Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 22 de noviembre de 2019
  • Actualizado 07:17

SÉPTIMO ARTE /// ENTREVISTA AL DIRECTOR ARGENTINO BENJAMÍN NAISHTAT.

“El cine es el Arca de Noé de la memoria histórica”

“El cine es el Arca de Noé de la memoria histórica”


El director de cine Benjamín Naishtat subrayó el papel "fundamental" del séptimo arte en la memoria histórica después de triunfar en el Festival de San Sebastián con el thriller "Rojo", sobre los años 70 en Argentina y que reflexiona sobre la decadencia de la democracia y el auge de la ultraderecha.

"Estos temas de desapariciones, torturas y muertes pasaron en medio mundo porque era la Guerra Fría. Pasó también en el sudeste asiático, muy parecido a Latinoamérica, con la diferencia de que en esos países no hubo prácticamente un ejercicio de memoria histórica. Y eso está en el olvido total", dijo el cineasta en una entrevista telefónica con EFE.

"Creo que en Argentina y Latinoamérica hay un ejercicio social de memoria histórica, y el cine, como arte de masas, juega un rol importante. Es como una especie de Arca de Noé que va a quedar para los que nazcan en adelante", aseguró.

Naishtat (Buenos Aires, 1986) fichó a dos veteranos de la interpretación como Darío Grandinetti y Alfredo Castro para "Rojo", película que llega en estreno limitado a Estados Unidos tras ganar en el Festival de Cine de San Sebastián (España) los premios al mejor director, mejor actor (Grandinetti) y mejor fotografía (Pedro Sotero).

"Cuando uno hace un proyecto, siempre tiene la duda de si logrará hablarle a una audiencia extranjera o no. Pero luego encuentras algún ángulo por dónde el público se mete. En este caso, la película intenta comentar el deterioro de las condiciones democráticas en la Argentina de entonces, pero a la gente le resuena con cosas que pasan en la actualidad en EEUU o en Europa", reflexionó.

Encuadrada justo antes del golpe militar encabezado por Jorge Videla que derribó el Gobierno de María Estela Martínez de Perón en 1976, "Rojo" comienza con el encuentro entre un abogado (Grandinetti) y un inquietante hombre que le increpa en un restaurante.

A partir de ahí, la cinta se deja llevar por los secretos, los silencios y el misterio en una tensa narración que explora la complicidad de la sociedad ante el ascenso de fuerzas antidemocráticas.

"¿Cómo es que no había redes de solidaridad que impedían este tipo de cosas?, ¿cómo la gente en su mayoría fue cómplice de estas situaciones? La película intenta dilucidar quiénes eran esos personajes que acompañaban el momento histórico sin cuestionarlo", indicó.

En definitiva, el filme lanza un interrogante según Naishtat: "¿En qué momento empezamos a naturalizar lo que hubiéramos dicho que era inaceptable?".