Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 20 de mayo de 2022
  • Actualizado 07:24

“Me identifico con la poesía como forma de expresión y de vida”

El músico y poeta es el nuevo ganador del premio Edmundo Camargo de la municipalidad de Cochabamba, otro galardón que se suma a la vitrina del Franz Tamayo y el Yolanda Bedregal. 
El poeta y cantautor boliviano Vadik Barrón. GABRIELA OLIVARES
El poeta y cantautor boliviano Vadik Barrón. GABRIELA OLIVARES
“Me identifico con la poesía como forma de expresión y de vida”

Con el reciente anuncio de que el escritor y cantautor Vadik Barrón es el nuevo ganador del Premio Municipal de Poesía Edmundo Camargo — gracias al poemario “Mosaico”—, el autor con más de 25 años de trayectoria artística ha conquistado los certámenes más importantes de poesía en el país, como son el nacional Yolanda Bedegral en 2014 y el Franz Tamayo de La Paz en 2018. 

Nacido en Moscú, pero criado en Oruro y ahora residente de Cochabamba, Barrón ha publicado 10 discos en su vertiente de músico. Primero integró los grupos Abisal y Aisha, para después fundar la banda de rock Camaleón y finalmente desempeñarse como solista. En cuanto a su faceta de vate, lleva 12 libros publicados; uno de los más recientes es “Una estrella salvaje” del sello editorial 3600 lanzado por sus 25 años de poeta y en clave de antología, recuperando textos del 2002 al 2019.

Compartimos una entrevista con el poeta sobre su reciente trabajo, los motivos que le inspiraron a trabajarla y los temas que suelen conducir e inventar su poesía. 

P: Has conquistado con anterioridad el Yolanda Bedregal, el Franz Tamayo, y, ahora, el que faltaba para los más importantes del país, el Edmundo Camargo. ¿Qué significa para ti participar y vencer en estos concursos?

R: Creo que los concursos literarios, especialmente de poesía, son de los pocos espacios que permiten un cierto reconocimiento mediático y económico al trabajo de la escritura. Así que para mí son dos las motivaciones para participar: la posibilidad de ser publicado, de generar cierta atención hacia mi obra y obtener un incentivo económico para poder seguir trabajando, porque básicamente es muy difícil que te paguen por escribir. Sobre todo, en nuestro medio, donde pasas de que nadie te conozca a que todos te critiquen. Y ganar esos concursos que mencionas significan una alegría, una oportunidad y aliciente para seguir produciendo, aunque siempre son inesperadas, puedes desearlo pero no planearlo. Yo concurso solo cuando creo que tengo un libro terminado y medianamente interesante para postular. 

P: ¿Cómo se llama el poemario con el que has resultado vencedor en el Edmundo Camargo y cuántos poemas lo conforman?

R: El libro se llama “Mosaico” y lo componen 52 poemas.

P: ¿Existen algunos temas o preocupaciones, en general, que conecten los poemas de este último libro?

R: Son temas e ideas a los que les di muchas vueltas durante años y especialmente en cuarentena y pandemia, cuando fueron escritos estos poemas. Tiene que ver con la relación de las partes y el todo, con el fondo y la forma, con la repetición y la multiplicación como manifestaciones de la vida natural y humana. Un mosaico es una pieza de una obra o figura mayor y puede, a su vez, subdividirse fractalmente dentro de sí mismo. Estuve escribiendo un ensayo y canciones sobre el tema, porque me fascina y me mantiene entretenido. Y estas ideas se plasmaron en el poemario que tiene dos partes que remiten, la primera, “Atávica”, a la vida interior, subjetiva y a la intimidad de entrecasa y, la segunda, “Intemperie”, a nuestra relación con el mundo, en tanto naturaleza y sociedad. Esa relación a veces conflictiva, a veces complementaria y significativa. 

P: En más de 20 años de carrera literaria, ¿te has llegado a sentir identificado con algún estilo o corriente, en particular?

R: Me identifico con la poesía como forma de expresión y de vida. La defensa de la poesía, ante la proliferación de lo banal, lo mercantil, lo pragmático. Estos años, además, di talleres de poesía, lo que me ha permitido aportar a que más gente se involucre en este proceso creativo. No le pongo etiquetas a mi poesía, no creo que me competa hacerlo, pero sí siento que hay una mutación, natural y necesaria, de un libro a otro. Al final se trata de transmitir una experiencia vital y de sentar una perspectiva del mundo. 

P: Tan activa como tu carrera de escritor es la de músico. ¿De qué manera crees que la música y la poesía se relacionan en tu trabajo? ¿Cómo las divides?

R: Intento nutrir las letras de mis canciones con poesía, y la música está presente igual en mi poesía, como tema, como elemento rítmico. Siento que con los años la convivencia de ambas es natural, aunque los procesos de creación sean distintos. Una letra de canción no es un poema ni al revés. Aunque se han dado casos. Y la experiencia y energía de una grabación o concierto no son iguales a la de la escritura y lectura. Esa forma de trabajo me ha permitido también publicar libros y discos con cierta frecuencia. Yo le doy su tiempo y espacio a cada una y ahí voy.