Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 17 de mayo de 2021
  • Actualizado 11:33

Librerías de la ciudad sacan un sorpresivo provecho a la pandemia

Responsables y editores apuntan a la venta por delivery como uno de los factores. Sin embargo, creen que la experiencia física es irremplazable.

El librero y editor de Electrodependiente,  Mauricio Gatica, en la nueva tienda.  NOÉ PORTUGAL
El librero y editor de Electrodependiente, Mauricio Gatica, en la nueva tienda. NOÉ PORTUGAL
Librerías de la ciudad sacan un sorpresivo provecho a la pandemia

La apertura de una segunda sucursal, con proyecciones a una tercera y una primera fuera del departamento, en el caso del Astillero; la inauguración de una librería temática (Atenea) en plena pandemia; una editorial, como Electrodependiente, que al fin cuenta con un espacio físico; y un “sorpresivo” número de ventas en el catálogo de La Libre concluyen que las tiendas de libro han sacado provecho en estos inciertos tiempos. 

El Astillero, librería con novedades de los sellos Eterna Cadencia, Fondo de Cultura Económica, Paidós o Del Fondo, entre otros, no detuvo su trabajo durante la cuarentena rígida y empezó un servicio de “preventas” en línea. “Sobre el flujo de ventas, puede extrañar a muchos, pero hemos tenido mucho mayor flujo que años anteriores”, declaró el librero Pablo Barrientos a OPINIÓN, sobre el año 2020 de su librería, que abrió una segunda tienda, para los libros de historia, antropología y nacionales, en la misma galería Galindo (calle General Achá#147 entre Baptista y Ayacucho). 

Rosa Amils, editora y librera de La Libre, dice que el interés por los libros se aprovechó, sobre todo, en las ventas en líneas donde hubo “un boom de comercio por medios virtuales”. “No me esperaba que la gente aprovechara el tiempo para leer”, cuenta Amils. Esta editorial/librería, especializada en títulos de ecología, resistencias sociales, historia, política, extractivismos y feminismos, aún no ha terminado de volver completamente a la actividad. Abre una sola vez a la semana (proyectando abrir dos en marzo), los viernes de 11:00 a 12:00 horas, en su tienda ubicada en la calle Humboldt casi Calancha #1135.Su catálogo se puede encontrar en www.lalibreriasocial.com

EXPERIENCIA INIGUALABLE

El ambiente y atmósfera de la librería anticuario Atenea es un claro ejemplo de que el gusto de ir a comprar un libro es casi una experiencia sensorial, y se debe vivir de manera presencial. El espacio, especializado en obras de ediciones antiguas como Aguilar y Bruguera, está decorado con bustos de grandes escritores, objetos antiguos, cuadros, discos de vinilo y verdaderas joyas para cualquier coleccionista. 

“Las personas que nos vienen a visitar, si necesitan algún ejemplar, le permitimos que los lean, con un café que servimos gratuitamente. No hay problema para nosotros. Nuestra misión es acercar la literatura a la gente, que vuelva el papel”, argumenta Martin Teruggi, dueño de Atenea junto a Franco Liberati.

Si bien admite que fue gracias a las redes, en principal a Facebook e Instagram, que les permitió alcanzar clientes fuera de Cochabamba y en otros departamentos, Martín y Franco siempre recomiendan visitar la tienda. 

La oportunidad de llegar a lugares donde antes no se podía es el punto más positivo de este “boom de ventas de libro online” para Amis de La Libre; no obstante, concuerda que no “se puede comparar la experiencia peculiar de ir a comprar un libro a hacerlo por medio de una página web o en redes sociales”. 

Un poco en discordancia está Pablo de El Astillero que, si bien cree que el “contacto dialógico” siempre ha existido en las librerías, de alguna manera se puede ver reemplazada con las sinopsis y comentarios que permiten las redes. Sin embargo, su local ya está abierto y ha vuelto a entablar las charlas con sus compradores “eclécticos”.