Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 04 de febrero de 2023
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La herencia cultural debe fortalecer los conocimientos actuales y futuros

La nueva autoridad apuesta por un intercambio de saberes entre los saberes modernos y la sociedad actual y en cómo estas se pueden influenciar mutuamente. 

El antropólogo Gonzalo Vargas, nuevo director de Patirmonio. VAB
El antropólogo Gonzalo Vargas, nuevo director de Patirmonio. VAB
La herencia cultural debe fortalecer los conocimientos actuales y futuros

Gonzalo Vargas Rivas, exviceministro de Autonomías Indígenas y exdirector de Organización Territorial, es el flamante nuevo director de Patrimonio del ministerio de Culturas, Despatriarcalización y Descolonización. Con apenas días en el puesto aseguro que sus primeras tareas son revisar arquitecturas patrimoniales que están en grave deterioro, así como la creación de una correspondencia geográfica con los diferentes saberes y tradiciones del país, todo bajo una ideología de “epistemología intercultural”, en la que las culturas ancestrales se influencian con las “modernas”.

Compartimos una entrevista con el antropólogo en la que anuncia las líneas de gestión e ideología con la que abordará su nuevo cargo, así como las tareas pendientes y urgentes. 

R: ¿Cuáles son las tareas urgentes en la dirección de Patrimonio?

R: En realidad es el primer día (jueves) que estoy entrando a esta dirección. Estoy revisando el POA y las actividades que hay que hacer; sin embargo, hay unos elementos que requieren una atención pronto: construcciones arquitectónicas que han demandado algunos municipios para su pronta recuperación por el nivel de deterioro. Una de las acciones será generar una coordinación entre las autoridades, lamentablemente estamos en una coyuntura donde las autoridades de los gobiernos subnacionales están de salida y van a entrar otras. Hay una lista bastante amplía de obras patrimoniales tangibles que hay que atender con suma urgencia, debemos generar las prioridades en función a una evaluación de los requerimientos y sobre todo emergencias, estoy tomando conocimiento que hay algunas obras arquitectónicas que están seriamente deterioradas, hay que atender en función a estos criterios. En el tema del patrimonio intangible, hay también algunas tareas: fiestas, ritos ancestrales, estoy tomando conocimiento de esto. 

R:  ¿Bajo qué lineamientos piensa llevar a cabo su gestión? ¿Con que ideología abordará la noción de patrimonio?

R: Estamos en una coyuntura histórica importantes hace algo de 11 años, desde la implementación de la Nueva Constitución Política del Estado y la consolidación del modelo de estado plurinacional, que implica dos cosas. Uno, que la demanda histórica de los pueblos indígenas originario campesino por fin han sido tomados en cuenta para ser considerados en la organización institucional del Estado, pueden construir su propia constitucionalidad, a través de las autonomías indígenas, revelar su propio sistema jurídico, el tema de su economía comunitaria. El segundo elemento es la importante herencia que la sociedad boliviana tiene en términos de aporte en cuanto a saberes ancestrales, implementación de una arquitectura, como Tiahuanaco, son un importante aporte, sobre todo en el tema de herencia inmaterial. Estos puntos tendrán que fortalecer los criterios de la política pública que se irán desarrollando. A su vez, los saberes, conocimientos, estrategias y la economía comunitaria tendrán que enriquecerse con los aportes importantes de la ciencia y tecnología moderna. Entonces, la visión es no solamente una mirada de museo donde los objetos están inertes, sino más bien cómo toda esta herencia cultural, arquitectónica, artística, independientemente que hay que proteger y conservar, tendrá que generar una dinámica de respaldo al fortalecimiento de los conocimientos actuales y futuros para enriquecerse y vayamos construyendo una epistemología intercultural. Tanto las culturas ancestrales como la sociedad moderna boliviana se puedan enriquecer de forma mutua. 

R:  Ha sido viceministro de Autonomías Indígenas y es antropólogo ¿Cómo cree que su experiencia se relaciona con este nuevo reto?

R: Hay un tema de que las ciencias sociales se han ido superando de la ciencia positivista, en el sentido de que todo disecciona y merece solamente un estudio especializado para determinados aspectos. Desde la antropología y las otras ciencias se puede contribuir en trabajos de carácter multidisciplinario en el que diferentes ciencias y la experiencia de otras instituciones puedan contribuir en un sentido histórico, para que tanto las culturas ancestrales, como las modernas puedan enriquecerse de manera mutua y encaminar el vivir bien. Cuando hablamos del vivir bien se trata de cómo nosotros, que correspondemos a las culturas de corte occidental moderno podemos ser muy sensibles a aprender de las contribuciones de las culturas ancestrales, aún vigentes y con mucho ímpetu en nuestro país para convivir con el medioambiente, superar esa mirada antropocéntrica, que es occidental y no ha contribuido mucho en la vida positiva. Los criterios sobre los que se basa la cultura occidental tienden a la autodestrucción, tenemos que aprender mucho de los aportes de la cultura ancestral para que podamos convivir de manera adecuada y complementaria, el daño que causemos a los seres vivientes con quienes compartimos territorio lo vamos a recibir con castigo de la madre naturaleza, como la sequía, el cambio climático. La visión que pensamos implementar, desde el ministerio de Culturas, es construir la cultura de la vida en el marco de una interrelación de complementariedad de saberes. 

R:  Hay un reclamo de parte de la población de que países vecinos “roban nuestro patrimonio”, plagiando nuestras danzas ¿Cree que es un robo o más bien responde a diferentes modos de expresar de una misma cultura?

R: Las culturas no son unos estamentos enclaustrados en un territorio y que viven bajo una campana de cristal, toda cultura y sociedad aprende de las otras e influye en elementos culturales, saberes y tecnología: hay conocimientos compartidos. Es importante resaltar la correspondencia territorial y la propiedad cultural de determinadas expresiones, ya sea en el tema de producción de artefactos materiales, como arquitectura o escultura, y por otro lado las expresiones de la cultura inmaterial que se refleja en costumbres y ritos. El pedido de la ministra era hacer un esfuerzo para territorializar en un mapa, y de manera geográfica, la correspondencia de estas construcciones culturales, a qué territorios del país corresponden y la propiedad de los pueblos que las han ido creando y recreando. Creo que este es un elemento fundamental de la defensa del patrimonio cultural, independientemente de que países hermanos compartan unos rasgos culturales o intenten apropiarse de algunos aspectos de nuestra cultura. En la mediad que se sienta la propiedad y la correspondencia cultural de estos elementos, tanto materiales como inmateriales, en una documentación virtual o física en mapas referenciales de patrimonio cultural lo conocerán en las escuelas para reforzar que nuestros jóvenes conozcan y puedan ejercer el derecho de la defensa de la propiedad cultural de los pueblos de nuestro territorio boliviano.