturas y grabados de artistas de la talla de Óscar Velázquez (con la obra “Enferma humanidad”), Pedro Almanza (“Toro de la serie andina”), Erasmo Zarzuela (“Huallpera”), Iván Castellón (“Tierra y territorio”), Gonzalo Ribero (“Posada de abandonados”), Keiko Gonzáles (“Mil veces he muerto”), Ramiro Baptista (“Andino I”) o Rosmery Mamani (“El paraíso en cada esquina”). 

La exhibición se completa con algunas esculturas, en las que se destaca la pieza colectiva “Espíritus de la tragedia de Aiquile” de 1999 de Fernando Montes o “La ciega” (1981), una de las miles de demostraciones del pulcro trabajo con la madera de Agapito Céspedes. 

LEY REGLAMENTADA

A lo largo de la semana se estableció un Comité de la Acuarela, según establece la Ley Municipal 289, que después de casi cuatro años de su promulgación al fin ha sido reglamentada. A través de la organización, conformada por representantes de la Secretaría de Cultura, Desarrollo Productivo y Turismo, de la Asociación Boliviana de Artistas Plásticos (ABAP) y de la IWS-Bolivia, se establecerán promociones, desarrollo de actividades y gestiones de formación. 

Del mismo modo, según informó el secretario de Cultura, Enrique Mendieta, se desarrollará una bienal de acuarela, organizada por la misma Alcaldía y que coincidiría con la bienal ya llevada a cabo por la IWS. Esta segunda tendrá su tercera edición este año, cursando actualmente la fase de recepción de obras; la primera edición, “Corazón de Sudamérica”, contó con la participación de 130 autores de 30 países; mientras que la segunda, en 2019, registró la participación de 120 pintores de 30 naciones. 

Las exposiciones itinerantes se llevan a cabo en las ciudades del eje troncal: Cochabamba, Santa Cruz y La Paz, sumándose Potosí en la última versión. La importante presencia de países en el encuentro internacional responde, en gran manera, a la adhesión de Bolivia a la IWS, que además ha dado otros frutos, como la posibilidad de enseñar su trabajo en otros lugares del planeta a más de 30 artistas bolivianos.