Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 21 de mayo de 2022
  • Actualizado 01:24

EL SÁBADO 14 EN EL JAZZ STOP CON LOS ÚLTIMOS GLACIARES

La fiesta de sonidos de Luz Mandarina finaliza con un concierto en la Llajta

La agrupación indie cruceña vuelve a Cochabamba, un público al que le guarda cierto cariño, del que piensan “disfruta mucho la música”. 
La banda cruceña Luz Mandarina  en un concierto anterior.            CORTESÍA
La banda cruceña Luz Mandarina en un concierto anterior. CORTESÍA
La fiesta de sonidos de Luz Mandarina finaliza con un concierto en la Llajta

Violines, trompetas, flautas, trombones, guitarras, teclados y otras tantas armonías orquestales se unen en los sonidos de la agrupación cruceña Luz Mandarina. Una propuesta que fusiona estilos, entre el rock indie, shoegaze y folclore, aunque ellos siempre se han autodefinido como “una banda pop”. 

Este año se anunció que se pondría fin a su travesía que comenzó en 2013 y 9 años después se darían una “pausa indefinida”. “Un poco para retomar el proceso como banda, de componer, de armar cosas; nos dimos cuenta que necesitábamos parar y ver si salía algo de ahí para hacer más cosas, reencontrarnos con un proceso creativo”, comenta al respecto Pablo Miño, vocalista, guitarrista, compositor y fundador del grupo. Sin embargo, agrega, eso se presentó como una excusa para salir a tocar y, después de despedirse en su natal Santa Cruz en abril, Luz Mandarina tendrá una despedida en Cochabamba. 

Será este sábado 15 de mayo en el Jazz Stop (calle Pedro Blanco No. 364 entre Potosí y Santa Cruz), desde las 20:00 horas. “Fiesta funeral” es el nombre con el que han bautizado a la velada que compartirán junto a la banda punk indie cochabambina Últimos Glaciares. “Un lujazo compartir escenario con ellos”, dice Pablo, contando que quedó encantando cuando escuchó a los Últimos tocar en Santa Cruz y crearon lazos de amistad con los integrantes. 

Fue justamente a través de ellos como se organizó el concierto-despedida en Cochabamba. “Después de la despedida en Santa Cruz, charlando con Chelo (de Últimos Glaciares) me dijo que lo hagamos en Cochabamba, le dije de una, que nos dé una mano para hacer la movida. Por suerte, Chelo es un tipazo y no pasaron dos días hasta que nos dijo que ya tenían lugar. Además, mucha gente de allá nos escribió diciéndonos que teníamos que venir antes, entonces es también cumplir una deuda con ellos”, recuerda Pablo. Sera como la cuarta vez que Luz Mandarina toque en la Llajta, todas las anteriores experiencias fueron gratas para la banda. 

Pablo se acuerda especialmente de la primera vez, cuando todavía eran “nuevitos” y “nadie los conocía”. Tocaron en un bar y la respuesta del público fue “buenísima, la gente bailaba, saltaba”. Continúa: “nos quedamos con esa sensación de que la gente va y disfruta mucho la música, después conociendo más sobre la ciudad, sabiendo de su Fiesta de la Música, supimos que tienen una relación muy especial con la música, cuando vas a tocar sientes que la gente reacciona de una forma muy distinta a Santa Cruz, en Cochabamba hay más entusiasmo con esto”.

Junto a Pablo llegará Diego Tejerina (bajista y el otro miembro que se ha mantenido a lo largo de la vida de la banda), Mateo Rojas en el violín, Juan Manuel Chahín en las guitarras, Diego Santa Cruz que siempre estaba presente en las grabaciones de los discos pero esta será su primera vez en el escenario y Daniel Meneses con la trompeta. 

MÚSICA ALEGRE SOBRE COSAS TRISTES Así se definió alguna vez Luz Mandarina. Para ellos no hay un género específico en el que se puedan enmarcar, sí una propuesta estética que se complementa y debe entenderse también desde las letras. “Desde mi experiencia, la gente que escucha la banda y me escribe, que conecta con la banda lo hace desde ese lado, desde lo que la banda dice, porque tiene una perspectiva muy personal. Un amigo me decía es como una banda emo disfrazada, que le gusta el drama. Hay mucho de eso, de ejercicio de exorcismo, porque en lo musical nuestros géneros varían, nos gusta escuchar todo tipo de música, de todo lado, pero si hay algo que nos incita a todos es esa sensación, un intento de ser humano, ser vulnerable, esa vulnerabilidad es también parte de nuestra estética”.

Y es que Luz Mandarina nació a partir de una iniciativa muy particular e introspectiva, con Pablo retomando canciones que tenía guardad y “no respondía” o “no casaban” con la estética punk y ruidosa que originalmente había traído desde La Plata, Argentina, donde vivió varios años, a principios de los 2000, tocando en varios proyectos, aprendiendo a interpretar los instrumentos y armar conciertos. Aquella idea original se deshizo rápidamente, porque a la vuelta de Pablo los potenciales miembros estaban en “lugares muy distintos”, pero derivó en el proyecto de Luz Mandarina. 

Grabó solo las canciones en su computadora, solo, probando violines y arreglos orquestales, hasta que se le invitó a tocar los temas que había producido. “Ahí tuve que armar la banda, para responder a eso que había hecho virtualmente, a lo que se escuchaba en la grabación, así fue que terminó siendo una orquesta porque en la computadora había puesto mil cosas”. 

Al disponer de tantos instrumentos, tener a la banda siempre completa se constituyó como un verdadero reto. Por eso el encuentro del sábado se vuelve especial, teniendo la orquesta completa y poder escuchar al vivo esa complementariedad e individualidad de sus partes que, sin duda, son una experiencia mucho más vívida en lo presencial. 

FUTURO DE LA BANDA Y DISCOS Por el momento, Pablo no tiene ningún otro proyecto a futuro, ni planes musicales porque todo lo que hace “está pensando para hacerse con la Luz”. El grupo quedó inactivo de forma involuntaria a causa de la pandemia, dejando varios proyectos a medias, ahora será un tiempo de receso para que el grupo se reencuentre. 

En el concierto del sábado se podrán escuchar canciones de sus tres producciones grabadas. La primera fue un EP de nombre homónimo al de la banda, lanzada a mediados del 2013 y compuesto por cuatro canciones. Después, en 2015, salió su primer disco “Paliza” de ocho canciones, que se hizo en Vox Pópuli con Manuel Soruco. La mezcla se hizo en Escapa estudio y estuvo a cargo de Cristóbal López, productor y en parte gran responsable de que el grupo se comprometa a registrar su primer material. El mastering lo hizo Marcelo Navía en Lado B en La Paz.

Finalmente, su carrera terminó con el EP de cinco canciones “Los días de furia y oro” de 2019.