Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 07 de diciembre de 2021
  • Actualizado 08:58

Directoras mujeres y bolivianas dan continuidad al Festival de Cine Radical

Raquel Romero, Danielle Caillet, Liliana de la Quintana y Beatriz Palacios. NICOBIS
Raquel Romero, Danielle Caillet, Liliana de la Quintana y Beatriz Palacios. NICOBIS
Directoras mujeres y bolivianas dan continuidad al Festival de Cine Radical

Un grupo de siete investigadoras, encabezadas por Mary Carmen Molina, indagó durante varios meses — a través de revisiones hemerográficas, bibilográficas y entrevistas, entre otros — el aporte de mujeres a la cinematografía nacional. La intención era dar vuelco a la “historiografía oficial” del cine boliviano para iluminar, resaltar y recuperar el trabajo de cineastas. 

Los resultados fueron exhibidos en una muestra en mayo de este año en La Paz, junto a un ciclo de cine que proyectaba las películas de directoras mujeres que, por distintas razones, se habían visto y circulado poco. Ahora, en el marco del octavo Festival de Cine Radical las integrantes de la “investigación/acción”, como ellas mismas lo han autodenominado, Mujeres/Cine han reunido un grupo de producciones que no pudieron ser parte de las 14 películas que se enseñaron en aquel primer visionado para presentar el segundo volumen: “Trabajo, memoria y resistencia”.

Si el primer volumen fue sobre directoras, cuenta Molina, ahora el foco es temático. “Son películas que abordan el trabajo, la memoria y la resistencia. Son producciones que recurren a la historia, la visitan para construir memoria de este o la presentan en ciertos acontecimientos, ciertos hechos personales que sirvieron como núcleo de resistencia frente al oficial”. 

De esta manera, hoy en La Libre (avenida Humboldt casi Calancha) a las 19:00 horas se proyectarán nueve películas dirigidas por mujeres bolivianas: “Siempreviva” (1988) de Liliana de la Quintana, sobre el sindicato de floristas en los años 20 y 30 en La Paz y una de sus líderes, Catalina Mendoza; “La mujer minera y la organización” (1983), una realización colectiva entre Liliana de la Quintana, Raquel Romero y Beatriz Palacios, quienes abordan los comités de las amas de casa mineras; “No te mueras en silencio” (1994), en la que Romero relata la biografía de Adela Zamudio; y “Los fantasmas de Juana Azurduy” (1994), la última que dirigió Danielle Caillet. 

“Hemos decidido hacer este segundo volumen porque en el marco del proyecto creemos que es importante circular estas obras y hacer que la gente las vea. Muchas son desconocidas, poco accesibles. Qué importante es que se puedan ver en Cochabamba, gracias a los aliados estratégicos del Radical”, acotó Molina haciendo referencia a que la Llajta funciona por primera vez como una de las sedes del evento central del Radical, que hoy llega a su fin.