Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 03 de diciembre de 2020
  • Actualizado 18:47

FUERON ESCRITOS EN SU MAYORÍA POR PERIODISTAS

Explota boom de libros ‘pitita’ y cuestionan su valor literario

Hasta la fecha se han publicado por lo menos tres obras que reúnen crónicas. Un editor prefiere esperar que los sucesos se “enfríen”. 

Portada de “La revolución de las pititas”. PÁGINA SIETE/EL DEBER/TWITTER
Portada de “La revolución de las pititas”. PÁGINA SIETE/EL DEBER/TWITTER
Explota boom de libros ‘pitita’ y cuestionan su valor literario

Los conflictos postelectorales de 21 días que devinieron en el fin de la etapa presidencial de Evo Morales están siendo canalizados en forma de libros, principalmente por autores periodistas. Por otra parte, algunos editores y escritores ven más un contenido “coyuntural que literario”. 

Primero, a finales del año pasado el medio impreso paceño Pagina Siete lanzó  “La revolución de las pititas”, presentado en forma de anuario , ya que lo consideran “el evento más importante de los últimos 15 años”. 

La obra reúne 34 crónicas periodísticas sobre la movilizaciones durante los 21 días de conflicto, el fraude electoral, la caída de Evo Morales, la toma de poder de la actual presidenta Jeanine Áñez y las represiones posteriores. 

Es un libro de más de 250 páginas en los que participaron autores como Isabel Mercado, Mery Vaca y Álcides Flores, entre otros.

Página Siete anunció al libro en días posteriores al lanzamiento como un “éxito de ventas, agotado en el primer día” .

Después, a principios de este mes, circuló en redes sociales la portada de un supuesto libro del expresidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz y ahora candidato a la presidencia por el partido Creemos, Luis Fernando Camacho, titulado “21 días con fe”. 

El jueves 6 de febrero, el exsenador y líder cívico cruceño Germán Antelo Vaca publicó en sus redes la portada del libro. 

Al día siguiente el diputado Erik Morón siguió la tendencia. Ambos habían recibido de obsequio los primeros ejemplares de la publicación.

El portal especializado Bolivia Verifica confirmó la existencia del libro; además brindó la información de que el texto fue editado por el periodista de medios cruceños y docente Osman Patzi, quien lo anuncia como “un cúmulo de archivos de memoria oral”. 

Son reportajes a diferentes personas del entorno de Camacho, quienes cuenta lo que pasó durante los 21 días de paro cívico, principalmente en Santa Cruz. 

“Este libro condensa la memoria oral de este breve, pero complejo periodo y está centrado en el liderazgo cívico de Camacho hasta su retorno triunfal de La Paz luego de devolver la Biblia al Palacio de Gobierno”, escribe Patzi en la introducción. 

Finalmente, los periodistas cruceños Roberto Navia y Marcelo Suárez, a través de El Deber y La Hoguera, presentarán en Santa Cruz su libro de crónicas “Nadie se rinde, una epopeya boliviana”. El texto sigue la misma tendencia de los anteriores: un recorrido por los antecedentes que llevaron a los días de conflicto, la renuncia de Morales y las consecuencias. 

Navia utiliza como precedentes las investigaciones y notas que realizó durante muchos años a Evo Morales, y que se ve reflejada en su biografía no autorizada escrita junto al periodista Darwin Pinto. 

En cuanto a si se tomó una postura a la hora de escribir este último libro, el autor Navia respondió:

 “La posición que tomo es la del sentido común, la de la justicia social. Ningún ciudadano va a estar de acuerdo con el fraude. Es como escribir un libro de la Segunda Guerra Mundial y no ser crítico con Hitler. Yo no puedo estar del  lado de la corrupción, de la muerte, del arrebato del voto”. 

Comentó que la obra está siendo solicitada y las reservas son recurrentes. 

Para el editor de 3600, Willy Camacho, es común que se aproveche la “coyuntura periodística, reunir el material que ya se tenía y publicarlo de manera rápida”; no obstante, discute su valor literario. 

Comenta que 3600 recibió una propuesta de una compiladora que reunió textos acerca del conflicto, pero que no se aceptó de manera inmediata porque debe pasar por una proceso editorial que puede tardar meses y el proponente perdería el interés.

“Creo que tomar distancia de los hechos nos permite madurar la ficción. Cuando los sucesos están muy próximos, la ficción queda como una noticia y no adquiere un volumen literario suficiente para ser autorreferencial y no tener la suficiente potencia para sostenerse por si mismo”, expuso su punto de vista Willy Camacho. 

 Explicó que con el pasar de los años el texto puede volverse pobre, que ahora en el corto plazo causa sensación porque es cercano y el público se siente testigo y protagonista. 

No le resta importancia al suceso como base histórica para próximos relatos y los textos periodísticos quedarán como documentos fundamentales para ver la historia. 

“Como auspiciadores del Premio Nacional de Novela y el de cuento Franz Tamayo, estamos seguros de que recibiremos muchas narraciones basadas en los días de terror que vivimos”. 

Navia comparte la visión de que son los periodistas quienes están “al pie del cañón y reciben la historia de primera mano”. “(La historia) queremos escribirla nosotros, que la hemos vivido desde dentro y soportado. Yo, por ejemplo, vengo recorriendo el país desde la guerra de la coca”, dijo Navia. 

Por otra parte, el escritor cochabambino Iván Gutiérrez (autor de las novelas “Laura se ve hermosa” y “Los decapitados”) ve en estas publicaciones sobre el conflicto un intento de “heroizar el activismo ciudadano”.

“Es obvia la urgencia por tratar de justificar el fracaso político y la ingenuidad e ignorancia histórica de una clase ‘triunfante-revolucionaria’. A través de la fabricación de imaginarios épicas, se construye una especie de canon sostenido desde la literatura y el siempre intento sofisticado de la crónica berrinche o el periodismo bancado por el mismo gobierno (práctica que se ejerce desde la república y que paradójicamente es denunciada en un momento; pero por las mismas voces también legitimada en otros momentos)”. 

Para el licenciado en Filosofía y Letras, esta producción escrita es una justificación demagógica de un “populismo-selectivo-democrático-comprometido-libertador”. 

 “Pensar esta especie de ‘canon’ testimonial como un documento trascendental, solo confirma la miopía histórica del país. Y la desesperación de sectores por darle un justificativo intelectual a su movimiento, que solamente se argumenta cuando el ridículo llama”, finalizó Gutiérrez.